Una superficie que se achica
La contracción de la demanda se traduce directamente en el territorio. La consultora inmobiliaria Colliers estima que la superficie útil de viñas en Chile disminuyó cerca de un 20% en la última década, pasando de aproximadamente 140.000 hectáreas a unas 110.000 hectáreas. Muchas compañías optaron por desprenderse de terrenos para obtener liquidez y aliviar sus balances.
Actualmente, Colliers calcula que hay cerca de 2.000 hectáreas de viñedos en proceso de venta, tanto en modalidad formal como informal. Los terrenos a la venta se concentran principalmente en las regiones del Maule y O'Higgins, las cuales representan, respectivamente, el 48% y el 32% de la producción total de vino del país y concentran el 42% y el 31% de las hectáreas viníferas según datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) al año 2024.
En cuanto a los valores, Colliers estima que estos terrenos se comercializan en un rango de entre $15 millones y $25 millones por hectárea, según la zona y la disponibilidad de agua.
La industria vitivinícola chilena enfrenta su década más difícil.
Nuevos compradores: del cereal al kiwi y la energía solar
El perfil de los compradores de estos terrenos resulta revelador sobre la reconfiguración del agro chileno. Según Rodrigo Gil, gerente del área de campos agrícolas de Colliers, han mostrado interés "empresas ligadas al rubro agrícola para arranque y replantación con otras especies de interés en la actualidad —cerezo en zonas tempranas, kiwi, paltos, cítricos, avellanos más al sur—, y también empresas ligadas al rubro energético para instalación de paneles".
Un inversionista del sector frutícola que ha sondeado terrenos en el mercado confirma que la oferta no se limita a las grandes firmas bursátiles. También hay propiedades de compañías de menor tamaño disponibles, en particular en la Región del Maule, donde existe potencial para el cultivo de kiwis.
Las viñas que venden
De las seis firmas chilenas que reportan a la CMF, tres comunicaron haber concretado o estar en proceso de venta de viñedos.
Viña Los Vascos, cuyo accionista mayoritario es la familia Rothschild con un 57% y Viña Santa Rita con un 43%, informó en sus estados financieros del segundo trimestre una reclasificación de activos desde "propiedades, plantas y equipo" hacia "no corrientes mantenidos para la venta". La operación involucra US$6,8 millones, de los cuales US$6,6 millones corresponden a terrenos y US$213.000 a construcciones y obras de infraestructura. La firma también reportó una caída en sus ganancias del 78,1%, hasta los US$33.000 en el primer semestre, mientras sus ingresos retrocedieron un 2%.
Las regiones del Maule y O'Higgins concentran la mayor parte de los terrenos en venta.
Viñedos Emiliana —en cuya propiedad participan Rafael Guilisasti con un 48,94% y Alfonso Larraín con un 12,61%, quienes mantienen un pacto de actuación conjunta— reveló en sus estados financieros que los terrenos disponibles para la venta alcanzaban los $2.411 millones al primer semestre de 2026, frente a los $3.331 millones registrados en diciembre del año anterior, lo que refleja avances concretos en las enajenaciones. En 2025, la compañía suscribió una promesa de compraventa por el Fundo Totihue, ubicado en la Provincia de Cachapoal. La primera etapa del contrato se formalizó en marzo de 2026, mientras la segunda etapa tiene prevista su materialización durante el ejercicio en curso. La empresa reportó pérdidas por $318 millones en el primer semestre, resultado que contrasta negativamente con las ganancias de $684 millones obtenidas en el mismo período del año anterior.
Viña Santa Rita, controlada por el Grupo Claro, comunicó en diciembre de 2025 la suscripción de una promesa de compraventa de inmuebles y derechos de aprovechamiento de aguas en la comuna de Pumanque, Provincia de Colchagua, por un monto de $13.000 millones más IVA, equivalentes a aproximadamente US$14,3 millones. La transacción se concretó en mayo de 2026, y el terreno fue adquirido por Viña Concha y Toro. La compañía mantiene además en venta un campo en Los Tilos y otros terrenos considerados no estratégicos. En los primeros seis meses del año, Santa Rita registró pérdidas por $3.470 millones, levemente por encima del resultado negativo de $3.393 millones del mismo período de 2025.
Un sector en transformación
La combinación de un consumo en retroceso estructural, resultados financieros adversos y una oferta creciente de terrenos configura un escenario de reconversión profunda para la vitivinicultura chilena. Lo que hoy son viñedos en las regiones centrales del país podría transformarse en huertos frutales o parques solares en los próximos años. La industria busca adaptarse, pero el camino de ajuste todavía no ha llegado a su fin.
FUENTE: La Tercera con aportes de Redacción +P