Una gestión público-privada
Para Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), el resultado es la consecuencia directa de un trabajo articulado entre el sector privado y el Estado nacional. "Es una gran noticia. Una exitosa gestión público-privada de Argentina", sintetizó el dirigente tras conocerse la votación.
Según explicó Idígoras, la estrategia se desarrolló durante los últimos cuatro meses en conjunto con la Cancillería argentina, la Embajada nacional en Europa, la propia Comisión Europea, parlamentarios comunitarios y sectores de la industria europea alineados con la postura argentina. El resultado, calificó, fue "un trabajo minucioso que ha logrado remover esta condición negativa para la soja".
El dirigente fue especialmente enfático respecto de lo que estaba en juego: si la propuesta de la Comisión se hubiera aplicado tal como estaba planteada, la soja habría quedado excluida "para siempre" de la posibilidad de utilizarse como materia prima para biocombustibles en territorio europeo.
Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, celebró la decisión del Parlamento Europeo.
Qué significa la decisión
Con el rechazo parlamentario, la Comisión Europea deberá ahora revisar, corregir y adaptar el texto del Reglamento 807, siguiendo los lineamientos fijados durante el debate legislativo, que coinciden con los argumentos técnicos presentados por CIARA y la Cancillería argentina.
En términos concretos, la resolución permite que Argentina continúe exportando biodiésel de soja a la Unión Europea sin la restricción que se buscaba imponer. El mercado europeo no es un dato menor para el complejo sojero: de acuerdo con cifras de CIARA-CEC, el país exportó a ese destino 280.000 toneladas de biodiésel por aproximadamente US$350 millones, a las que se suman 45.000 toneladas de aceite de soja para uso industrial por otros US$50 millones. En conjunto, distintas estimaciones del sector ubican en unos US$400 millones anuales el negocio que estaba bajo amenaza.
La votación tuvo, además, respaldo dentro del propio bloque europeo. Organizaciones vinculadas a la cadena de soja y biodiésel en Europa habían solicitado al Parlamento rechazar la clasificación de alto riesgo ILUC, argumentando que esa medida podía debilitar la producción de proteína vegetal dentro de la Unión Europea, afectar a las plantas de molienda locales y profundizar la dependencia de importaciones de harina de soja desde terceros países.
La agenda pendiente
Aunque la votación representa un respaldo político significativo, el proceso regulatorio no está cerrado. El próximo 16 de julio, una delegación de la industria aceitera argentina viajará a Bruselas para participar de una reunión con autoridades europeas, en la que se discutirá la redacción definitiva del nuevo reglamento.
El objetivo del sector, según explicó Idígoras, es lograr que el análisis de riesgo ILUC se realice por país y no de manera genérica, considerando la superficie sembrada con soja en cada territorio. En el caso argentino, remarcó, no existe riesgo de cambio de uso del suelo, un dato que la industria buscará que quede explícitamente reflejado en la nueva normativa.
La meta final, planteada por el propio titular de CIARA, es conseguir un reglamento que reconozca "a la soja argentina como una materia prima sustentable y viable para la producción de biocombustibles durante los próximos 30 años en la Unión Europea". "Ahora habrá que trabajar para que la Comisión Europea incorpore los cambios que proponemos", concluyó Idígoras.
FUENTE: CIARA con aportes de Redacción +P