En este contexto, se han llevado a cabo con éxito algunos proyectos de investigación destinados a la recuperación de variedades minoritarias de vid en Castilla y León, que han derivado en el reconocimiento de variedades ya casi extintas de las que se han obtenido vinos reconocidos por la crítica nacional e internacional.
Un proyecto y 21 variedades
En este contexto, nació «Minorsens: valorización y caracterización de variedades minoritarias de vid por métodos clásicos y nuevas tecnologías en el espacio transfronterizo», un proyecto multidisciplinario que reúne a universidades, centros de investigación, consejos reguladores y asociaciones de productores de Castilla y León (León, Zamora, Salamanca, Ávila y Valladolid) y Norte de Portugal (Tras os Montes), con un objetivo común: recuperar y poner en valor variedades minoritarias de vid de esta región transfronteriza.
Se trata de variedades de alto interés vitivinícola por las características de sus uvas, que muestran unos valores equilibrados de concentración de azúcares y ácidos orgánicos al final de su proceso de maduración. Esto permite obtener vinos con niveles de alcohol moderados con buena acidez y equilibrio en los parámetros de madurez fenólica.
Hasta el momento, con las narices y lenguas electrónicas se han identificado 21 variedades:
-14 tintas: Tinta gorda, Bastardo, Cornifesto, Marufo, Tinto Cao, Rufete, Jaen, Estaladiña, Merenzao, Bruñal, Tinto Jeromo, Mandón, Piñonera y Cenicienta.
- 6 blancas: Bical, Samarrinho, Boal, Puesta en Cruz, Bastardo Branco y Rufete Serrano Blanco.
- 1 rosa: Verdejo Colorao.
Fuente: Enolife