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AGD: el imperio de los Urquía que nació en un almacén cordobés y hoy lidera el mercado mundial

De un almacén cordobés a facturar millones de dolares: la historia de los Urquía, el clan que hoy lidera el agro y exporta el 25% del maní mundial.

La historia de la familia Urquía narra la evolución de la Argentina productiva. Todo inició con la llegada de Don Dionisio Urquía y Gloria Rosales en 1904, quienes dejaron su España natal y abrieron un almacén de ramos generales en Las Perdices, en la provincia de Córdoba.

Sin embargo, el verdadero hito ocurrió el 22 de julio de 1948, cuando Adrián “Ñoño” Pascual Urquía fundó Aceitera General Deheza (AGD) junto a diecinueve pioneros. Con apenas seis prensas usadas marca Kappuhn y un capital reunido mediante préstamos familiares, comenzaron la molienda de lino en una zona que apenas vislumbraba su potencial.

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Adrián "Ñoño" Urquía fundó AGD en 1948 con el sueño de generar trabajo en el interior cordobés. Foto: AGD

La explosión de una escala productiva sin precedentes

Durante aquel primer año, la producción no alcanzó las 30 toneladas. Siete décadas después, la realidad de la compañía desafiaba cualquier previsión inicial. De hecho, actualmente, la planta T6 Industrial (en Puerto General San Martín, Santa Fe), una de las más modernas y donde AGD participa asociada, procesa 20.000 toneladas de soja por día y almacena más de 450.000 toneladas de semillas. Este dato es asombroso y significa que cada tres minutos iguala la producción anual de sus orígenes.

Solo el Complejo General Deheza (Córdoba), la planta madre, puede procesar hasta 8.000 toneladas diarias de oleaginosas (soja, girasol y maní simultáneamente) mediante líneas de extracción multi-semilla, con almacenamiento superior a 1 millón de toneladas de semillas.

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1958 - 1962: La producción se multiplica. La planta de AGD aumentó su capacidad a 250 toneladas diarias. Lanzó sus primeras marcas de aceite refinado: Deheza, Gacela y La Batelera. Foto: AGD

Esta expansión exigió una infraestructura monumental: la firma cuenta actualmente con una capacidad de almacenamiento de 3.500.000 toneladas de granos y despacha diariamente 1.000 camiones desde su planta principal en General Deheza (ciudad ubicada al norte del departamento Juárez Celman de la provincia de Córdoba).

El control de la producción primaria constituye el núcleo de su estrategia. El grupo gestiona 200.000 hectáreas de campos propios y arrendados, donde siembran soja, girasol, maíz, trigo y maní.

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Para sustentar esta red, operan 40 acopios distribuidos en provincias como Salta, Tucumán, San Luis, Chaco y Córdoba. Además, brindan asistencia técnica y provisión de insumos a más de 6.000 productores, consolidando un ecosistema que garantiza la trazabilidad de sus materias primas.

Innovación, logística y diversificación global

La familia Urquía comprendió que el liderazgo requiere tecnología y control logístico. Son concesionarios de Nuevo Central Argentino (NCA), una red ferroviaria de 4.700 kilómetros que une el norte y centro del país con las terminales portuarias.

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1969 - 1972: La segunda fundación. La rehabilitación fue rápida. AGD retoma las inversiones en tecnología. Amplía su capacidad a 400 toneladas diarias. Habilita una planta de silos y empieza a exportar. Foto: AGD

Asimismo, operan Terminal 6, el puerto más importante de Argentina, capaz de embarcar 13 millones de toneladas anuales. Gracias a esta integración, la empresa exporta hoy el 25% del maní mundial y el 6% de la harina y aceite de soja del mercado global.

La diversificación es un pilar del imperio Urquia. El grupo industrial liderado por Aceitera General Deheza tiene 6 unidades de negocio: Cereales y oleaginosas; maní; negocios agropecuarios; marcas; vino; logística y Medio Ambiente.

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1978 - 1982: El turno del maní. En 1979 AGD inauguró una planta de selección de maní para confitería en General Deheza. En 1982 AGD compró la tercera planta de extracción por solvente, ampliando así el parque productivo de la planta de General Deheza. Foto: AGD

Como parte de esta estrategia, Aceitera General Deheza S. A. inicia en la producción porcina en el año 1993 con un criadero de ciclo completo de 500 madres situado en un campo propio próximo a la localidad de Santa Eufemia (provincia de Córdoba). Cuatro años más tarde amplía las instalaciones con la construcción de un criadero de 1200 madres en un sistema ISO-WEAN, o de tres sitios, completando actualmente 3.000 madres en producción, tal como informa la compañía en su website.

Recientemente, la tercera generación, con Dolores Urquía a la cabeza, incursionó en la bodega Urqo en el Valle de Uco. Allí manejan 250 hectáreas de viñedos y una bodega con capacidad para 3 millones de litros, buscando trasladar el éxito de su marca Natura —que lidera el mercado local con el 60%— al sector del vino de alta gama.

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La familia Urquía, referente de la agroindustria, lanza su propia marca de vinos tras una fuerte inversión en fincas y bodega. Foto: Iprofesional.

Sustentabilidad y compromiso ambiental

El legado de los Urquía destaca por su gestión sustentable. En 2007, la ONU certificó su caldera de biomasa que genera energía a partir de cáscara de maní y girasol, reduciendo emisiones en 30.961 toneladas de CO2 al año.

Además, mantienen un parque forestal de 250 hectáreas con 240.000 árboles que capturan dióxido de carbono de forma masiva. Este enfoque asegura que la compañía, que hoy factura US$ 3.000 millones, mantenga su competitividad en un mundo que exige respeto ambiental y eficiencia energética.

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1983 - 1987: En la ruta de la hidrovía. La exportación crecía y saturaba la cadena logística, pese a las constantes inversiones. Se lanzó, entonces, el proyecto Terminal 6, en la hidrovía Paraná-Paraguay. Foto: AGD

Raíces

A pesar de las cifras astronómicas, los puertos privados y la conquista de mercados en los cinco continentes, la esencia de Aceitera General Deheza sigue ligada a un concepto fundamental: la confianza del cara a cara. Aquella visión que Don Dionisio Urquía sembró en su almacén de ramos generales en Las Perdices es la misma que hoy sostiene un imperio agroindustrial de vanguardia.

Décadas después, el mostrador de madera se ha transformado en terminales portuarias y el lino de aquellas seis prensas usadas en tecnología de biomasa, pero el motor sigue siendo el mismo: la cultura del trabajo que nació en un pequeño rincón cordobés para demostrar que, con raíces firmes, no existen fronteras para el potencial argentino.

Fuentes: AGD, documentos periodísticos con aportes de Redacción +P