Vino

¿El fin del vino? La drástica medida global que Argentina se resiste a imitar

Ante la caída del consumo mundial, potencias como Francia y EE. UU. ya arrancan cepas. Expertos advierten que Mendoza debe elegir: ¿reconversión o ajuste forzado?

Barajar y dar de nuevo. Ese es el escenario que parece definir el presente de la industria vitivinícola global. El sector atraviesa una crisis profunda y estructural que trasciende las fluctuaciones estacionales de precios.

Lo que hoy se debate en los principales polos productivos del mundo —Francia, Estados Unidos y España, por ejemplo— es la necesidad de reducir la superficie plantada ante un cambio radical en los hábitos de consumo que, según expertos, aún no termina de ser aceptado en la principal provincia productora de nuestro pais, Mendoza.

La metáfora de la obsolescencia

En declaraciones a Radio Post, el historiador Pablo Lacoste lo dijo con todas las letras: "Buena parte de la industria del vino se ha convertido en fábricas de máquinas de escribir. No hay quién te compre máquinas de escribir ya". Con esta imagen, Lacoste advierte que el vino ha dejado de ser una bebida de consumo cotidiano para reservarse a momentos especiales, perdiendo su centralidad en el mercado.

Según el historiador, el problema es de sobrestock global: el "músculo industrial" del mundo supera con creces lo que el mercado, especialmente los millennials y la Generación Z, puede absorber.

En este contexto, Lacoste proyecta un escenario drástico para Argentina, donde de las 200.000 hectáreas actuales podrían quedar solo 100.000, un ajuste similar al ocurrido en los años 80.

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"Hay muchísima más oferta que demanda. El músculo industrial vitivinícola del mundo supera ampliamente lo que el mercado puede absorber", explicó Lacoste.

"Hay muchísima más oferta que demanda. El músculo industrial vitivinícola del mundo supera ampliamente lo que el mercado puede absorber", explicó Lacoste.

El espejo francés y la decisión de California

Mientras en Mendoza persiste la expectativa de que se trata de un "mal año", en Francia ya se ha tomado la decisión de financiar el arranque definitivo de viñedos. Tal como lo anticipamos desde +P, el gobierno francés anunció un plan de 130 millones de euros para eliminar 30.000 hectáreas inicialmente, con el objetivo de alcanzar las 100.000 para 2029.

La ministra de Agricultura francesa, Annie Genevard, definió esta medida como una "inversión estratégica" para reequilibrar la oferta ante una caída del consumo que ha llevado a 211 bodegas a la quiebra en 2024. Por su parte, el economista Jean-Marie Cardebat, de la Universidad de Burdeos, señaló que la crisis responde a cambios sociales profundos: menos comidas familiares y nuevos rituales entre los jóvenes.

El mismo camino se recorre en otra meca vitivinícola del mundo: California. Allí, específicamente en regiones como Lodi y Napa, el abandono de viñedos ya supera las 40.000 hectáreas. Stuart Spencer, director de la Comisión de Uvas para Vino de Lodi, explica que la rentabilidad es negativa, ya que los costos de cultivo superan el precio de venta de la uva. Esto ha llevado a productores como Kevin Phillips a reconvertirse a cultivos más demandados y mecanizados, como la almendra, admitiendo con resignación: "Es mucho más fácil... y me molesta decir esto porque soy un hombre de vino".

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La industria vitivinícola de California atraviesa un periodo complicado.

La industria vitivinícola de California atraviesa un periodo complicado.

El debate en España: ¿Resistencia o necesidad?

En España, el debate está al rojo vivo. Las organizaciones agrarias (ASAJA, COAG y UPA) solicitan subsidios para arrancar cerca de 95.000 hectáreas (el 10% del total nacional) para evitar el abandono de tierras.

Sin embargo, a diferencia de Francia, el ministro de Agricultura español, Luis Planas, ha descartado por ahora el arranque masivo, argumentando que cada país tiene su problemática y que prefiere apostar por el control de rendimientos. En sintonía, José Luis Benítez, de la Federación Española del Vino (FEV), considera que el arranque es una medida "irreversible" que no debería ser la solución general.

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Este mes Francia abrió la convocatoria para el arranque definitivo de viñedos con una ayuda de 4.000 euros por hectárea.

Este mes Francia abrió la convocatoria para el arranque definitivo de viñedos con una ayuda de 4.000 euros por hectárea.

El silencio en Mendoza

A pesar de que las exportaciones argentinas han caído de 1.000 millones de dólares a apenas 600 millones, la discusión sobre el arranque de viñedos en Mendoza apenas comienza. Lacoste critica la lógica de décadas de "hacer lobby y conseguir subsidios" para sostener artificialmente una actividad que ya no funciona.

Para el historiador, no es falta de voluntad de las bodegas, sino un problema físico: "No tienen dónde meter más vino", ya que la mayoría conserva una cosecha entera sin vender en sus stocks.

La pregunta que queda flotando es si en nuestro país se tomará el camino de la reconversión hacia nichos como los vinos naturales o actividades complementarias como el turismo ecocultural, o si seguirá postergando un ajuste que, a la luz de lo que ocurre en el resto del mundo, parece inevitable.


Fuentes: Mendoza Post, Radio Post, medios internacionales con aportes de Redacción +P

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