"El inicio de la temporada de riego es el ´milagro valletano. Sublime espectáculo de un cuadro lleno de belleza y poesía´, como decía el ministro Ramos Mejía en el momento dela colocación de la piedra fundacional del dique Ballester. Este dique permitió la vida en la zona y hace que la producción y el Alto Valle estén en marcha", señaló Horacio Zúñiga, intendente de Contralmirante Cordero y Barda del Medio.
Más tarde, Gastón Guzzardi, intendente General de Riego del Departamento Provincial de Aguas (DPA) en la provincia de Río Negro, agregó: "Es un orgullo están en un nuevo inicio de la temporada del riego. Trabajamos con los consorcios por llevar el agua a las chacras y que haya una buena producción".
Un recorrido de 130 kilómetros hasta las chacras
El canal principal que nace en el Dique Ballester tiene una extensión aproximada de 130 kilómetros y funciona como la columna vertebral del sistema de riego del Alto Valle. Desde la toma ubicada en Barda del Medio, el agua avanza de oeste a este a lo largo de toda la faja productiva, alcanzando localidades como Villa Regina y Chichinales.
Según las estimaciones de los organismos a cargo del sistema, el agua tardará entre tres y cuatro días en llegar a las distintas localidades del Alto Valle Este, lo que implica que hacia el próximo fin de semana ya podrán observarse los canales activos en gran parte de la región. El llenado completo del sistema, en tanto, demandará entre una semana y diez días, plazo en el cual se espera alcanzar el nivel operativo pleno.
La reactivación del riego coincide con un período crítico para la producción frutícola: la brotación primaveral de los frutales de pepita y carozo. Peras, manzanas y otras producciones emblemáticas del Alto Valle dependen directamente de la disponibilidad del agua en este momento del calendario agrícola, por lo que la puntualidad de la apertura resulta determinante para el desarrollo del ciclo productivo anual.
Mantenimiento invernal: la base de una temporada segura
Durante los meses sin riego, los equipos técnicos llevaron adelante tareas de limpieza, reparación de compuertas, acondicionamiento de soleras y desembanque de sectores críticos. Este trabajo preventivo resulta clave para asegurar el funcionamiento eficiente de toda la infraestructura y evitar pérdidas o interrupciones una vez que el agua vuelve a circular.
La evaluación de estos trabajos fue, precisamente, la que determinó la fecha de reapertura y permitió confirmar que el sistema se encontraba en condiciones óptimas para recibir el nuevo ciclo productivo.
Una obra con más de un siglo de historia
El Dique Ingeniero Ballester constituye una pieza fundamental en la historia productiva de la región. Su construcción se inició el 1 de enero de 1910, lo que representa 116 años de una obra que transformó el paisaje agrícola de Río Negro y Neuquén. La estructura permitió regular el caudal del río Neuquén y dio origen al sistema integral de riego que abastece tanto al Alto Valle del Río Negro como al Valle Inferior del río Neuquén.
En términos de infraestructura, el dique cuenta con 17 compuertas que atraviesan el río de margen a margen, cada una con 20 metros de ancho. Estas compuertas están separadas por 16 pilares de hormigón armado de tres metros de ancho, y la obra se completa con dos estribos en cada extremo, alcanzando un largo total de 420 metros, sin contar las rampas de acceso.
Más de un siglo después de su construcción, el Dique Ballester continúa siendo la pieza central del sistema de riego que sostiene a una de las regiones frutícolas más importantes del país.