Un especialista con mirada regional
Miserendino es oriundo de Esquel y acumula 31 años de trayectoria vinculada a distintas sedes del INTA. Hoy se desempeña como asesor independiente y acompaña a productores de pequeña y mediana escala en distintos puntos de la Patagonia, desde Río Colorado hasta Tierra del Fuego.
El ingeniero se define como impulsor de los cultivos intensivos y, a la vez, de la agricultura regenerativa en zonas marginales. En ese marco desarrolla proyectos de economía circular que aprovechan residuos agropecuarios locales —como la lana de oveja, que utiliza en sustratos para plantines— con el fin de generar alternativas productivas sustentables en suelos degradados por el pastoreo o la erosión.
En diálogo con +P, el especialista sintetizó su filosofía al asegurar que "no tenemos excusa para no poder producir" alimentos en la región.
Por qué la frutilla se adapta bien al sur
Según explica Miserendino, la frutilla —cuyo ancestro genético proviene de la Cordillera de los Andes— tiene una adaptación natural a las condiciones patagónicas. Además, la mayor cantidad de horas de luz solar que reciben las plantas favorece la acumulación de azúcares en el fruto, lo que se traduce en un dulzor superior al de las producciones del norte del país.
Entre las ventajas de la región, el ingeniero destaca que la temporada de cosecha comienza en primavera —a diferencia del norte, donde se cosecha en invierno— y que las plantas pueden mantenerse en producción hasta por tres años consecutivos, mientras que en otras zonas deben replantarse cada año.
En cuanto a variedades, recomienda especialmente San Andreas, por su estabilidad de rendimiento a lo largo del tiempo, y Albión, una variedad más antigua que rinde menos pero se destaca por su dulzor.
Manejo sustentable como eje de la charla
El especialista es un defensor del uso de productos de baja toxicidad para el control de plagas, aunque reconoce que el acceso a estas tecnologías no siempre es parejo entre productores. Justamente, la capacitación de mañana buscará transmitir parámetros básicos que permitan a cualquier productor iniciarse en el cultivo minimizando riesgos, atendiendo los factores críticos vinculados al suelo, el agua y el clima.
La actividad se presenta como una oportunidad para que productores del Alto Valle de Río Negro y Neuquén se capaciten de cara a una nueva temporada, en una región que, según Miserendino, tiene un potencial productivo todavía poco explotado.
FUENTE: Redacción +P