Reforma laboral en debate: ¿La vendimia genera más empleo que la soja?
Mientras la reforma laboral esta en el centro de la escena, la vendimia 2026 revela un hecho contundente: cada hectárea de vid genera 73 empleos, 36 veces más que la soja.
La vendimia 2026 avanza a pleno ritmo en las regiones vitivinícolas deMendoza y San Juan. Durante estas semanas críticas, las fincas se convierten en auténticos motores de empleo temporal y absorben miles de trabajadores eventuales. El fenómeno concentra la mayor demanda laboral del agro nacional en un período breve, pero de altísima intensidad, y ocurre justo cuando el Congreso discute cambios profundos en la legislación laboral.
Lejos de ser un dato aislado, la capacidad de la vitivinicultura para generar puestos de trabajo destaca de manera abrumadora frente al resto de los cultivos extensivos. Un informe del Observatorio Vitivinícola Argentino, basado en cifras de la Bolsa de Comercio de Rosario y la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, entrega el número más elocuente: 73 puestos de trabajo por hectárea entre viña y bodega. La comparación con otros cultivos deja en evidencia la brecha:
Cereales en general → 8 puestos por hectárea
Trigo → 6 puestos
Maíz y girasol → 3 puestos
Soja → 2 puestos
Esa diferencia de hasta 36 veces más empleo por hectárea posiciona a la vid como la actividad agroindustrial que más contribuye a la ocupación rural en el país.
Perfiles clave que las fincas buscan en tiempo récord
La cosecha manual y mecanizada, junto con las labores complementarias, dispara la necesidad de personal especializado. Según relevamientos de Grupo Gestión, los roles más solicitados en plena vendimia incluyen cosechadores, operarios de deshojado, despalillado de racimos, limpieza de viñedos y mantenimiento general de plantaciones.
A ellos se suman posiciones de supervisión y soporte técnico: capataces o jefes de finca, ficheros de control de jornales, maquinistas de tractores y plataformas elevadoras, operadores de vendimiadoras mecánicas, ingenieros agrónomos de campo y choferes de camiones cisterna o chasis para traslado de uva.
La estacionalidad extrema obliga a las empresas a anticiparse varios meses y a ejecutar procesos de selección acelerados. Cualquier demora en la incorporación de personal puede comprometer la calidad de la fruta, retrasar la entrada a bodega o generar pérdidas por sobre-maduración.
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Radiografía del empleo en el sector. Fuente: Observatorio Vitivinícola Argentino.
Un caso real: 1.054 puestos cubiertos en 2025
Durante la vendimia 2025, Grupo Gestión gestionó la cobertura de 1.054 puestos de trabajo exclusivos de tareas de cosecha y labores de finca en Mendoza y San Juan. La cifra ilustra la magnitud del movimiento laboral que genera la actividad en apenas 40 a 60 días. Las proyecciones para 2026 apuntan a un volumen equivalente o superior, impulsado por una muy buena sanidad y carga de racimos en las principales zonas productoras.
Cecilia Tonelli, jefa de Reclutamiento y Selección de la consultora, resume el desafío operativo: “La correcta selección y administración de estos perfiles resulta clave para garantizar el desarrollo ordenado de la cosecha, minimizar riesgos operativos y cumplir con los estándares productivos que exige la industria vitivinícola”.
Miles de empleos indirectos en la cadena del vino
El impacto no termina en el viñedo. Cada botella que sale de bodega arrastra una red extensa de ocupaciones: viveristas que producen plantas certificadas, podadores especializados de invierno, aplicadores de fitosanitarios con carnet, enólogos, laboratoristas, diseñadores gráficos de packaging, fotógrafos de producto, arquitectos especializados en obras bodegueras, guías de enoturismo, sommeliers, exportadores, agentes de aduana y personal logístico internacional.
Esta integración vertical y horizontal convierte al complejo vitivinícola en uno de los más dinámicos del interior argentino. Genera actividad económica sostenida durante todo el año y actúa como amortiguador en regiones donde otras producciones agrícolas ofrecen menos oportunidades laborales.
Mientras el debate legislativo avanza, la vendimia en curso entrega una lección práctica: con planificación adecuada, procesos ágiles de contratación y reglas claras, el empleo temporal puede transformarse en una herramienta poderosa de inclusión productiva y desarrollo regional.