¡Oh Paris! 4 bodegas de Neuquén en la mayor feria mundial de vinos
Circularon 60.000 especialistas de todo el mundo. Con una aplicación se pautan con anticipación los encuentros. Los compradores seleccionan por rango de precio y origen de los vinos antes de acudir a una reunión. Y además, “el vino sin alcohol, no es vino”.
“Son degustaciones técnicas, de un breve sorbo, se toman 5 minutos para charlar y analizar el vino, y capaz que después pasa a un stand de Sudáfrica”, explicó esta empresaria que cosecha 5 hectáreas en Neuquén, justo en la Confluencia, y otras 20 en Mainqué, donde atesora algunos viñedos de comienzos del siglo pasado.
La feria se desarrolló del 9 al 11 de febrero en el predio París Porte de Versailles y además asistieron representantes de Bodega Malma, Bodega Schroeder y Primogénito. Este año la delegación argentina alcanzó un récord histórico, con la asistencia de aproximadamente 90 bodegas (un 40% más que el año anterior).
El evento reunió a más de 60.000 visitantes profesionales procedentes de 155 mercados internacionales, y participaron más de 6.000 expositores de 60 países diferentes.
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El Pinot Noir patagónico se posiciona como el favorito de los compradores internacionales.
“Fueron encuentros netamente para el trade (comercialización), con encuentros uno a uno. Y nos tocó gente de Asia, Estados Unidos, Canadá, Europa”, relató. La expo desarrolló una plataforma que permite a los distribuidores concertar entrevistas previas y hasta chatear con el dueño de la bodega sobre rango de precios y variedades. Todo antes de la visita al stand.
“Fueron jornadas muy largas, en las que terminamos agotados. Pero fue un orgullo representar a la Patagonia”, recordó Lorena, quien, consultada sobre el interés de los eventuales clientes, aseguró que “los compradores buscan Pinot de Patagonia, y creo que lo estamos haciendo, que estamos creando una marca. Argentina creó marca con el Malbec, que ya está instalado, y somos Malbec en el mundo. Y hoy Patagonia se está posicionando como un terroir muy especial para el Pinot”. De todos modos, su bodega presentó otros varietales, como Malbec, Cabernet Franc, Chardonnay y Merlot.
“Nosotros somos una bodega chica, y fue súper desafiante prepararnos para un trade internacional en París. Nosotros hacemos cincuenta mil botellas al año, y somos realmente una bodega familiar. Por eso, poder dar este primer paso en Europa, con todo lo que representa Francia para el vino, fue una experiencia hermosa”, dijo ya de regreso.
La convocatoria a las bodegas neuquinas partió del “Centro PyME”, que pagó el stand dedicado a la provincia, que, junto a Salta, fueron las únicas dos con un espacio propio dentro de la feria, mientras que el resto mostraron sus productos en el lugar reservado por Wines of Argentina (Wofa). Los gastos de traslado y estadía, corrió por cuenta de los bodegueros, quienes al regreso aún no revelaron cuantas operaciones cerraron, “pero regresamos todos muy contentos”.
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Negocios cara a cara: bodegueros neuquinos conectan con distribuidores de Asia y Europa.
“Nosotros habíamos participado de la feria de San Pablo en octubre, pero esto debe ser siete veces lo que es San Pablo, es una locura de grande, y no llegás a recorrerlo todo”, cuenta aún asombrada Lorena.
“Estábamos todos juntos y éramos los únicos de Patagonia que representábamos a una provincia, y fue una buena experiencia poder ir en conjunto, poder mostrarnos”, dice esta empresaria, quien confió que uno de los aspectos centrales en estas muestras es saber “comunicar el vino”, ante los compradores y especialistas.
“La buena comunicación en un testeo o degustación, creo que es lo mejor que te puede pasar, porque si la gente realmente lo prueba, y resalta el color, por ejemplo, de un Pinot, nosotros contamos cómo se logra, y como es nuestro terrior”, explicó.
De todos modos, Mabellini acudió al evento con sus mejores galas, como un Chardonnay que obtuvo 94 puntos de parte del Master of Wine, Tim Atkin, un gurú mundial que recorre bodegas probando sus vinos.
“La verdad que es un vino que ha tenido mucho éxito, y si bien es una cepa blanca, la gente se ha animado a comprarlo y a probarlo, y tuvimos una linda devolución y lo mismo nos pasa con nuestro Cabernet Franc”, dice la bodeguera.
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Mabellini Wines llevó el sabor de Neuquén y Río Negro a la feria más grande de Europa.
¡Eso no es vino!
La feria se dividió en tres módulos principales: Wine Paris, Be Spirits (destilados) y Be No (bebidas sin alcohol o de baja graduación). Sobre este último aspecto intentamos conocer más detalles, para saber cómo está la tendencia mundial.
Creide admite que “se habló mucho de la moda del vino sin alcohol, de que se consume menos alcohol. Algunos creen que es sólo una moda, y otros dicen que es algo que recién aparece”, comenta sobre el panorama mundial sobre el tema.
Aunque, de todos modos, tiene una clara y firme opinión propia, porque “el vino sin alcohol, o sea… ¡Yo siempre digo que eso no es vino!”. Y describe la esencia de esta bebida, “porque el vino es justamente el azúcar que genera la uva que se convierte en alcohol, y a este vino sin alcohol, al que le sacan el alcohol, lo desnaturalizan totalmente”.
Y advierte que, incluso en la comercialización, es preferible que juegue en otro equipo y no en el de los vinos.
“La cerveza, incluso hasta el champagne, puede que hayan logrado un buen producto. En cambio, el vino, que justamente es la maduración de la uva, el azúcar, y la fermentación. Entonces desnaturalizarlo, sacándole el alcohol, estamos hablando de una bebida que no que no sé qué es, pero no es vino”, resume con cierta carga de molestia por el avance de quienes quieren decir que toman vino, pero sin tomar vino.
En cuanto a donde apunta el radar del mercado mundial, qué procuran los sommeliers, Lorena comentó que “hoy están buscando novedades, buscan sectores del mundo como Patagonia, que pesa fuerte en el nombre del vino. Y, aunque alguien no sepa dónde queda, Patagonia habla de naturaleza, de aguas no contaminadas, y eso llama la atención”.
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El Centro PyME impulsó el stand exclusivo de Neuquén en la VinExpo París 2026.
Admitió que entre los bodegueros “hablamos mucho de eso, porque es nuestra identidad, y además somos muy poquitos. Creo que hay en toda la Patagonia hay cuarenta y ocho bodegas, y todos hacemos productos muy buenos, y da gusto ponerse la camiseta”.
Mabellini Wines tiene dos chacras y sólo hacen vinos premiums. No tienen una gama media o “entrada de gama”. La mayor superficie de 20 hectáreas se encuentra en la localidad rionegrina de Mainqué, donde compraron un viñedo que tuvo su origen en 1912 a partir del empuje de una familia de gringos de apellido Verdecchia. Mientras, en la zona de la confluencia neuquina tienen otras 5 hectáreas y la bodega, la cual “está siempre en construcción”.
Sobre la chacra de Mainqué, Lorena sostiene que “entonces ahí estamos haciendo una gran labor de mantener viñedos de más de ochenta años, y haciendo mucho trabajo en la tierra, con dos ingenieros agrónomos”.
Además, se han puesto en contacto con el “Catena Institute”, para que se pueda analizar el material genético de esas viñas que pueden tener hasta 80 años. “Tenemos plantas que vale la pena mantenerlas genéticamente, porque han sobrevivido en la Patagonia, y porque hoy dan muy buenas uvas”.
También llevan adelante desde la bodega un trabajo con profesionales de la Universidad de Nacional del Comahue, con quienes hicieron “todo un relevamiento de hileras y filas, en las que no se sabía que variedades había. Y por eso se hizo un estudio planta por planta, viendo qué varietales eran, e incluso encontramos criollas patagónicas”. Con esas uvas, Mabellini Wines comenzó a realizar “microvinificaciones”.
“Es un camino vamos haciendo con mucho sacrificio, con mucha pasión, y respeto a todos los que producen, porque para mí es sumamente respetable todo lo que hacen nuestros colegas, y como además somos coleccionistas, tenemos vinos de todos ellos, incluso de cuando empezaron”, concluye esta empresaria neuquina.