Manzana

Brasil recupera sus exportaciones de manzana: qué hay detrás del fuerte aumento

Una cosecha que volvió a niveles normales y tres años de baja producción explican buena parte del repunte exportador, según Pierre Nicolas Pérès, director de Relaciones Institucionales de la ABPM.

Brasil volvió a ganar protagonismo en el comercio internacional de manzanas después de varios años en los que sus exportaciones se mantuvieron por debajo de los niveles alcanzados en campañas anteriores. El repunte registrado en la presente temporada responde, fundamentalmente, a una recuperación de la producción, favorecida por condiciones meteorológicas más adecuadas, aunque desde el sector advierten que todavía no existen las condiciones necesarias para pensar en un crecimiento exportador sostenido.

Pierre Nicolas Pérès, quien durante muchos años presidió la Asociación Brasileña de Productores de Manzanas (ABPM) y actualmente se desempeña como director de Relaciones Institucionales de la entidad, además de continuar vinculado como productor y exportador al sector frutícola brasileño, explicó que el salto en los embarques debe analizarse en función de lo ocurrido con la producción durante las últimas campañas.

Según Pérès, la campaña actual comenzó con un escenario climático favorable. “Las condiciones meteorológicas fueron favorables, comenzando con un buen invierno”, señaló. Si bien durante la floración se produjo una helada, su intensidad no fue suficiente para generar daños importantes. “Hubo una helada durante la etapa de floración, pero esta fue leve y no afectó la polinización”, explicó.

A partir de ese momento, la evolución de la temporada fue positiva y permitió recuperar niveles productivos más cercanos a los considerados normales para la fruticultura brasileña. “Volvimos a una cosecha normal”, indicó Pérès, quien ubicó esa producción en un rango de entre 1.000.000 y 1.100.000 toneladas de fruta destinada al empaque, a lo que debe sumarse aquella que tiene como destino la industria.

Una recuperación después de tres años de baja producción

La recuperación de los volúmenes exportados no puede entenderse únicamente por una mayor disponibilidad de fruta. El representante de la ABPM remarcó que el mercado doméstico brasileño tiene una capacidad limitada para absorber incrementos importantes de oferta, lo que obliga a las empresas a buscar destinos externos cuando la cosecha aumenta.

“El mercado carece de elasticidad”, sostuvo Pérès. En ese contexto, incluso una caída de los precios respecto del año anterior no fue suficiente para evitar la salida de fruta hacia otros mercados. “A pesar de la caída de precios resultante en comparación con el año anterior, no hubo más remedio que exportar”, explicó.

La situación adquiere mayor relevancia si se considera que Brasil venía de atravesar tres campañas con niveles productivos particularmente bajos. Pérès considera que el incremento actual de las exportaciones también está directamente relacionado con esa comparación.

“El aumento del volumen también se explica por el hecho de que la producción había sido muy baja durante los últimos tres años, considerando la superficie plantada y los rendimientos históricos”, afirmó.

De esta manera, el salto exportador no necesariamente representa un cambio estructural en la posición de Brasil dentro del comercio mundial de manzanas. Para Pérès, se trata principalmente de una combinación entre una recuperación de la producción y la necesidad de colocar en el exterior una parte de la fruta que el mercado interno no puede absorber en condiciones rentables.

¿Puede Brasil volver a superar las 150.000 toneladas?

Brasil alcanzó en 2004 un volumen de exportaciones de manzana superior a las 150.000 toneladas, una cifra que quedó como referencia para el sector. Sin embargo, recuperar ese nivel de manera sostenida aparece hoy como un desafío considerable.

Pérès no descarta completamente la posibilidad, pero considera que el escenario climático actual hace difícil proyectar una repetición de aquellas condiciones productivas. “Volver al nivel de 150.000 toneladas requeriría patrones climáticos constantes”, explicó. Y allí aparece, precisamente, una de las principales dificultades.

El dirigente de la ABPM considera “poco probable” contar con esa estabilidad en el futuro, debido a la creciente frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos. Entre ellos menciona las fluctuaciones de temperatura y precipitaciones, las heladas tardías y el granizo, factores que pueden modificar significativamente los rendimientos de una campaña a otra.

La cuestión climática se convierte así en uno de los principales condicionantes para la estrategia exportadora brasileña. La producción de manzana requiere previsibilidad para que las empresas puedan asumir compromisos comerciales de largo plazo, establecer programas de abastecimiento y desarrollar relaciones estables con compradores internacionales.

Exportar requiere estabilidad

Para Pérès, Brasil tiene capacidad productiva y empresarial para incrementar su presencia en los mercados internacionales, pero necesita primero lograr una mayor estabilidad en sus cosechas.

“Con niveles de producción más estables, podríamos invertir realmente en una estrategia de exportación y establecer alianzas globales”, sostuvo. Algunas compañías brasileñas ya avanzaron en esa dirección, pero el proceso todavía no se ha consolidado en todo el sector. “Algunas empresas lo han hecho, pero el sector en su conjunto no”, agregó.

La ausencia de una producción estable genera un comportamiento irregular de las exportaciones. Cuando hay poca fruta, el mercado interno absorbe buena parte de la oferta y disminuye el incentivo para exportar. Cuando la cosecha es abundante, en cambio, aparece la necesidad de buscar compradores externos para evitar una presión excesiva sobre los precios domésticos.

Por eso, Pérès define el comportamiento histórico de las exportaciones brasileñas con una expresión gráfica: “Siempre seguirán un patrón de ‘dientes de sierra’, con fluctuaciones al alza y a la baja”.

La metáfora resume uno de los principales problemas estructurales del negocio. No se trata solamente de contar con fruta disponible para exportar en una campaña determinada, sino de poder garantizar continuidad y volumen a los mercados internacionales.

El mercado interno sigue siendo la principal alternativa

Frente a este escenario, ¿la estrategia de Brasil debería concentrarse exclusivamente en abastecer el mercado interno? Pérès tampoco plantea una respuesta definitiva en ese sentido.

El dirigente de la ABPM analiza el fuerte crecimiento de esta campaña y señala por qué Brasil todavía no está en condiciones de sostener grandes volúmenes de exportación.

El dirigente de la ABPM analiza el fuerte crecimiento de esta campaña y señala por qué Brasil todavía no está en condiciones de sostener grandes volúmenes de exportación.

Actualmente, el mercado doméstico ofrece una alternativa relativamente sencilla para muchas empresas. “Actualmente, el mercado interno resulta sencillo para las empresas medianas”, afirmó. Sin embargo, esa situación cambia cuando la cosecha aumenta considerablemente.

Una producción abundante puede generar una presión importante sobre los precios si toda la fruta debe colocarse dentro de Brasil. En esos momentos, la exportación se transforma no solo en una oportunidad comercial, sino también en una herramienta para equilibrar la oferta.

El desafío, entonces, consiste en avanzar hacia una mayor diversificación sin perder de vista las particularidades del mercado doméstico. Pérès considera que esa transformación probablemente llegue con el tiempo. “Creo que, con el tiempo, se consolidará una mentalidad orientada a la exportación, pero no en este momento”, concluyó.

La perspectiva del dirigente de la ABPM deja así un escenario de oportunidades, pero también de cautela. Brasil cuenta con una producción de alrededor de un millón de toneladas de fruta para empaque en una campaña normal y dispone de empresas con experiencia exportadora. Sin embargo, la irregularidad climática y la variabilidad de los rendimientos dificultan la construcción de una estrategia internacional sostenida.

El fuerte crecimiento exportador de la presente campaña, por lo tanto, debe interpretarse como una señal de recuperación y no necesariamente como el inicio de una nueva etapa de crecimiento permanente. Para volver a los máximos históricos y superar nuevamente la barrera de las 150.000 toneladas, Brasil necesitará algo más que una buena cosecha: deberá conseguir mayor estabilidad productiva, fortalecer sus alianzas comerciales internacionales y desarrollar una estrategia exportadora de largo plazo que abarque al conjunto de la cadena.

Mientras tanto, el mercado interno continuará siendo el principal destino y refugio para buena parte de la producción. Y cada campaña abundante volverá a plantear la misma pregunta: cuánto de esa oferta podrá absorber Brasil y cuánto deberá buscar nuevos destinos en el exterior.

FUENTE: Redacción +P.

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