Los montos también son marginales cuando se desprende que los 1.500 millones de pesos destinados al sector productivo representan menos del 1% de los gastos que orienta mensualmente a la masa salarial el Estado Neuquino. Solo comparaciones, que intentan mostrar cuan significativos son los montos que llegan efectivamente a la producción.
En el ámbito del financiamiento para el sector, se destacaron los créditos otorgados para la agricultura familiar, con 184 proyectos financiados por un total de $334 millones, destinados a infraestructura, riego y producción forrajera. Esta línea de apoyo fue acompañada por la implementación de fondos rotatorios que fortalecieron la autogestión de las organizaciones rurales, con aportes por $6,2 millones y que beneficiaron tanto a comunidades nuevas como a otras en expansión.
La infraestructura rural también fue un pilar este año. Se avanzó significativamente en la provisión de agua, con la ejecución del 75% de la obra de abastecimiento para 112 viviendas en la Comunidad Curruhuinca, una inversión que alcanzó los $198 millones. Además, en el marco del Programa de Trashumancia, se llevaron a cabo 62 obras de infraestructura en rutas de arreo, incluyendo mejoras en sistemas de agua y refugios, con un presupuesto total de $195 millones.
En Sanidad y Producción agropecuaria, la subsecretaría impulsó la sostenibilidad mediante programas como el de “Horticultura Responsable”, inmerso dentro de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), que capacitó a 30 productores y facilitó créditos por $54,8 millones para insumos.
En el área de sanidad animal, se vacunaron más de 3.400 terneras y se controlaron ectoparásitos en más de 20.000 animales, fortaleciendo las capacidades de pequeños productores en toda la provincia. Complementariamente, se promovió la ganadería regenerativa en 37.700 hectáreas, involucrando a 145 productores que adoptaron prácticas sostenibles.
El sector forestal también registró avances significativos. Se aprobaron 22 planes de conservación de bosques nativos por un monto total de $209 millones, y se desarrollaron proyectos internacionales REDD+ en la cuenca forestal Aluminé, con un financiamiento de $900.000 USD. En cuanto a los bosques cultivados, se gestionaron 297 hectáreas nuevas bajo la Ley de Incentivo Forestal, con una inversión de $299 millones, reforzando así el compromiso con la sostenibilidad ambiental.
La gestión del agua y los sistemas de riego fue otro de los ejes estratégicos. Con el mantenimiento de 61 km de canales de riego y la limpieza de 189 km adicionales, se logró beneficiar a más de 3.000 productores en 31 localidades. Este esfuerzo, que demandó una inversión de $239 millones, fue clave para garantizar el uso eficiente y sostenible de los recursos hídricos.
Por último, el Laboratorio LASAF se consolidó como un referente nacional, procesando 756 muestras y siendo reconocido por el INASE para análisis de plantines de frutilla, lo que fortaleció las capacidades técnicas de la provincia. En paralelo, se avanzó en proyectos estratégicos como la electrificación rural y el diseño del Corredor Productivo del Viento, una iniciativa que busca potenciar las capacidades productivas en la región.