Los estrictos controles en barreras y chacras permiten exportar a los mercados más exigentes.
Los detalles del trabajo de brigadas, controles y prevención que mantiene a la Patagonia libre de la mosca de los frutos y potencia sus exportaciones.
La Región Patagónica posee una condición fitosanitaria privilegiada. Se reconoce internacionalmente como Área Libre de Moscas de los Frutos. Este logro permite el acceso a los mercados más exigentes del mundo, como Estados Unidos y China. Para sostener esta condición, las instituciones del sector frutícola trabajan de manera coordinada.
El trabajo cuarentenario se realiza en las Barreras Zoofitosanitarias del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). Allí se verifican los productos que ingresan a la región. A estas acciones se suman las de vigilancia fitosanitaria y prevención que implementa el Programa Nacional de Control y Erradicación de Mosca de los Frutos (PROCEM) – Región Patagonia. Este programa lo ejecuta la FUNBAPA.
Las Moscas de la Fruta encuentran refugio en los árboles frutales. Entre ellos figuran cítricos, frutales de carozo y pepita, e higueras, entre otros. Por eso, una parte vital de las acciones las desarrollan las brigadas del PROCEM. Su personal, debidamente identificado, realiza tareas específicas.
Primero, llevan a cabo la recolección de muestras de frutas maduras o caídas de los árboles. Estas muestras se analizan luego en el laboratorio. Esta práctica permite detectar a tiempo cualquier posible presencia de la plaga.
Segundo, aplican tratamientos fitosanitarios en especies hospedantes. Priorizan aquellos sitios identificados como de mayor riesgo o asociados a la presencia de la plaga. Estas medidas tienen como finalidad disminuir la disponibilidad de sitios de reproducción y desarrollo en el área urbana.
Tercero, ejecutan la poda y erradicación de hospedantes. Priorizan aquellos que presentan frutos susceptibles de infestación o que constituyen sitios potenciales de reproducción de la plaga. Estas acciones buscan reducir la disponibilidad de hospederos y limitar las condiciones favorables para el desarrollo y dispersión de la plaga.
Cuarto, realizan concientización directa. Los brigadistas explican a los vecinos la importancia de recolectar la fruta a tiempo y no dejar que se pudra en el suelo. De este modo se evita que se generen condiciones propicias para la plaga.
El Programa constituye una herramienta fitosanitaria que aporta beneficios directos a la competitividad de la fruticultura regional. En ese sentido, el sector productivo financia sus acciones mediante un canon. Este se aplica a la fruta destinada a exportación, mercado interno e industria.
Estos recursos permiten fortalecer el sistema de vigilancia fitosanitaria. También posibilitan modernizar la infraestructura, incorporar nuevas tecnologías y optimizar los sistemas de liberación de insectos estériles.
Además, el ciudadano que recibe al brigadista del PROCEM participa activamente en la protección del trabajo, la exportación y la economía de toda la región patagónica. Cada visita y cada acción preventiva contribuyen a mantener el estatus de área libre, reconocido a nivel internacional.
Los vecinos y vecinas que requieran información sobre las tareas que realizan las brigadas del PROCEM, o necesiten que realicen una visita a su domicilio, pueden comunicarse con FUNBAPA a través de sus redes sociales. Esta vía facilita la coordinación y refuerza el trabajo conjunto entre instituciones, productores y vecinos.
El sostenimiento del Área Libre de Moscas de la Fruta en la Patagonia depende de la continuidad de estas tareas preventivas. La supervisión de SENASA sobre la recolección y muestreo de fruta madura, los tratamientos fitosanitarios, la poda y la erradicación de hospederos en áreas urbanas y rurales resulta clave. El trabajo articulado entre SENASA, PROCEM y FUNBAPA, junto con la participación ciudadana, protege la producción frutícola y abre puertas a los mercados más exigentes.
La vigilancia constante y las acciones en el terreno reducen los riesgos de establecimiento de la plaga. Al mismo tiempo, el financiamiento a través del canon del sector productivo garantiza la permanencia de las brigadas y la mejora continua de las herramientas de control. Así se preserva una ventaja competitiva fundamental para la economía regional.
En síntesis, las tareas preventivas descritas mantienen la condición de área libre. Cada muestra recolectada, cada tratamiento aplicado, cada poda realizada y cada conversación con vecinos aportan a este objetivo compartido. La coordinación institucional y el compromiso de la comunidad resultan indispensables para que la Patagonia conserve su estatus fitosanitario privilegiado y continúe accediendo a destinos internacionales de alto valor.
FUENTE: SENASA con aportes de Redacción +P
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