Heladas tardías, fuertes lluvias, granizo y cambios climáticos, según la región productora y de la variedad de uva, llevaron a que la cantidad de uva cosechada fluctúe entre un rendimiento normal y una pérdida total. Las pérdidas fueron especialmente graves en las regiones productoras de Sajonia (-70 % interanual) y Saale-Unstrut (-73 %).
Los productores de la región del Ahr también sufrieron pérdidas excepcionalmente elevadas (-64 %). En la región del río Mosela, las grandes tormentas de granizo de mayo afectaron tanto a los rendimientos que se espera la cosecha más baja de los últimos 50 años (-30 %).
Las heladas de abril también dejaron su huella en las laderas del Rin y del Nahe, así como en amplias zonas de Franconia (-19 %) y Wurtemberg (-25 %). Por el contrario, las dos mayores regiones vitícolas alemanas, Rheinhessen y Palatinado, se libraron en gran medida de las heladas. Rheinhessen es la única de las 13 regiones vitivinícolas alemanas con un ligero aumento del 7 %, mientras que en Palatinado descendería un 4 %.
Se espera que este año signado por las lluvias produzca "vinos ricos en extracto con una marcada mineralidad". La larga fase de maduración también tuvo un efecto positivo en el desarrollo del aroma de los frutos, según los expertos.
Fuente: DPA