Vino patagónico: Neuquén y Río Negro navegan un enero de cambios en el consumo
La industria del vino en Neuquén enfrenta desafíos estructurales. Un análisis de por qué enero fue un mes crítico para la producción vitivinícola 2026.
El mercado vitivinícola argentino comenzó el año 2026 con una estabilidad notable, aunque cargada de matices en sus preferencias de consumo. Según los datos provisorios del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), los despachos de vino totales al mercado interno alcanzaron los 555.883 hl en enero, lo cual representa un incremento del +0,6% respecto al mismo periodo del año anterior.
Este crecimiento técnico convive con un consumo per cápita mensual de 1,20 litros, cifra que mejora en un +0,4% la marca de enero de 2025. Sin embargo, la estructura del consumo muestra cambios profundos: mientras los vinos blancos treparon un +9,1%, los vinos color retrocedieron un -2,2%.
En este escenario, el envase tetra brik fue el único formato con signo positivo, al crecer un +5,4%, mientras que la botella tradicional cayó un -0,6%. Dentro de esta compleja red de tendencias, las provincias patagónicas de Neuquén y Río Negro luchan por mantener su relevancia, aportando cada una un 0,2% del volumen total comercializado en el país.
Neuquén: El baluarte del vino varietal embotellado
La provincia de Neuquén sostiene una estrategia comercial claramente diferenciada del promedio nacional. Durante enero de 2026, los despachos neuquinos totalizaron 1.289 hl, volumen que implica una retracción del -8,1% comparado con enero de 2025.
A pesar de esta caída en el volumen absoluto, la identidad del producto neuquino permanece inalterable. El 99% de su producción correspondió a vinos varietales, dejando apenas un 1% para los vinos espumosos. Esta especialización contrasta fuertemente con la tendencia general del país, donde los varietales sufrieron una caída interanual del -8,8%.
Otro dato fundamental que define el nicho neuquino radica en su esquema de distribución: el 100% de sus despachos se realizó en botellas. En un mercado donde los envases económicos como el cartón ganan terreno, Neuquén ratifica su apuesta por el segmento de alta gama y la percepción de valor.
No obstante, la provincia no escapa a la crisis de los espumantes, producto que a nivel nacional retrocedió un -10,1% y que en el territorio neuquino apenas conserva una presencia testimonial.
Río Negro: Tradición y resiliencia en el Alto Valle
La provincia presenta un modelo productivo con mayor diversidad de formatos y segmentos que su vecino provincial. Los despachos rionegrinos en enero de 2026 sumaron 906 hl, lo cual significa una leve disminución del -1,1% respecto al año previo.
Esta estabilidad relativa sugiere una base de consumidores leales, a pesar de la fuerte competencia de los grandes centros productivos. La composición de su oferta se distribuyó en un 62,5% de vinos varietales, un 37% de vinos sin mención varietal y un residual 0,6% de espumosos.
En cuanto al fraccionamiento, Río Negro mantiene un vínculo estrecho con la tradición del consumo familiar. Si bien las botellas dominan con el 79,8% del total, la damajuana conserva una importancia significativa al representar el 20,2% de los envases.
En términos de volumen, esto se tradujo en 723 hl embotellados y 183 hl despachados en envases de mayor capacidad. Esta convivencia de formatos permite a la provincia transitar tanto el segmento de mesa como el de vinos de autor, aunque enfrenta el desafío de un mercado nacional donde la damajuana se desplomó un -23,6% en el último año.
El peso relativo de la Patagonia en el mapa nacional
Resulta indispensable dimensionar el papel de estas provincias dentro de una industria dominada por la región de Cuyo. Mendoza centraliza el 91,1% de los despachos nacionales, seguida por San Juan con el 5,6%.
En este contexto, el 0,2% de Neuquén y el 0,2% de Río Negro parecen cifras modestas, pero representan la punta de lanza de la vitivinicultura de zonas frías en el mercado doméstico. Ambas provincias superan en volumen a otras regiones emergentes como Córdoba, que sufrió una caída estrepitosa del -91,3%, o Catamarca, que bajó un -10,6% en el mismo periodo.
El futuro inmediato para los vinos de Neuquén y Río Negro dependerá de su capacidad para adaptarse al auge de los vinos blancos, segmento que hoy lidera el crecimiento del consumo en Argentina con un alza del +9,1%.
Si bien la Patagonia posee condiciones excepcionales para blancos de calidad, el informe revela que el consumidor nacional busca opciones más accesibles y formatos prácticos, una realidad que desafía el modelo tradicional de varietales embotellados que define a la región.
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