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Neuquén celebra la cepa emblema de la Patagonia: el Pinot Noir

El evento comienza a las 18 y reúne a referentes de la vitivinicultura en una jornada que celebra la elegancia y el crecimiento del Pinot Noir en la región.

Neuquén se convierte hoy en la capital del vino patagónico. Desde las 18, productores, sommeliers, enólogos, ingenieros agrónomos, referentes gastronómicos, periodistas especializados y amantes del buen beber se reúnen para rendir homenaje a la cepa que mejor expresa la frescura y elegancia de esta tierra: el Pinot Noir.

La cita, que se concretará en el Centro de Convenciones Domuyo del Paseo de la Costa -Neuquén capital-, promete mucho más que un brindis. Habrá disertaciones, mesas de intercambio y, por supuesto, una gran degustación que permitirá recorrer la diversidad de etiquetas nacidas en los viñedos patagónicos. El ambiente será de celebración, pero también de reflexión sobre el presente y el futuro de una variedad que, con paciencia y trabajo, se ganó un lugar privilegiado en la vitivinicultura argentina. A continuación se detalla el cronograma.

vino cronograma

El encuentro contará con voces de peso. Jorge “Coqui” Cabrera, director de la revista Caminos del Vino, será el moderador de un panel en el que se debatirá sobre el desarrollo de la industria y los desafíos que enfrenta la cepa en la región. Entre los invitados se destaca Guillermo Corona, especialista en geografía del vino, que profundizará en el rol de los suelos patagónicos, un factor clave para entender por qué aquí el Pinot Noir logra una expresión tan particular.

La jornada cerrará con un agasajo gastronómico y una cata abierta de los mejores Pinot Noir de Neuquén, donde cada copa estará acompañada por platos pensados para realzar los aromas frutales, las notas terrosas y la textura aterciopelada de la variedad.

El encanto de una cepa difícil

El Pinot Noir es considerado en todo el mundo como una uva tan exquisita como exigente. Sus vinos se distinguen por su delicadeza: aromas a frambuesas y cerezas, sutiles matices terrosos de trufa y hongos, acidez vibrante y taninos sedosos que envuelven el paladar. Pero esa elegancia tiene un precio: no se adapta fácilmente a cualquier clima. Necesita regiones frías, con un ciclo de maduración corto, donde la amplitud térmica y la cercanía a cursos de agua le permitan desplegar todo su carácter.

En palabras de Sebastián Landerreche, ingeniero agrónomo y responsable del Programa Vitivinícola de Centro Pyme Adeneu, “en regiones más cálidas, la uva pierde elegancia y frescura, mientras que en Patagonia las condiciones naturales logran vinos con aromas intensos a frutos rojos, flores y un toque especiado, taninos suaves y una textura sedosa”.

Patagonia, tierra de Pinot Noir

Durante muchos años, el Pinot Noir argentino estuvo ligado casi exclusivamente a la producción de espumosos. Sin embargo, desde los años noventa comenzó a abrirse camino como varietal de tintos más delicados. En este proceso, la Patagonia se convirtió en protagonista, y especialmente Neuquén, que encontró en su clima seco, sus noches frías y sus suelos pedregosos la combinación ideal para esta cepa.

El crecimiento ha sido notable: desde 2002, la superficie plantada con Pinot Noir en Argentina se duplicó, y Neuquén ocupa hoy el segundo lugar nacional en extensión dedicada a esta variedad. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, el país cuenta con 2.023 hectáreas de Pinot Noir distribuidas en 16 provincias. Mendoza concentra el 75%, pero la Patagonia suma el diferencial de calidad: Neuquén representa el 11,4%, Río Negro el 5,7% y Chubut el 2,3%.

Un brindis con proyección internacional

Los vinos patagónicos ya no sorprenden en los concursos internacionales: se han consolidado como etiquetas de alta gama que destacan por su identidad. Cada reconocimiento fortalece la imagen de la región y posiciona a Neuquén como un faro en el mapa mundial del Pinot Noir.

El Día del Pinot Noir, entonces, no es solo una excusa para levantar las copas. Es una oportunidad para celebrar el camino recorrido, reforzar la identidad vitivinícola patagónica y proyectar hacia el futuro una cepa que encontró en estas tierras un lugar privilegiado.

Hoy, mientras el sol comienza a caer sobre los viñedos y las copas se alzan en Neuquén, el brindis tiene un sabor especial: es el sabor de la Patagonia hecha vino.