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La principal fuente de ingresos de los pobres es el trabajo. Gráfico: IDESA.
Los números
Según IDESA, una evidencia clave para entender la persistencia de la pobreza en un contexto de creciente gasto asistencial es la fuente de ingresos de los hogares. Según el INDEC entre los hogares urbanos en el 2024 se observa que: el 77% de los ingresos familiares provienen de fuente laboral y el 23% restante de fuentes no laborales; entre los hogares no pobres el 81% de los ingresos proviene de fuente laboral y el 19% de fuente no laboral; y, finalmente, que entre los hogares pobres el 53% de los ingresos son de fuente laboral y el 47% de fuente no laboral.
“Estos datos muestran que la principal fuente de ingresos de las familias es el trabajo. Las otras fuentes de ingresos –transferencias del Estado (jubilaciones y ayudas asistenciales), ahorros, rentas, cuotas alimentarias, etc.– ocupan un papel complementario”, concluye IDESA.
Y continúa exponiendo que, incluso, entre los hogares pobres más de la mitad de sus ingresos provienen del trabajo. Una particularidad decisiva es que en el segmento de los hogares pobres prevalece el empleo informal. El 55% de los hogares está sostenido por un jefe de hogar o cónyuge que son ambos informales o sin empleo y entre los informales el 82% está entre los 5 primeros deciles de salarios más bajos del mercado laboral.
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La tasa de pobreza en Argentina es la más alta de los últimos 20 años.
Pobreza crónica
Al igual que los especialistas del Observatorio de Deuda Social de la UCA, los analistas de IDESA analizan la problemática considerándola como crónica o estructural. En este reporte, los especialistas aseguran que se explica a través del persistente deterioro laboral que se observa en lo que va del Siglo XXI.
A la hora de fundamentar su posición, repasan los datos de los últimos años. En la crisis del 2002, entre la población en edad de trabajar, el 35% tenía trabajo formal, el 25% informal y el 40% no tenía empleo (inactivo laboral y desocupado). En el 2024, sólo el 32% tiene empleo formal y otro 32% se mantiene sin empleo, pero los informales pasaron a ser el 35% de la población en edad de trabajar. La escasa generación de empleos de calidad explica esta expansión de la informalidad.
“La degradación es fruto de perseverar en políticas equivocadas. Por un lado, hay un amplio consenso en torno a la idea de que cambiar las leyes laborales y los convenios colectivos va en contra de los trabajadores. La persistencia en esta estrategia –que trascendió el ciclo político de las últimas décadas– explica que los empleos creados no respeten esas leyes y convenios colectivos. Por otro lado, hay amplio consenso en la estrategia de paliar las consecuencias de la alta informalidad multiplicando los programas asistenciales”, afirman.
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La pobreza en Argentina se disparó más de 11 puntos en el primer semestre.
La salida
“Se necesita sustituir estos consensos equivocados por otros que contribuyan a dinamizar la generación de empleos de calidad. Esto requiere eliminar la emisión inflacionaria y la infinidad de regulaciones anticompetitivas, ordenar el sistema tributario y adaptar las leyes laborales y convenios colectivos a las exigencias del mercado, del avance tecnológico y de las posibilidades económicas de cada empresa, fundamentalmente, de las pymes. En paralelo, es fundamental transformar el sistema educativo para promover la terminalidad de la educación media con alta calidad educativa”, continua el reporte.
Y concluye: “Esta agenda de política pública está plasmada en el Acta de Mayo que el gobierno nacional firmó con la mayoría de los gobiernos provinciales. Se trata de un inédito primer paso en el sentido correcto. Ahora toca lo más difícil: su implementación”.