{# #} {# #}

ver más

Mendoza frente a un cambio histórico: ¿por qué es urgente eliminar 70.000 hectáreas de viñedos?

El fin de una era golpea a Mendoza: ¿podrá la industria sobrevivir al arranque de 70.000 hectáreas tras 80 años de subsidios y cambios en el consumo global?

Todo parece indicar que Mendoza atraviesa un cambio histórico que define el fin de un ciclo para su vitivinicultura. La industria provincial, durante décadas, orgullo e insignia regional, enfrenta hoy una crisis profunda con rasgos irreversibles.

El historiador Pablo Lacoste advierte que la situación actual no representa una simple oscilación del mercado, sino una transformación estructural necesaria para la supervivencia del sector. El diagnóstico resulta contundente: la provincia requiere el arranque de 70.000 hectáreas de viñedos en los próximos cinco años.

Según Lacoste, sostener la superficie actual sin demanda real solo prolonga una agonía que ya afecta a las principales regiones productoras del mundo.

Contexto global y el espejo global

La crisis no resulta exclusiva de la región andina; posee un carácter global que impacta incluso en los centros de producción más tradicionales. Tras su participación en un congreso en la Universidad de Toulouse, Lacoste observa paralelismos críticos entre Mendoza y Europa.

Enólogos de gran trayectoria en Bourdeaux enfrentan hoy una caída estrepitosa de su estatus social ante un mercado mundial saturado. Este fenómeno de exceso de stock se mantiene desde hace dos décadas y muestra un declive constante que no encuentra piso.

Del otro lado del Atlántico, en el valle de Napa, los productores abandonaban 40.000 hectáreas de viñas de hasta 130 variedades porque ya no hay negocio. Allí, muchos agricultores no solo renuncian a cosechar, sino que carecen de fondos para limpiar el terreno, un proceso que puede costar miles de dólares por acre debido a las estrictas regulaciones ambientales de California.

Por otro lado, mercados internacionales que antes garantizaban crecimiento, como China, hoy exhiben signos claros de saturación, lo que complica la salida de los excedentes acumulados.

image

El historiador Pablo Lacoste advierte sobre la gravedad del contexto. Foto: prensa de gobierno de Mendoza

Nuevos paradigmas de consumo generacional

El cambio en las pautas culturales de las nuevas generaciones impulsa gran parte de este desajuste. Los millennials y la Generación Z adoptan hábitos de consumo diferentes y relegan el consumo de vinos con estructuras pesadas o tradicionales.

El vino perdió su lugar como bebida cotidiana, lo cual genera un impacto directo en el volumen de ventas. Lacoste compara la situación de la vitivinicultura tradicional con la obsolescencia de las máquinas de escribir: un producto que ya no encaja en las necesidades actuales del mercado. Muchas bodegas en Argentina y Chile almacenan cosechas completas por la falta de compradores, lo cual anula su capacidad para recibir nuevas uvas y bloquea el flujo productivo.

El fin de la dependencia estatal

Un punto crítico en esta transición radica en la ruptura con la lógica de subsidios estatales que duró 80 años. Lacoste critica severamente la persistencia en este patrón de dependencia que solo sostiene modelos ineficientes de forma artificial.

Según el especialista, la dirigencia debe abandonar la costumbre de recurrir al auxilio externo y adaptarse a un escenario macroeconómico donde la sostenibilidad dependa de la competitividad real. La negación de esta realidad solo retrasa un proceso de transformación que resulta impostergable para evitar un colapso mayor.

Innovación y nichos de oportunidad

A pesar del panorama sombrío para el modelo tradicional, surgen oportunidades en la diversificación y la creatividad. El futuro del sector demanda una apuesta por el turismo ecocultural y la producción de vinos naturales, sectores donde la demanda supera actualmente a la oferta disponible.

En este punto, el planteo es que Mendoza necesita reinventarse mediante un cambio creativo que responda a las nuevas realidades económicas y sociales. Aceptar la pérdida de los modelos agotados permitirá enfocar los recursos en estos nuevos nichos de alto valor. En definitiva, la provincia enfrenta el cierre de una era de ocho décadas y la necesidad urgente de sustentar un futuro productivo acorde a los desafíos del siglo XXI.

Fuentes: Zonda con aportes de +P