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Más allá de Vaca Muerta: Diego García Rambeaud detalla el plan para transformar 54.000 hectáreas de estepa

El funcionario cuenta cómo Neuquén planifica su futuro productivo con el Corredor del Viento y el uso eficiente del agua para diversificar su matriz más allá de Vaca Muerta.

Mientras el desarrollo no convencional de Vaca Muerta marca el ritmo de la economía nacional e impone un dinamismo sin precedentes en la provincia, el gobierno de Neuquén comienza a pensar en el día después y avanza en proyectos orientados a conseguir la postergada diversificación de la matriz productova. En este contexto, se analizan iniciativas que prometen cambiar la fisonomía de la estepa y acortar los tiempos de la ganadería y la agricultura regional.

En diálogo con +P, Diego García Rambeaud, Secretario de Producción de Neuquén, comparte información sobre las líneas clave para dar forma a la transición productiva. Desde los detalles del ambicioso proyecto Corredor del Viento —un plan integral de factibilidad sobre 54.000 hectáreas para la producción forrajera y agrícola— hasta los esquemas de gobernanza hídrica, la interacción con los propietarios superficiarios y la sinergia estratégica con las operadoras petroleras para potenciar el uso eficiente del agua. El funcionario detalla cómo la provincia planea transformar un recurso escaso, como el agua, en el motor del desarrollo agropecuario del tiempo post Vaca Muerta.

A continuación, la entrevista completa con García Rambeaud:

-La primera pregunta es sobre el Corredor del Viento. Cómo lo tienen pensado, cuál es el cronograma, le pido un panorama general.
-Uno de los desafíos que tenemos es el estudio de factibilidad, que ya se licitó y está próximo a adjudicarse a la empresa que va a realizarlo. Es un estudio de factibilidad para desarrollar un área bajo riego, sobre un área de estudio de 54.000 hectáreas.

De esas 54.000 hectáreas, el estudio va a determinar cuáles son las mejores áreas para riego por inundación —riego por gravedad— y cuáles van a ser las áreas aptas para riego presurizado, teniendo en cuenta que hay lugares donde el río no tiene dominio. Hay que pensar en abarcar ese valle: para que te des una idea, desde la bajada cuando uno sale de Piedra del Águila y empieza a bajar por esa recta larga —una gran planicie— y después, pasando Bajada Colorada, toda la zona donde hoy están Taperitas, Picún y demás.
Este estudio prevé analizar esa área y determinar, en línea con la idea que tiene el gobierno de fortalecer la matriz productiva hacia la ganadería y hacia el uso eficiente del agua, qué cultivos son los más adecuados para esa zona.
Nosotros nos imaginamos —y viendo lo que ya hay— que va a ser un gran polo productor de forraje, en primera instancia, como cultivo inicial. Cuando hay una sistematización de áreas nuevas, de suelos nuevos, el primer cultivo lógicamente siempre son los verdeos, después alfalfa, y después se puede ir avanzando a medida que el suelo se afianza.
Creemos que el potencial que tiene la provincia en la ganadería se va a incrementar cuando haya más disponibilidad de alimento, sobre todo yendo hacia planteos de ganadería más intensiva, de recría sobre pasturas. Hoy las recrías se hacen a corral o en campos de pastizales naturales, con lo que eso implica. Yendo a planteos más intensivos, con mejor calidad y mayor disponibilidad, los tiempos se van a acortar, las ganancias de peso van a aumentar y el peso final de esos animales —que después ingresan a un engorde a corral— va a ser mejor. Todo ese desarrollo, pensando además, a futuro, en un área para la producción de maíz o remolacha forrajera, también como insumos.

Horizonte productivo: El proyecto Corredor del Viento contempla el estudio de 54.000 hectáreas para áreas bajo riego.

- Como lo que se está haciendo hoy en Río Negro...

-Exacto. Por las condiciones que tenemos de suelo, agua y heliofanía, va a ser muy propicio para eso. También creemos que en la zona de esos laterales, donde quizás no haya dominio del canal, se pueden imaginar cultivos más intensivos, como olivos, vid o frutos secos: cultivos que diversifiquen y amplíen el perfil de los productores que encaren esos proyectos.

Pero, para volver al inicio, nosotros estamos en esa etapa de estudio de factibilidad, que va a llevar un tiempo: se prevén 12 meses hasta llegar a algo concreto. Se va a adjudicar en estos días.

-El ministro dijo que se iba a trabajar con los propietarios. ¿Cómo es eso?
-Sí. Cuando encaramos esta idea, ya hubo una reunión con los superficiales, lógicamente porque hay tierras privadas, y en esa interacción reflejaron su voluntad de que se haga este estudio y de que se ingrese también a sus predios. Después se va a plantear cómo es el esquema una vez hecha la obra: cuánto implica el costo, cuánta tierra y qué condiciones le mejoran al productor sobre tierras que hoy tienen bajo potencial productivo y van a tener un incremento.

Eso implica que esa tierra se revalorice, y la provincia tiene que entrar en un esquema de canje de esas tierras por la obra realizada, para después tenerlas disponibles para futuros proyectos y abrirlas a otros actores interesados en involucrarse y producir en la zona. Ese es el esquema que se está pensando, y que se va a trabajar con los superficiarios; es la idea que tiene el ministro.

- ¿Y esa idea fue bien recibida por ellos?
En esto los plazos, lógicamente, para un estudio de esta envergadura son largos; es también una construcción el diálogo que se va haciendo con los superficiarios. Pero son obras que quizás un privado no puede desarrollar, que es necesario que la provincia tome la posta, y en ese sentido el privado entiende que para él es un gran beneficio pasar de superficies tan agrestes y tan de estepa —que tienen su encanto y la tipicidad de la provincia, pero también sus condicionantes a la hora de producir— a un sistema con agua, que cambia todo. El productor, en su lógica y en su idea de desarrollo, siempre piensa en hacer más. Sabemos que las familias que están ahí, como superficiarios, lo entienden y están muy entusiasmadas con este proyecto porque va a ser una gran posibilidad de desarrollo también para ellos.

“Buscamos mover más agua con las operadoras para potenciar los núcleos de producción”, dijo García Rambeaud.

-Pasemos al tema del riego con agua de Vaca Muerta...
Desde la Subsecretaría de Recursos Hídricos se aclaró algo: una cosa es el agua de reúso de la actividad petrolera, que no tiene las condiciones físico-químicas para ser usada en fruticultura o forestación. Esa es un agua que se pretende reutilizar dentro de la misma industria, dentro del yacimiento.

Lo otro es pensar en esa red azul de acueductos que existe, dimensionar los acueductos más grandes y tratar de acordar con las operadoras para hacer desarrollos en esas áreas, lo que —como bien lo plantearon desde Recursos Hídricos— llevaría a una disminución del canon de agua para las empresas que desarrollen actividad agropecuaria. Se trata de mover más agua, mover los caudales que necesiten esos núcleos de producción, pensando en sistemas de riego presurizado, porque mover agua por acueductos tiene otro costo y otras implicancias; hay que ser muy eficiente y ir hacia planteos de ese tipo. Esa es la idea de proyecto que se está trabajando, que viene avanzando en el diálogo con las operadoras.

- ¿Y cómo se va a manejar la competencia entre el uso del agua en el yacimiento, que es necesaria, y el uso de agua para estos proyectos productivos?
La visión del gobernador es potenciar la matriz productiva de la provincia pensando también en el desarrollo post–Vaca Muerta. Pero ese post–Vaca Muerta es empezar a desarrollarlo ahora, no esperar a que Vaca Muerta deje de ser la actividad, sino desarrollarlo en paralelo. Es lo que nos ha pedido: avanzar fuerte en fortalecer la matriz productiva pensando más allá de Vaca Muerta, con los recursos propios que hoy tiene la provincia por esa actividad, y con el tema del agua, que es un recurso escaso. Es necesario hacer un uso muy eficiente del agua y tener una gobernanza acorde para que todas las actividades se puedan desarrollar en armonía.

- ¿Va a haber consorcios de regantes? ¿Cómo se va a organizar eso?
Sí, la figura de consorcio de regantes o comunidad de regantes es algo que estamos impulsando en toda la provincia. El área de riego la tenemos nosotros en la secretaría, y para que no haya conflictos tiene que haber organización; para que no haya disputa por el recurso tiene que haber organización y acuerdos. Eso se plantea en cada valle, en cada sistema, en cada región de la provincia donde tenemos esa responsabilidad de trabajar. Lo que se plantea es que los regantes deben sentarse en una mesa, acordar y poner también su buena voluntad para buscar esos acuerdos, de manera que todos puedan hacer un uso eficiente del recurso y no una disputa por él.