Chile

Preocupante: Chile proyecta un fuerte crecimiento de la producción de cerezas

El USDA proyecta una producción de 727.000 toneladas y exportaciones por 667.000 toneladas, impulsadas por la entrada en producción de nuevos huertos y una mayor productividad.

La industria de cerezas de Chile se prepara para una nueva temporada de crecimiento, aunque con una estrategia diferente a la de los últimos años. De acuerdo con las proyecciones del Servicio Agrícola Exterior del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la superficie plantada con cerezos alcanzará las 80.000 hectáreas en la temporada comercial 2026/27, mientras que la producción llegaría a 727.000 toneladas métricas (TM), un incremento del orden del 16% respecto de la temporada anterior.

Las estimaciones reflejan la maduración de los huertos incorporados durante los últimos años y el avance de una industria que, después de un período de fuerte expansión, está comenzando a priorizar la productividad y la renovación de variedades por sobre la incorporación de nuevas hectáreas.

Según el informe, la superficie plantada aumentaría desde las 77.766 hectáreas registradas en 2025/26. Sin embargo, las nuevas plantaciones se han desacelerado drásticamente. El sector apunta ahora a obtener mayores rendimientos de los huertos existentes, mejorar la calidad de la fruta y adaptar la oferta a las exigencias de los principales mercados internacionales.

La superficie cosechada se estima en 76.000 hectáreas, como consecuencia de la entrada en plena producción de plantaciones realizadas en años anteriores. Los cerezos normalmente comienzan a producir entre cuatro y cinco años después de su establecimiento, por lo que el incremento de la superficie cosechada responde principalmente al proceso de maduración de los huertos.

Maule y O'Higgins concentran más del 80% de la superficie

La producción continúa fuertemente concentrada en la zona central de Chile. Según la encuesta frutícola ODEPA-CIREN 2025, publicada en 2026, la región del Maule mantiene el liderazgo nacional, con 32.801 hectáreas plantadas, equivalentes al 42,2% de la superficie total de cerezos.

En segundo lugar aparece la región de O'Higgins, con 29.935 hectáreas, que representan el 38,5% del total nacional. En conjunto, ambas regiones concentran más del 80% de la superficie chilena destinada a cerezas.

El sector espera recuperar altos niveles de exportación, apoyado en nuevos huertos productivos, renovación varietal y mejoras en el manejo y la logística.

El sector espera recuperar altos niveles de exportación, apoyado en nuevos huertos productivos, renovación varietal y mejoras en el manejo y la logística.

La importancia de estas zonas está relacionada con sus condiciones agroclimáticas, entre ellas una adecuada acumulación de frío invernal, disponibilidad de riego y un riesgo relativamente bajo de heladas primaverales.

La industria también ha incrementado sus inversiones destinadas a reducir los efectos del clima. En numerosos huertos comerciales, especialmente en la zona central, se utilizan techos o coberturas plásticas para proteger los árboles de las precipitaciones durante etapas críticas como la floración y la cosecha. Las lluvias pueden provocar daños en la fruta y reducir significativamente su calidad y, por lo tanto, su capacidad de exportación.

Renovación varietal para mejorar productividad y calidad

Las variedades Santina, Lapins y Regina continúan siendo las principales variedades cultivadas en Chile. Santina mantiene una posición particularmente relevante entre las nuevas plantaciones debido a su cosecha temprana, productividad y buen comportamiento poscosecha, características especialmente importantes para los envíos de larga distancia hacia China.

Sin embargo, la industria está avanzando hacia una renovación progresiva del material varietal. Entre las nuevas variedades que están ganando espacio se encuentran Sweet Aryana, Nimba, Pacific Red, Areko, Sweet Lorenz y Sweet Gabriel.

Estas variedades buscan ofrecer ventanas de cosecha más tempranas, mayores niveles de productividad, mejor firmeza y un comportamiento superior durante el transporte marítimo. La renovación responde a una necesidad estratégica: extender la temporada de exportación, elevar la calidad de la fruta y aumentar la rentabilidad en mercados premium.

Exportaciones alcanzarían 667.000 toneladas

El USDA proyecta que las exportaciones chilenas de cerezas se recuperarán hasta alcanzar 667.000 toneladas en la temporada 2026/27, impulsadas principalmente por la demanda internacional y, en particular, por el mercado chino. De esta manera se espera un salto en la oferta exportable de este producto del orden del 17%.

El crecimiento estará respaldado por los huertos plantados entre 2021 y 2023, que están entrando en etapas de mayor productividad. A esto se suman mejoras en el manejo de los huertos y una creciente adopción de variedades de mejor desempeño.

No obstante, el organismo estadounidense advierte que el crecimiento de las exportaciones podría mantenerse moderado frente al potencial productivo. Entre los factores que limitarían una expansión más acelerada aparecen la capacidad de absorción de los mercados, las restricciones logísticas durante el período de máxima exportación y la necesidad de continuar elevando los estándares de calidad exigidos en China.

El desafío quedó expuesto durante la temporada 2024/25, cuando Chile alcanzó un récord histórico de 625.208 toneladas exportadas, un salto del 51,1% respecto de la temporada anterior. El enorme volumen enviado generó presión sobre los precios en China y puso de manifiesto la importancia de mantener una calidad uniforme, especialmente en términos de calibre, firmeza y condición poscosecha.

En 2025/26, en cambio, las exportaciones descendieron a unas 569.492 toneladas, aproximadamente un 9% menos que la temporada anterior. El USDA considera que esta caída responde principalmente a una normalización después de la excepcional cosecha de 2024/25 y no a una pérdida de capacidad productiva.

Con 80.000 hectáreas plantadas, Chile apunta a una cosecha de 727.000 toneladas y busca fortalecer su posición en China y ampliar destinos.

Con 80.000 hectáreas plantadas, Chile apunta a una cosecha de 727.000 toneladas y busca fortalecer su posición en China y ampliar destinos.

Las condiciones climáticas más habituales y variables durante algunas etapas críticas del desarrollo del cultivo redujeron los volúmenes disponibles. Además, la llegada de grandes cantidades de fruta a China en períodos muy concentrados generó desafíos logísticos y comerciales que afectaron las condiciones de mercado y los márgenes de los productores.

China sigue siendo determinante

La fuerte dependencia del mercado chino continúa siendo uno de los principales rasgos de la industria. En 2025/26, China recibió aproximadamente 494.332 toneladas de cerezas chilenas, equivalentes a cerca del 87% de las exportaciones totales.

La magnitud del mercado chino se explica por su elevada demanda, la existencia de canales de distribución consolidados y la importancia que tienen las cerezas chilenas durante la temporada del Año Nuevo Lunar, cuando aumenta considerablemente el consumo de frutas consideradas premium.

Pese a esta posición dominante, Chile está intentando reducir progresivamente su dependencia mediante una estrategia de diversificación que incluye mercados como Estados Unidos, Corea del Sur, Taiwán, Vietnam e India.

La estrategia no se limita a buscar nuevos países. El sector también procura ampliar su presencia dentro de China, llegando a ciudades y cadenas minoristas más allá de los principales centros de consumo.

En Vietnam, por ejemplo, se están desarrollando nuevos canales logísticos, incluidos envíos aéreos. En Estados Unidos, la industria está probando la comercialización a través de una red de aproximadamente 2.000 tiendas Walmart, además de participar en acciones de promoción de ProChile.

También se estudia el uso de embarcaciones de mayor velocidad para reducir los tiempos de tránsito hacia Estados Unidos, la Unión Europea y los mercados de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Logística y poscosecha, el nuevo frente competitivo

Con una producción cada vez mayor, la eficiencia de las operaciones de cosecha, embalaje y transporte adquiere una importancia estratégica.

La inversión en sistemas automatizados de embalaje, tecnologías poscosecha y mejoras en la cadena de frío será fundamental para que la fruta mantenga sus características durante viajes de larga distancia, particularmente hacia los mercados asiáticos.

El desafío para la industria ya no consiste solamente en producir más. La rentabilidad dependerá cada vez más de la capacidad para cosechar en el momento adecuado, clasificar eficientemente, conservar la firmeza y calidad de la fruta y distribuir grandes volúmenes sin generar una saturación de los mercados.

El mercado interno seguirá siendo secundario

A pesar del fuerte crecimiento de la producción, Chile continuará siendo esencialmente un país exportador de cerezas.

Para 2026/27, el consumo interno se estima en alrededor de 60.000 toneladas, equivalente a aproximadamente 8,2% de la producción total. Cerca del 90% de la fruta producida seguirá destinada a los mercados internacionales.

Tras la caída de las exportaciones en 2025/26, el sector espera un fuerte repunte, aunque con mayor foco en eficiencia y calidad que en expansión de superficie.

Tras la caída de las exportaciones en 2025/26, el sector espera un fuerte repunte, aunque con mayor foco en eficiencia y calidad que en expansión de superficie.

Una parte importante de las cerezas consumidas dentro de Chile corresponde a fruta que no alcanza los estándares requeridos para la exportación debido a factores como calibre, firmeza o apariencia. El consumo fresco representa la mayor parte de la demanda interna, mientras que el procesamiento industrial continúa teniendo una participación limitada.

El USDA prevé que el consumo doméstico crecerá solamente de manera marginal, debido al tamaño relativamente pequeño del mercado chileno y a patrones de consumo ya establecidos.

Así, la temporada 2026/27 encuentra a la industria chilena de cerezas ante una nueva etapa. Con una producción proyectada en 727.000 toneladas y exportaciones cercanas a 667.000 toneladas, el sector continuará creciendo, pero el eje de la competencia estará cada vez menos puesto en sumar hectáreas y más en producir mejor, garantizar calidad, mejorar la logística y diversificar destinos.

China seguirá siendo el principal motor de la demanda, pero los antecedentes de las últimas temporadas muestran que una cosecha récord no garantiza necesariamente mayores márgenes. Para Chile, el desafío será transformar su creciente capacidad productiva en una oferta más eficiente, consistente y diversificada, capaz de sostener su posición como uno de los principales proveedores mundiales de cerezas.

FUENTE: USDA con aportes de Redacción +P.

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