Vinos NOLO: La revolución sobria que transforma la industria vitivinícola
La tendencia NOLO desafía la tradición del consumo de vino y conquista a una generación más consciente.
La industria del vino enfrenta una transformación profunda impulsada por el cambio en los hábitos de las nuevas generaciones. La tendencia NOLO —acrónimo de no and low alcohol— dejó de ser una rareza para ocupar un espacio estratégico en los mercados de Chile y Argentina.
Los consumidores jóvenes, especialmente la Generación Z y los Millennials, priorizan hoy la salud, el bienestar y la claridad mental, lo cual reduce la demanda de graduaciones alcohólicas elevadas.
Este fenómeno no busca eliminar el vino de la mesa, sino integrar opciones que permitan disfrutar del ritual del brindis sin las consecuencias no tan apreciadas del alcohol.
Mendoza y la vanguardia del sabor consciente
Argentina no queda atrás en esta carrera por la innovación. En Mendoza, bodegas tradicionales adaptan sus porfolios para capturar al público que busca disfrute consciente. Nieto Senetiner presentó el primer espumante 0% alcohol del país, elaborado con uvas Pinot Noir del Valle de Uco, aportando solo 15 calorías por copa. Catena Zapata explora fronteras científicas con su línea Domaine Elena, la cual utiliza verjus (jugo de uva sin fermentar) para crear bebidas sin alcohol y espumosos de solo 7% de graduación.
Otras bodegas mendocinas proponen versiones ligeras de sus cepas emblemáticas. Domaine Bousquet ofrece su LoCa Malbec con 9,5% de alcohol y certificación orgánica. Finca Flichman y Susana Balbo Wines también compiten con blancos de baja graduación, como el Crios Sustentia Chardonnay que posee apenas 8,9% de alcohol.
La experiencia trasandina: de la visión personal al éxito de mercado
En Chile, el movimiento cobró fuerza con emprendimientos pioneros como Sinzero. Andrés Duval fundó esta empresa en 2017 tras identificar una carencia de alternativas de calidad en el mercado local.
Con una inversión inicial de $30 millones y el apoyo de Corfo, la marca desarrolló tecnología para desalcoholizar cepas como Cabernet Sauvignon, Chardonnay y País.
Los resultados avalan la calidad de este proceso: Sinzero obtuvo 96 puntos y Medalla de Oro en el International Wine & Spirit Competition (IWSC) de Inglaterra. Actualmente, la compañía mantiene un crecimiento anual del 20% y exporta sus productos a 14 países.
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La Generación Z impulsa formatos innovadores como latas y opciones de menor contenido calórico.
Cifras que validan el cambio de paradigma
El retroceso en el consumo de alcohol tradicional encuentra respaldo en estadísticas oficiales. Según el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda), la prevalencia mensual de consumo en Chile cayó del 39,2% en 2022 al 34,6% en 2024.
Esta tendencia se refleja también en la producción productiva: el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) reportó que en 2025 se produjeron 838,6 millones de litros de vino, la cifra más baja en una década y un 10% menos que el año anterior.
Ante este escenario, la innovación tecnológica y el uso de inteligencia artificial permiten a las bodegas analizar las nuevas preferencias y diseñar perfiles más frescos y ligeros.
Gigantes de la industria apuestan por la sobriedad
Grandes grupos vitivinícolas lideran la transición hacia productos de baja graduación. VSPT Wine Group lanzó en 2024 Donnaluna, un cóctel de vino con apenas 5,5 grados de alcohol. Por su parte, Viña Concha y Toro registró un crecimiento exponencial del 224% entre 2023 y 2025 en sus líneas de menos de 11 grados, donde destacan etiquetas como Casillero del Diablo Belight.
Viña Santa Rita también proyecta un futuro sólido en esta categoría; sus líneas 120 Zero y 120 Delight superaron las 39.000 cajas de nueve litros exportadas al cierre de 2025, con miras a alcanzar las 47.000 cajas en 2026.
Fuentes: Forbes Chile e Infobae con aportes de Redacción +P