En términos absolutos, el descenso de los últimos años ha afectado más duramente a Baviera, que tiene 50 cerveceras menos, aunque sigue siendo la región cervecera por excelencia de Alemania, con 598 fábricas. La disminución del 8 % es mayor que la cifra nacional del 6 %.
Le siguen Renania del Norte-Westfalia, con 24 cervecerías menos, y Hessen, con una disminución de 14 cervecerías.
"Primero vino la crisis del coronavirus, luego la crisis de los precios de la energía. A menudo se han producido fugas de mucho capital, sobre todo en empresas más pequeñas. Ahora bien, también existe una reticencia general a consumir", explica el presidente de la asociación de cerveceros, Christian Weber.
"Las cervecerías apenas pueden imponer los precios que realmente necesitan a las grandes empresas de alimentación. Para algunas empresas, esto crea una trampa de la que ya no pueden escapar", agrega.
Además, muchas empresas tienen que realizar importantes inversiones en los próximos años y décadas para alcanzar la neutralidad climática, a más tardar en 2045.
Los costos de energía juegan un papel importante para este tipo de empresas. Según la asociación alemana de productores, en las grandes cerveceras modernas representan entre el 10 y el 15 % de los costes de producción. En el caso de las pequeñas y medianas empresas, la cifra suele rondar el 20 %, y en el caso de las empresas muy tradicionales, a veces es incluso mayor.
La preparación, el enfriamiento y la limpieza de las botellas reutilizables son especialmente costosos, por eso la patronal pide al futuro gobierno alemán energía asequible y seguridad en la planificación.
Fuente: DPA