Desde ese momento, sin embargo, la tendencia comenzó a revertirse. Los volúmenes importados se redujeron durante 2025 y la contracción se profundizó en la presente temporada. De hecho, para encontrar un registro inferior al de los primeros siete meses de 2026 hay que retroceder hasta 2022, siempre tomando como referencia el mismo período del año.
La explicación central para este comportamiento aparece en la producción brasileña. “La importante cosecha que registramos en este año, en torno a las 1,1 millones de toneladas para comercializar en fresco, sin dudas es una variable clave que define el freno de las importaciones en la presente temporada”, señaló un importante empresario del vecino país consultado sobre la situación.
Durante las últimas campañas, la producción de manzanas de Brasil se ubicó aproximadamente entre las 800.000 y 900.000 toneladas. Ese nivel de oferta doméstica permitía mantener una demanda relativamente firme por fruta importada, especialmente para complementar la producción local y atender determinados segmentos del mercado durante distintos momentos del año.
La situación cambió de manera significativa en 2026. Con una cosecha que supera el millón de toneladas y que se estima en torno a 1,1 millones de toneladas destinadas al mercado de fresco, la oferta interna aumentó considerablemente. Como consecuencia, los operadores brasileños redujeron sus necesidades de abastecimiento externo, generando un fuerte impacto sobre los principales países proveedores.
Chile continúa liderando, pero pierde terreno
Dentro del reducido volumen de manzanas que Brasil importó durante los primeros siete meses de este año, Chile se mantuvo como el principal proveedor extranjero. Las estadísticas de CESEX-COMEX STAT muestran que el país trasandino colocó cerca de 26.700 toneladas en el mercado brasileño, lo que representa aproximadamente el 42% del total importado.
Italia se ubicó en el segundo lugar, con ventas cercanas a las 22.000 toneladas y una participación del 34% sobre las compras externas brasileñas. Más atrás aparece Argentina, que conserva el tercer puesto entre los proveedores de manzanas del mercado brasileño.
Sin embargo, el análisis de la evolución interanual permite observar movimientos importantes entre los principales actores. Chile perdió participación en Brasil tanto en términos absolutos como relativos. Es decir, no solamente colocó menos toneladas que durante los primeros siete meses de 2025, sino que además su peso dentro del total importado también se redujo.
Argentina presentó un comportamiento similar. El país perdió espacio en el mercado brasileño tanto por la caída de sus volúmenes enviados como por su menor participación porcentual sobre el total de las importaciones.
Italia, en cambio, muestra una dinámica diferente. Aunque sus ventas disminuyeron en términos absolutos respecto del año pasado, su participación relativa dentro del reducido mercado importador brasileño aumentó. Esto se explica por la magnitud de la caída general de las importaciones y por un retroceso proporcionalmente mayor de otros proveedores.
Julio profundizó la caída
Uno de los datos que más llamó la atención entre los operadores del sector corresponde a las importaciones registradas durante julio. Según las estadísticas oficiales, Brasil compró apenas unas 5.300 toneladas de manzanas durante ese mes, un volumen que implica una disminución del 73% respecto de julio del año pasado.
El dato adquiere especial relevancia porque julio representa un período importante dentro del calendario de abastecimiento del mercado brasileño. La magnitud de la caída confirma que la menor necesidad de fruta importada no fue un fenómeno puntual de los primeros meses del año, sino una tendencia que se profundizó al avanzar la temporada.
Chile fue el proveedor que más sintió esta restricción durante julio, tanto en términos absolutos como relativos. La menor demanda brasileña impactó directamente sobre las colocaciones chilenas, que hasta ahora habían mantenido una posición dominante dentro del mercado importador.
Para los exportadores de los países vecinos, el escenario supone un desafío adicional, especialmente porque Brasil constituye uno de los principales destinos regionales para la fruta fresca. La reducción de las compras obliga a los operadores a buscar alternativas comerciales y a ajustar sus estrategias de colocación en un contexto internacional en el que también existen cambios en la disponibilidad de fruta.
Sin grandes cambios para el segundo semestre
Las perspectivas para lo que resta de 2026 no anticipan una modificación sustancial de la tendencia observada durante la primera parte del año. Los operadores consultados consideran que la elevada producción brasileña continuará limitando la necesidad de recurrir a proveedores externos.
Italia podría perder parte de la participación alcanzada durante los primeros siete meses debido a la menor cosecha de manzanas que se proyecta para esta temporada. Argentina también enfrenta una campaña productiva significativamente menor, situación que limita sus posibilidades de recuperar el terreno perdido dentro del mercado brasileño.
Chile, por su parte, podría registrar cierta recuperación de sus envíos en los próximos meses. No obstante, las expectativas del sector indican que ese repunte difícilmente alcance para modificar de manera significativa el balance de la temporada.
De esta manera, el mercado brasileño de manzanas atraviesa en 2026 un escenario muy diferente al observado apenas dos años atrás. Después de alcanzar en 2024 un récord de importaciones para los primeros siete meses, la demanda externa se contrajo de manera marcada. El principal factor detrás de este cambio parece estar en la propia producción brasileña: una cosecha cercana a 1,1 millones de toneladas para fresco elevó la disponibilidad interna y redujo la necesidad de complementar el abastecimiento con fruta extranjera.
El dato de las 63.700 toneladas importadas hasta julio y, especialmente, el derrumbe del 73% registrado en julio, dejan en evidencia la profundidad de este ajuste. Para los principales proveedores —Chile, Italia y Argentina—, el desafío será administrar el menor espacio disponible en el mercado brasileño y esperar una eventual recomposición de la demanda. Por ahora, todo indica que 2026 será un año de fuerte corrección para las importaciones de manzanas de Brasil.
FUENTE: Redacción +P con aportes estadísticos de CESEX-COMEX STAT.