La tecnología que lee el rostro antes que la mente
El estudio se denomina "Cata Sensorial y de Emociones del Vino en Argentina" y comenzó el 8 y se extiende hasta el 24 de junio de 2026. La participación es gratuita y completamente voluntaria. Cualquier persona del público puede inscribirse y convertirse en parte de la historia.
El corazón tecnológico del experimento es FaceReader, un sistema de precisión que registra microexpresiones faciales imperceptibles para el ojo humano. Mientras el participante degusta cuatro vinos frente a una cámara, el sistema analiza en tiempo real las emociones que cada copa desencadena en el instante exacto en que el líquido toca el paladar. Ningún participante conoce la marca ni el varietal que consume. La experiencia es ciega, libre de condicionamientos comerciales.
Los datos se procesan con código alfanumérico asignado a cada participante. No hay nombres, no hay rostros publicados, no hay información comercializada. El material obtenido tiene fines exclusivamente científicos y jamás aparece en redes sociales ni sitios web de ninguna índole.
La premisa que impulsa todo el trabajo es contundente: el 85% de las decisiones del consumidor son subconscientes y emocionales, y las herramientas tradicionales de investigación de mercado no tienen la capacidad de capturarlas. La cata convencional, con su vocabulario de aromas, acidez y cuerpo, opera sobre aquello que el consumidor ya racionalizó. La neurociencia opera sobre lo que ocurre antes.
EMOTUR Lab y el respaldo académico de nivel mundial
Detrás del diseño científico del experimento está EMOTUR Lab, el primer Laboratorio de Emociones de Turismo del mundo. Pertenece a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y se especializa en la aplicación de neurociencia y técnicas de neuromarketing al turismo. Además, opera bajo el paraguas académico de la Cátedra UNESCO de Turismo y Desarrollo Económico Sostenible, única en España, con antecedentes documentados en estudios similares aplicados a productos de origen en América Latina.
Para este experimento en suelo argentino, EMOTUR articula su expertise internacional con tres actores locales de peso: el Grupo FECOVITA, la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) y la Municipalidad de Maipú. La combinación de rigor científico global y conocimiento territorial mendocino no fue accidental. El equipo necesitaba un entorno auténtico, con identidad regional sólida y vínculo directo con la historia vitivinícola del país.
Por qué FECOVITA y por qué Maipú
La Federación de Cooperativas Vitivinícolas de Argentina, con sede en Maipú, representa el modelo cooperativo vitivinícola más grande del país. Articula a miles de viticultores mendocinos y gestiona uno de los proyectos de enoturismo más consolidados de la región. Su Espacio, concebido como destino cultural y turístico, reúne las condiciones que el experimento exigía: un ambiente que interpela emocionalmente al visitante desde que cruza la puerta, con la tierra, el olor a barrica y la historia del vino mendocino impregnados en cada rincón.
No es un laboratorio aséptico. Es exactamente lo contrario, y eso importa. Las emociones que FaceReader captura en ese contexto son emociones situadas en un territorio, en una cultura, en una identidad colectiva. Los resultados serán más ricos precisamente porque el entorno no es neutro.
Qué cambia para el sector después de este estudio
Los resultados de la investigación aportarán información inédita sobre el vínculo emocional entre el consumidor y los vinos de Mendoza. Más allá del valor académico, los datos tienen aplicación directa e inmediata para el sector productivo. Bodegas, cooperativas y operadores de enoturismo podrán comprender qué emociones generan sus productos más allá de lo que el consumidor logra verbalizar, y usar ese conocimiento para optimizar experiencias, comunicación y estrategias de posicionamiento.
El productor que hoy diseña su etiqueta según intuición o tendencia de mercado podrá, a futuro, respaldar esas decisiones con evidencia emocional medida en tiempo real. El operador de enoturismo que construye una experiencia de visita podrá saber con precisión en qué momento exacto del recorrido el visitante siente alegría, sorpresa o nostalgia.
Argentina se posiciona así como país pionero en la aplicación de la neurociencia al análisis emocional del vino. A su liderazgo vitivinícola consolidado a nivel mundial, el país suma ahora una dimensión científica y tecnológica de vanguardia que redefine la forma en que la industria escucha a sus consumidores. El vino siempre fue emoción. Ahora, por primera vez, esa emoción tiene datos.
FUENTE: Coviar con aportes de Redacción +P