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Aníbal Caminiti: "El principal competidor, lamentablemente, es nuestro Estado"

El gerente de CAPCI cuestionó con dureza la carga impositiva de la fruticultura y reclamó al gobierno de Milei que cumpla la promesa de campaña de bajar impuestos a las economías regionales.

“El problema de los costos en la fruticultura es estructural: no es de ahora, viene de décadas”, planteó el gerente de la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (CAPCI), Aníbal Caminiti. Para el dirigente, esa pérdida sostenida de competitividad tiene su origen en “la alta carga impositiva, altísimo costo energético, altísimo costo logístico y alto costo laboral”, todo agravado porque “la nueva ley de trabajo no aplica de lleno para el sector frutícola”.

Caminiti, en diálogo con Edición Central, de Canal Rural, fue categórico al señalar el origen del problema: “La verdad que venimos perdiendo competitividad y el principal competidor, lamentablemente, es nuestro Estado, ya sea el Estado nacional como los estados provinciales y municipales”.

Dentro de esa carga, identificó un tributo puntual como el más pesado para los productores exportadores: Ingresos Brutos. “Es el impuesto que más impacta en los productores exportadores de fruta. En toda su estructura de costo, el costo del ingreso bruto es el que más impacta”, explicó, y atribuyó esa responsabilidad a las provincias, aunque aclaró que “también hay muchas otras que atañen al gobierno nacional”.

EL dirigente profundizó el cuestionamiento a Ingresos Brutos también en declaraciones a FM Ceferino, de Chimpay: “La verdad que es el impuesto más distorsivo y que ni siquiera podemos compensar con el reintegro a las exportaciones”. Y extendió el reclamo al plano nacional, con el peso de una promesa electoral que considera incumplida: “En el caso del gobierno nacional, también el tema impositivo ha sido un tema de campaña y ya vamos transcurriendo el tercer año de gestión, y todavía la carga impositiva realmente atenta contra la competitividad del sector productivo en general, y en particular de la fruticultura”.

Petróleo sí, fruticultura también

Consultado sobre si alguna vez hubo una respuesta concreta a ese reclamo, Caminiti fue tajante: “No, sobre los impuestos no”. Contó que la semana anterior había planteado el tema ante la comisión de Economías Regionales del Senado, y amplió el reclamo más allá de lo impositivo: “Hay una gran deuda por parte del gobierno nacional, que hoy, con cierta razón, está promocionando otras actividades productivas (petróleo y minería) y están relegando sin duda a las economías regionales, que por otro lado son las grandes impulsoras de la mano de obra”.

El dirigente contrapuso la escala de empleo entre unos sectores y otros: “Las economías regionales como la nuestra, a nivel nacional, son más de 300.000 puestos de trabajo. Esos puestos de trabajo no los genera el hidrocarburo, no los genera la minería. Está bien que se promueva, son desarrollos de altas inversiones, pero de escasa relación con la mano de obra. Y, al contrario, nuestras economías regionales tienen un alto impacto en la generación de empleo”.

Chile, el rival que no se puede cambiar

Sobre la competencia externa, Caminiti separó lo que está en manos del sector de lo que no: “En el caso de cereza, hay cosas que no podemos cambiar y que tenemos que amoldarnos, como tener del otro lado de la cordillera al principal productor exportador de cerezas del mundo, que ocupa las mismas ventanas de mercado, los mismos mercados que Argentina”.

Explicó que desde CAFI y las empresas del sector se vienen diseñando estrategias para convivir con esa realidad, pero remarcó dónde sí hay margen de acción: “Lo que sí podemos cambiar, y no depende de nosotros, son las cuestiones internas del país que hacen que nuestros costos de producción nos saquen de competitividad”.

FUENTE: Redacción +P