El gerente general de The Fresh Berry Company, Simon Tallon, explicó que el proyecto busca no solo ofrecer una fruta de tamaño excepcional, sino también mejorar la calidad general del cultivo. “El objetivo principal siempre es obtener mejores bayas, más firmes, con mayor vida útil y, en definitiva, que sean una fruta con buen sabor”, aseguró Tallon.
Una baya de récord mundial
La variedad Eterna no es una novedad en el mundo de la horticultura, pero sí lo es su llegada a Nueva Zelanda. Este tipo de arándano, desarrollado y cultivado inicialmente en Australia, fue reconocido oficialmente por el Libro Guinness de los Récords Mundiales como el arándano más grande del mundo, al alcanzar un peso de 20,4 gramos.
Tallon detalló que las primeras plantas importadas al país fueron sometidas a exhaustivos controles por parte del Ministerio de Industrias Primarias (MPI), con el fin de evitar la introducción de plagas o enfermedades. “El MPI analizó las existencias de arándanos importados antes de entregarlas a los productores. Luego, estas se trasladan a cultivos de tejidos y a nuestros viveros comerciales, donde las cultivamos para obtener plantas comerciales para nuestras fincas y para productores externos”, explicó.
arándano gigante 1
Se estima que esta nueva variedad de arándanos estará disponible en las góndolas a fines del próximo año.
El proceso de desarrollo es meticuloso y busca asegurar la adaptación de la planta al clima neozelandés. Una vez que las plantas estén listas, serán distribuidas a distintas fincas del país, donde se espera lograr un cultivo sostenible y rentable a largo plazo.
Producción bajo control y expansión nacional
Según Tallon, toda la producción de The Fresh Berry Company se realiza bajo cubierta, principalmente en invernaderos de plástico, una medida que protege las frutas de las inclemencias del tiempo y permite controlar mejor la calidad de los cultivos. Solo una pequeña parte de los arándanos se destina a la exportación, mientras que el resto se vende en el mercado local.
Además de introducir el arándano Eterna, la empresa anunció que comenzará el próximo año su primera granja de bayas en la Isla Sur, concretamente en Nelson, una región conocida por su clima templado y su fertilidad agrícola.
Un año prometedor para los frutos rojos
El anuncio llega en un momento de gran optimismo para el sector de las bayas en Nueva Zelanda. Tallon adelantó que se espera una excelente cosecha de fresas antes de Navidad, gracias al trabajo de sus productores en Hawke’s Bay, Waikato y Northland.
“Esperamos tener un volumen bastante bueno este año para que los consumidores puedan disfrutar de fresas, arándanos, frambuesas y moras”, señaló el gerente general.
El mercado de las bayas en Nueva Zelanda muestra un crecimiento constante. Según datos de The Fresh Berry Company, el año pasado las ventas nacionales alcanzaron los 120 millones de dólares, cifra que refleja el creciente interés de los consumidores por este tipo de frutas, apreciadas tanto por su sabor como por sus beneficios para la salud.
Una revolución en el tamaño y la calidad
Con la llegada del arándano Eterna, Nueva Zelanda no solo se posiciona en la vanguardia del cultivo de frutos rojos, sino que también se suma a una tendencia global que busca mejorar la productividad y el atractivo visual de las frutas.
“Es emocionante pensar que pronto los consumidores podrán ver y probar un arándano del tamaño de una pelota de ping-pong, pero que además conserva el sabor intenso y la frescura que caracteriza a nuestras bayas”, afirmó Tallon.
Si todo avanza según lo previsto, los primeros lotes de estos arándanos gigantes estarán disponibles a finales del próximo año, marcando un hito en la industria frutícola del país y, posiblemente, un nuevo capítulo en la historia agrícola de Nueva Zelanda.
Fuente: Farmers Weekly con aportes de Redacción +P.