Riesgos y susceptibilidad en la sarna del peral
De acuerdo a un reporte del inta, los órganos florales y las hojas en expansión presentan una alta susceptibilidad frente al avance de la infección. Cuando las infecciones se producen durante estos estadios fenológicos críticos, los daños pueden ocasionar lesiones severas en los tejidos jóvenes y, en el caso específico de las estructuras florales, favorecer la caída prematura de flores, comprometiendo el rendimiento productivo.
En variedades de pera susceptibles, tales como Williams y Red Bartlett, y particularmente en aquellos montes frutales con antecedentes de la enfermedad, se recomienda realizar aplicaciones oportunas de fungicidas sistémicos dentro de las 48–96 horas posteriores al inicio de la precipitación, obrando siempre de acuerdo con las condiciones reales de infección y las recomendaciones específicas del producto utilizado en el monte.
Buenas prácticas y cuidado ambiental
Se recuerda permanentemente la importancia fundamental de utilizar productos fitosanitarios debidamente registrados para el cultivo, respetando de forma estricta todas las indicaciones establecidas en el marbete. La selección adecuada del producto, la correcta definición de la dosis y la precisión en el momento de aplicación deben realizarse siempre con el riguroso asesoramiento de un ingeniero agrónomo matriculado.
Asimismo, los productores deben considerar y aplicar todas las medidas necesarias para minimizar los riesgos directos sobre las abejas, preservando de esta manera la vital actividad de las colmenas en el entorno productivo.
Prevención de infecciones latentes
Durante los estadios fenológicos de floración y caída de pétalos pueden producirse infecciones causadas por patógenos como Botrytis spp. y Cladosporium spp. Estos agentes patógenos permanecen en estado latente dentro de los frutos y se manifiestan posteriormente de forma agresiva durante la etapa de poscosecha, generando pérdidas comerciales significativas.
Por este motivo operativo, se recomienda prestar especial atención a los lotes que cuentan con antecedentes previos de problemas relacionados con podredumbres y considerar seriamente la aplicación oportuna de fungicidas específicos para minimizar este impacto negativo en el resultado final de la producción frutícola.
FUENTE: INTA