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El olivo entra en Svalbard: el "Arca de Noé" vegetal ya protege el oro líquido

En un hito para la biodiversidad, el olivo ingresa a la Bóveda Global de Svalbard en el Ártico para asegurar su supervivencia frente a crisis climáticas globales.

Febrero de 2026 quedará marcado como un mes clave para la biodiversidad agrícola. Por primera vez en la historia, el olivo ha ingresado en la Bóveda Global de Svalbard, el depósito de seguridad más importante del planeta, destinado a salvaguardar la base de la alimentación humana ante catástrofes globales.

En una expedición marcada por condiciones climáticas adversas, Jaime Lillo, director ejecutivo del Consejo Oleícola Internacional (COI), depositó las primeras semillas de olivo en el interior de la montaña ártica.

Este acto, realizado en colaboración con el secretario del Tratado Internacional de la FAO, Kent Nnadozie, representa un avance crítico en la protección de una especie que, aunque emblemática de la cuenca mediterránea, hoy se cultiva en los cinco continentes.

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, Luis Planas, ha calificado al olivo como un "ejemplo milenario de sabiduría y adaptación", destacando que su entrada en Svalbard es una garantía para que las generaciones venideras sigan disfrutando del aceite de oliva.

La "bóveda del juicio final"

La instalación de Svalbard, inaugurada en 2008 y situada cerca del Polo Norte, es conocida popularmente como el "Arca de Noé vegetal". Diseñada para resistir el paso del tiempo y la inestabilidad política o ambiental, la bóveda alberga actualmente 1,25 millones de muestras de cultivos de 100 países.

El banco aprovecha el permafrost y el frío extremo del archipiélago para mantener las semillas a una temperatura constante de -18 grados centígrados. Esta infraestructura fue ideada por visionarios como Cary Fowler y Geoffrey Hawtin —recientes galardonados con el Premio Mundial de la Alimentación 2024— como un seguro de vida para la humanidad frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

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Origen y rigor científico de las muestras

Las semillas depositadas no son una muestra al azar; son el resultado de un riguroso proceso científico liderado por instituciones españolas y organismos internacionales. El lote incluye:

  • Variedades comerciales: Semillas de polinización libre procedentes del Banco de Germoplasma Mundial de Olivo de Córdoba, que custodia más de 700 variedades de países como España, Italia, Grecia, Turquía y Marruecos, entre otros.

  • Variedades silvestres: Muestras de acebuches de poblaciones naturales de la península ibérica y Canarias, recolectadas por la Universidad de Granada.

Un seguro ante los desafíos globales

La iniciativa surge bajo el marco del proyecto europeo Horizonte 2020 Gen4Olive y cuenta con el respaldo de la FAO y el Ministerio de Agricultura de España (MAPA). La importancia de este depósito radica en las crecientes amenazas que enfrenta el olivar, tales como la aparición de nuevas plagas, enfermedades y los efectos del calentamiento global que alteran los regímenes climáticos.

Para garantizar la viabilidad del material, se mantiene una "copia de seguridad" idéntica en España, bajo las mismas condiciones térmicas que en el Ártico, lo que permitirá realizar pruebas de germinación cada diez años y sustituir los lotes en Svalbard si fuera necesario. Con esta acción, el olivo se suma a las más de 6.000 variedades de cultivos que ya cuentan con una póliza de seguro en el lugar más seguro del mundo.

Fuente: Efe con aportes de Readcción +P