En declaraciones a EFE, Lecea contó que es la quinta generación de una familia de viticultores y bodegueros de San Asensio (España) y que creó su primer vino en Chile en 2016, cuando trabajó en una bodega familiar, Kingston Family Vineyards, en el Valle de Casablanca. Fue una mezcla de uvas syrah y Pinot Noir, de la que comercializó 300 botellas.
La joven estuvo un año trabajando en esa bodega chilena propiedad de una familia originaria de California (EE.UU.), una parada en un viaje como "mochilera" por Sudamérica que inició en solitario cuando tenía 22 años y del que regresó para dedicarse a la empresa de su familia.
Sus andanzas por Suramérica, una zona del mundo que la dejó "enamorada, sorprendida" y con "grandes amigos", quedaron plasmadas en un cuaderno de viaje que ha inspirado el libro publicado ahora en coincidencia con la salida de su segundo vino.
"Este sueño me llevó a viajar en busca de un viñedo donde aprender todo sobre vino al otro lado del mundo. Recorrí Argentina, Uruguay y, por último, Chile, donde decidí quedarme a trabajar en el Valle de Casablanca", cuenta la autora de "Parábolas para volar".
Cuando dejó Chile, continuó su viaje por Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia y regresó a su tierra riojana tres años después de haber partido para Londres.