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En 2019, Trump ya le puso un 25% a los vinos europeos.
¿El objetivo? Forzar a las empresas a volver a producir en suelo estadounidense. Y este no es un dato menor: dejando afuera a la UE, esos tres países representan el 42% de las importaciones de EEUU, mientras que México y Canadá dependen en un 90% de ese mercado. La ecuación es clara: si Trump aprieta, el impacto se siente fuerte.
Pero no es todo. En su campaña 2024, Trump ya había adelantado su jugada clave: un arancel general del 10% a todo lo que entre a Estados Unidos. Y como si fuera poco, en febrero de este año tiró otra bomba: un 25% a los productos europeos.
¿Cómo impacta en el vino?
En este punto, desde el Observatorio Vitivinícola Argentino (OVA) resaltan que aparece un dato interesante para los amantes del Malbec: la Organización Mundial del Comercio (OMC) incluye al vino (código HS 2204) dentro de los bienes agrícolas.
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Italia y Francia son los principales países europeos que dominan las góndolas de vinos en EE.UU.
Si Trump avanza con aranceles generales a este sector, el vino argentino no se salva. Hoy, las tarifas que paga nuestro vino en EE. UU. son fijas por litro:
- Vino fraccionado: 0,063 USD/litro
- Vino espumante: 0,198 USD/litro
- Vino a granel: 0,140 USD/litro
Tomemos el precio promedio FOB del vino fraccionado que exportamos a EE. UU. (4,2 USD/litro): ese arancel actual equivale a un módico 1,5%. Pero si sube al 10% o más, como planea Trump, el costo se dispara. ¿Cuál será el resultado? Precios más caros en las góndolas norteamericanas y un desafío para mantener la competitividad.
El mapa de los aranceles
Para entender el tamaño del sacudón, comparemos las tarifas actuales:
- UE a EE. UU. y China: 5,2% promedio
- EE. UU. a UE: 3,5%
- EE. UU. a China: 3,6%
- China a EE. UU. y UE: 7,5%
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En su campaña 2024, Trump ya había adelantado su jugada clave: un arancel general del 10% a todo lo que entre a Estados Unidos.
El 10% general que propone Trump triplica el promedio actual de EE. UU. Si suma un 25% a Europa o a los bienes agrícolas, el tablero se pone todavía más picante.
Por ahora, el aumento sería parejo para todos los exportadores de vino a EE. UU., así que no habría desventajas competitivas entre países. Pero el bolsillo del consumidor estadounidense lo va a sentir.
Un déjà vu con chances
Esto no es nuevo. En 2019, Trump ya le puso un 25% a los vinos europeos, y el resultado fue un bajón en las exportaciones de Francia y España a EE. UU. en 2020. ¿Quién sacó ventaja? Argentina.
Durante esos años (2019-2021), nuestras bodegas brillaron con números en verde mientras Europa padecía la política proteccionista del gigante americano.
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La Organización Mundial del Comercio (OMC) incluye al vino dentro de los bienes agrícolas.
La pregunta del millón es: ¿Podría repetirse la historia si Trump vuelve a castigar a la UE? La respuesta no es contundente en ningún sentido. Según los especialistas del rubro, se trata de una ventana de oportunidad, pero no sin riesgos.
¿Qué espera al vino argentino? El panorama es un cóctel de incertidumbre y posibilidades. Si los aranceles agrícolas se confirman, el costo sube y la pelea por el mercado se endurece. Pero si Trump repite su jugada contra Europa, el Malbec podría volver a sacar pecho. La vitivinicultura argentina tiene una chance de oro para brillar o de quedarse mirando desde afuera.