Otra multinacional deja Argentina: la dueña de La Paulina vende el 80% de su negocio
La multinacional canadiense Saputo acordó la venta del 80% de su negocio local por US$ 500 millones y perderá el control de sus plantas en Argentina.
Otra multinacional relevante decidió reducir su exposición en la Argentina. Esta vez se trata de Saputo, uno de los diez mayores procesadores lácteos del mundo, que acordó la venta del 80% de su negocio local a Gloria Foods, el holding alimenticio del grupo peruano Gloria, en una operación valuada en 500 millones de dólares. La transacción, que aún debe recibir aprobaciones regulatorias y se prevé que se concrete en el primer trimestre de 2027, marca un punto de inflexión en la industria láctea argentina y vuelve a encender interrogantes sobre el clima de inversión en el país.
Con el acuerdo, Saputo perderá el control accionario de su operación en la Argentina, aunque conservará una participación del 20%. Según informó la compañía, recibirá ingresos netos estimados en 400 millones de dólares, una vez descontados impuestos y ajustes habituales. La estructura de la operación incluye además un entendimiento para que las plantas continúen elaborando determinados productos para la multinacional canadiense, lo que le permitirá mantener presencia indirecta en el mercado argentino, aun sin el control formal del negocio.
La venta abarca dos plantas industriales estratégicas —una en Rafaela, Santa Fe, y otra en Tío Pujio, Córdoba— junto con el manejo, producción y comercialización de marcas de fuerte arraigo en el mercado interno como La Paulina, Ricrem y Molfino. Estas marcas no solo cuentan con alta penetración en góndola, sino que forman parte de la historia del consumo masivo argentino en el rubro lácteo.
Desde el punto de vista financiero, la filial local no era un activo marginal dentro del grupo. En los últimos cuatro trimestres generó ingresos por aproximadamente 880 millones de dólares, lo que representó el 7% de la facturación consolidada global de Saputo. Es decir, la Argentina tenía un peso relevante en el mapa internacional de la compañía fundada en 1954 en Montreal por la familia Saputo, inmigrantes sicilianos que transformaron un emprendimiento artesanal en una corporación global con 67 plantas en cinco países, 19.600 empleados y presencia en más de 60 mercados.
Una decisión estratégica en un contexto desafiante
En un comunicado enviado a la prensa peruana, la empresa explicó que la decisión se inscribe en un proceso de revisión estratégica de su presencia internacional y en la búsqueda de oportunidades en mercados donde proyectan mayor crecimiento. “El anuncio refleja nuestros esfuerzos por redefinir nuestra presencia global para un crecimiento a largo plazo. El valor alcanzado reconoce tanto la excelencia operativa del equipo como la fortaleza de mercado de las marcas que han construido”, señaló el presidente y CEO de Saputo, Carl Colizza.
El ejecutivo añadió que la desinversión “mejora nuestra flexibilidad financiera y respalda la reinversión focalizada en plataformas que ofrecen mayores oportunidades de crecimiento, al tiempo que nos permite mantener un portafolio de productos de origen argentino para nuestros mercados internacionales”. En otras palabras, la compañía priorizará geografías y segmentos donde visualiza retornos más dinámicos, sin desprenderse por completo del know how ni del abastecimiento argentino.
Sin embargo, más allá de la explicación corporativa, la operación se produce en un contexto local que no pasa inadvertido. En momentos en que el Gobierno insiste en que la Argentina está en condiciones de atraer una nueva ola de inversiones, la salida —aunque parcial— de una multinacional líder vuelve a poner bajo la lupa las condiciones macroeconómicas, regulatorias y de rentabilidad del país. La volatilidad cambiaria de los últimos años, las restricciones a las importaciones, las dificultades para girar dividendos y la incertidumbre normativa han sido señaladas reiteradamente por cámaras empresariales como factores que afectan la previsibilidad de los negocios.
Saputo Inc., gigante lácteo canadiense con presencia global, reportó ingresos de aproximadamente 12.540 millones de dólares en el año fiscal 2024, consolidándose como líder en Canadá y Australia, y uno de los principales procesadores en EE.UU. y Argentina. La empresa emplea a unas 19.400 personas y vende sus productos en más de 40 países. Por su parte Gloria Foods reportó durante el 2024 ingresos por poco más de 1.200 millones de dólares.
El desembarco de Gloria y el nuevo mapa del negocio lácteo
Para el sector lácteo, la noticia tiene un doble impacto. Por un lado, implica un cambio en la estructura de propiedad de uno de los principales jugadores del mercado. Hasta ahora, Saputo era el mayor procesador lácteo en la Argentina y mantenía posiciones de liderazgo en Canadá, Australia, Estados Unidos y el Reino Unido. Por otro, abre una nueva etapa bajo el control de Gloria Foods, que llegaría con un ambicioso plan de expansión regional.
El grupo peruano no es un actor menor. Gloria Foods es uno de los conglomerados alimenticios más relevantes de Perú y de América Latina, con fuerte presencia en el segmento lácteo. La adquisición en la Argentina se suma a otros movimientos recientes: en noviembre de 2022 compró Soprole en Chile y Ecuajugos en Ecuador. La estrategia apunta a ganar escala, integrar operaciones y fortalecer su posición en el Cono Sur, al tiempo que diversifica su cartera.
Dentro de ese plan, la Argentina cumple un rol específico. Según trascendió, Gloria prevé ampliar el portafolio con una unidad de nutrición que incluirá alimentos para adultos mayores, fórmulas infantiles y bebidas energéticas. Para ello, analiza extender la fábrica en el país y producir insumos que funcionen como materia prima para esas fórmulas. La inversión estimada ronda los 27 millones de dólares, aunque todavía no tiene un cronograma definido. “Estamos dirigiendo una inversión que hemos hecho para mantequilla, que fue de 10 millones de dólares, para ampliar nuestra capacidad”, había señalado el socio fundador del grupo al medio chileno Diario Financiero.
Además, la compañía peruana mira más allá de la región. En paralelo a su expansión sudamericana, avanza en una estrategia de diversificación con foco en Asia, en el contexto de la inauguración del puerto de Chancay, un proyecto clave para la logística peruana que promete mejorar la conexión comercial con el mercado asiático.
En este tablero, la Argentina queda así en una posición ambivalente: por un lado, pierde el control local de una multinacional histórica; por el otro, recibe a un jugador regional con planes de inversión y expansión. El desenlace dependerá no solo de la aprobación regulatoria y de la implementación efectiva de los anuncios, sino también de la capacidad del país para ofrecer un entorno estable que incentive la permanencia y el crecimiento de los capitales productivos.
Mientras tanto, el movimiento de Saputo se suma a una lista de compañías que en los últimos años optaron por reestructurar, vender activos o reducir su exposición en la Argentina. Más que un hecho aislado, la operación parece inscribirse en una tendencia que interpela tanto al sector privado como a la dirigencia política: la necesidad de generar condiciones de largo plazo que transformen las promesas de inversión en decisiones concretas y sostenibles.
Fuente. Reuters con aportes de la Redacción +P.
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