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Río Negro, una frontera productiva en expansión que "está en la agenda de todos"

Río Negro busca consolidar su expansión productiva impulsada por el riego y el conocimiento, pero advierte sobre la necesidad de desarrollar los suelos.

Apenas una hora antes de que terminara el Congreso Aapresid, que se realizó del 4 al 6 de agosto de 2026 en el Salón Metropolitano de la ciudad de Rosario, la sala del taller sobre Río Negro ya no tenía asientos libres. A pesar de jornadas internas de charlas, datos duros, exposiciones comerciales y recorrida para conocer nueva tecnología. En el salón se veía gente parada contra las paredes, algunos sacando fotos, y otros tomando notas: el interés por la nueva frontera productiva de la Patagonia norte desbordó hasta a quienes organizaron el encuentro. "Nos estaban volviendo locos a consultas", resume Magalí Gutiérrez, ingeniera agrónoma y coordinadora de proyectos de Aapresid en Río Negro, al explicar porque armaron el panel diferente a otros años.

Vale recordar que la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), es una organización no gubernamental y sin fines de lucro. Está integrada por una red de productores agropecuarios y profesionales del agro enfocados en la agricultura sustentable y regenerativa mediante la conservación del suelo.

La sala del taller sobre Río Negro en Aapresid 2026 lució repleta y con gente de pie.

Lo primero es el suelo

Detrás del entusiasmo que se pudo percibir en el taller sobre Río Negro, hay una advertencia que se repite como mantra entre los técnicos que ya caminaron la zona: antes de sembrar, hay que hacer suelo.

Río Negro suele recibir al productor con un paisaje engañoso —agua espectacular, ambiente espectacular— y un suelo de monte achaparrado que, literalmente, no deja pasar el agua que se le tira. Hacen falta raíces, cobertura, años de desarrollo biológico antes de que ese suelo sea productivo. Es, dice Gutiérrez, la misma lección que dejaron los pioneros del Alto Valle hace más de un siglo, cuando el viento borraba los canales de riego y la alfalfa y la viña tuvieron que fijar la tierra antes de que floreciera la fruta. "El Alto Valle te muestra el final de la película que estamos viviendo hoy en las nuevas zonas bajo riego", dice ella. "Hoy los suelos de chacra del Alto Valle son espectaculares. Y la idea es esa."

De izquierda a derecha: Magalí Gutiérrez, Alfonso Perrotta, Lucio Reinoso, y Guillermo Borrajo.

Gutiérrez conoce la zona de primera mano: trabajó en campos de la región casi ocho años. Hoy coordina proyectos de investigación y desarrollo para Aapresid, participa también en el sur de Tucumán con productores regantes, y en Río Negro trabaja con la Chacra Valles Irrigados Norpatagónicos (VINPA), que Alfonso Cerrotta lidera como responsable técnico de zona. Este es el diálogo con +P:

¿En qué consiste el proyecto que supervisa Aapresid en Río Negro, el cual se llama VINPA?

Es un proyecto que ya camina hace unos 14 años. En realidad, son productores que forman parte de Aapresid y que conforman ese grupo. Este año nos pasó que, mientras al Congreso siempre llevábamos temas puntuales y técnicos —manejo del riego, desarrollo del suelo, manejo de maíz de alto rendimiento, manejo de soja, manejo de trigo—, para este congreso la zona apareció en la agenda de todos. Hoy está teniendo un boom, hay un desarrollo muy importante desde la provincia, y aparece en todos los diarios. Dijimos que era necesario hablar de Río Negro como una frontera productiva en expansión.

Un alto número de productores argentinos muestra interés en invertir en la región norte.

¿Cuáles fueron las principales advertencias que plantearon ustedes desde el panel?

Río Negro presenta mucha potencialidad, pero hay que hacer agronomía muy bien, porque todo depende de nosotros. Hay que conocer muy bien cómo desembarcar: hacerlo con escala, con planes maestros de desarrollo claros, con los equipos bien dimensionados. Un poco lo que decimos es que no podemos importar un manual de otros lugares: hay que asesorarse con el conocimiento que ya existe, porque no te podés llevar el mismo manual de otra zona. Y, como punto número uno, lo que aprendimos es que vas a desembarcar y hay que desarrollar el suelo. Generalmente el agua es espectacular, el ambiente es espectacular, pero vas a desembarcar, probablemente, con un suelo de monte achaparrado que requiere desarrollo y al que no le entra el agua. Partamos por ahí: no le entra el agua que le vas a tirar. Así que requiere raíces, requiere cobertura y requiere un desarrollo biológico que acá tiene un valor real —en otras zonas, esas palabras a veces suenan lindas; pero acá son en serio. Hay que desarrollar el suelo, y es algo en cuotas: te vas a tener que dedicar los primeros años a eso para tener un suelo totalmente productivo.
Un poco es ser pionero, como pasó en el Alto Valle a comienzos del siglo pasado, con la fijación de suelos con alfalfa y viña, en un contexto en el que el viento borraba los canales de riego.
Fijate eso que decís, creo que es la primera vez que lo ponemos sobre la mesa: el Alto Valle, con la fruta y el agua —y el desarrollo que hicieron esos gringos hace muchos años—, te muestra el final de la película. Hoy los suelos de chacra del Alto Valle son espectaculares. Y la idea es esa.

¿Y cómo se llega a eso en estos tiempos, en el actual contexto?

Ahora el desafío es: ‘che, tenemos que hacer eso rápido, pongamos sobre la mesa todo lo que aprendimos, todo lo que sabemos, porque hay que hacerlo rápido’. Porque, al fin y al cabo, vamos a hacer negocios a esa la zona, y a las empresas privadas —que son las que van a hacer las inversiones— les tiene que ir bien, y así nos va bien a todos. Por eso acá es donde ponemos en práctica todo lo técnico que aprendimos, que es lo que siempre destaco: no minimicemos la necesidad de desarrollar el suelo. Y después hay que cuidarlo, porque cuando lo desarrollamos, muchas veces las cosas que hacemos lo vuelven a romper, y siempre hay que tener el foco puesto en mantenerlo.

El histórico Alto Valle es el ejemplo de cómo los suelos bajo riego logran prosperar.

¿Y los que llegaron hace años qué dicen? ¿Que el esfuerzo vale la pena?

Eso estaría bárbaro que se lo preguntes a ellos. Pero tuvimos distintas situaciones: hay muchos que desembarcaron, invirtieron en desarrollo y hoy quizás pongan el campo en venta. Y hay otros que no, que siguen apostando. Hubo también una renovación. Yo creo que, en general, para todos, el balance es muy positivo. Lo que pasa —y ellos mismos nos lo decían— es que a los pioneros generalmente se los comen las adversidades. Algunos afrontaron ese costo. Pero creo que todos plantean que el balance es positivo y que dejaron una huella en la zona para los que vendrán.

¿Qué impacto pensás que va a tener el crédito del BID que va a permitir financiar obras de infraestructura, como redes eléctricas?

El impacto es altísimo. Porque, al fin y al cabo, si no tenemos electricidad para regar, el riego se torna inviable. Hoy algunos desarrollos ya tienen electricidad, pero falta garantizarles potencia, porque cuando encienden el riego afectan a las localidades vecinas. Va a ser importante estabilizar también la oferta de energía. Pero el impacto es altísimo: si no hay electricidad para regar, estos desarrollos son inviables.

¿Y qué pasa con los que hoy todavía subsisten a fuerza de gasoil?

No podemos regar a gasoil. Es inviable por el costo: tanto el costo económico como el costo ambiental que eso tiene. El impacto va a ser altísimo. La zona se va a poner en producción gracias a que la energía va a estar disponible.

Gutiérrez cuenta que Aapresid impulsa la investigación en la región a través de la Chacra VINPA.

¿Cómo mensurás la expectativa que hay sobre Río Negro entre los eventuales interesados en desarrollar nuevas tierras bajo riego?

Por eso decidimos hacer un taller de Río Negro: nos estaban volviendo locos a consultas. Muchísimos interesados, y me pone contenta que haya productores argentinos que quieren ir. Tuvimos consultas de extranjeros, pero la verdad es que el volumen de productores argentinos que están mostrando interés es muy alto. Creo que se está alineando todo: el conocimiento técnico ya existe para el que va, la provincia tiene el foco puesto en desarrollar la infraestructura necesaria, y a eso hay que sumarle el interés del productor argentino de querer colonizar zonas nuevas bajo riego.

¿Cómo armaron el panel esta vez?

Acompañamos a Alfonso, que estuvo como disertante por su presencia en la zona. Se sumó un ingeniero agrónomo representante de una de las empresas que participan del grupo, Guillermo Borrajo, uno de los profesionales más valiosos de la zona. Y por último invitamos al secretario de Agricultura de la provincia, Lucio Reinoso, para que nos contara del potencial de Río Negro y de las obras de infraestructura que en concreto se van a hacer. Lo armamos así porque sabíamos que el taller se nos iba a llenar de gente interesada en ir a Río Negro. Y la verdad es que, para ser un taller a una hora de que terminara el Congreso, tuvimos la sala llena. Mucha gente, con mucho interés, sacando fotos. Fue muy gratificante, y creemos que fue un taller muy completo para dar una mirada holística e integral sobre la región.

FUENTE: Redacción +P