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Lana de oveja y sol patagónico: el secreto detrás de las frutillas más dulces de Argentina

El ingeniero agrónomo Eduardo Miserendino asesora a productores de toda la Patagonia y destaca el potencial de la región para producir frutillas de calidad.

En pocos meses comenzará la temporada de frutillas en la Patagonia. Los productores de pequeña y mediana escala, se preparan para cultivar los frutos rojizos y dulces que deleitarán los paladares de aquellos que gustan de las frutas finas frescas.

Según el ingeniero agrónomo Eduardo Miserendino, es posible cultivar frutillas, incluso en los climas y suelos más extremos, desde Río Colorado a Tierra del Fuego. El experto cuenta con una experiencia de 31 años en varias sedes del INTA y actualmente se desempeña como asesor independiente.

Las frutillas en la Patagonia ganan dulzor único gracias a las extensas horas de luz solar.

Las frutillas en la Patagonia ganan dulzor único gracias a las extensas horas de luz solar.

Eduardo es oriundo de Esquel, donde casi no estuvo de niño, ya que por el trabajo de su padre vivió con su familia en más de 23 ciudades del país. Las vueltas de la vida (y de la profesión) lo hicieron volver a su ciudad natal donde está radicado.

Miserendino se autodefine como un promotor de “los cultivos intensivos” y un explorador de “zonas marginales con tecnología, para ponerlas en producción, que es el nuevo desafío que tenemos y no solo con producción intensiva, sino también con la agricultura regenerativa”, detalla.

Cultura regenerativa

El trabajo de Eduardo está abocado a descubrir nuevas formas de producción con los residuos agropecuarios que abundan en la zona. En base a las premisas de la economía circular, el ingeniero nos cuenta en diálogo con +P que, por ejemplo, hace plantines con lana.

“Producimos plantines hortícolas usando la lana como sustrato y ahora estamos incorporándola en el suelo” explica sobre los trabajos que realiza con agricultura regenerativa. “Cuando la lana pierde el precio en el mercado mundial… muchos productores no pueden venderla y la terminan quemando o tirando, y nosotros la ponemos en aprovechamiento” asegura.

En este sentido, también se puede trabajar con los estiércoles de animales “buscamos la vuelta para que, con los insumos locales, se pueda generar un polo productivo”. “En los lugares donde hay valles fértiles es simple, pero en los lugares donde los suelos han sido degradados por distintas situaciones como pastoreo o la erosión”, ahí es donde la cultura regenerativa se puede aprovechar.

La Patagonia produce frutillas desde Río Colorado hasta las tierras de Tierra del Fuego.

La Patagonia produce frutillas desde Río Colorado hasta las tierras de Tierra del Fuego.

Un cultivo versátil

Eduardo asegura que conoce muy bien todos los ambientes de la Patagonia, desde la zona costera hasta la meseta y la cordillera. “En gran parte de ellos, es posible cultivar frutillas”, afirma.

A través de una Fundación, el ingeniero incorpora actualmente energías renovables en la producción, que hacen que los ambientes sean más sustentables “no tenemos excusa para no poder producir”, dice convencido.

“Desde que me inicié en la producción de alimentos, mi desafío personal fue que podamos producir los alimentos en la Patagonia, sin tener tanta dependencia de lo que llega del norte, que es el casi al 90% de lo que es hortaliza” se lamenta sobre esta realidad.

Un ancestro andino otorga a la frutilla una genética óptima para resistir el clima local.

Un ancestro andino otorga a la frutilla una genética óptima para resistir el clima local.

“Si bien es un híbrido, uno de los ancestros de la frutilla es originario de la Cordillera de los Andes; por ende, la planta ya tiene genéticamente una adaptación a la zona y se comporta muy bien”, asegura el experto.

Según Eduardo, la Patagonia tiene un gran potencial para el cultivo de frutillas, con buenos rendimientos y una calidad de excelencia, que en parte se debe a la “cantidad de horas de luz que reciben las plantas y que les ayuda a asimilar los azúcares”, explica. “Esos azúcares permanecen en la fruta, por ende, los grados que se logran en la frutilla en la Patagonia son mucho más altos que los que se producen en el norte”.

En el sur, una planta de frutilla puede rendir hasta tres años seguidos de producción.

En el sur, una planta de frutilla puede rendir hasta tres años seguidos de producción.

Por un manejo sustentable

El ingeniero Miserendino es un promotor de los productos que están en la línea verde para controlar las plagas, “que vayan hacia lo orgánico en lo posible, productos inocuos que sean de alta calidad” aclara. “Siempre traté de ir por esa línea, no obstante, hay lugares que tienen restricción del acceso a estas tecnologías nuevas y bueno, se usa lo que hay en la zona”.

La idea del curso es dar los parámetros básicos para que cualquier productor se lance a producir esta fruta con el mínimo riesgo posible considerando los puntos críticos que, a veces son de suelo, otros son de agua o de clima.

Miserendino dictará una charla clave sobre cultivo sustentable para productores del valle.

Miserendino dictará una charla clave sobre cultivo sustentable para productores del valle.

Una de las ventajas de la Patagonia para el cultivo de frutillas, es que acá comienza en primavera, mientras que en el norte se cosecha en invierno. Además, “acá la planta la podés hacer durar hasta 3 años, mientras que en el norte la tienen que plantar todos los años” asegura el experto.

Eduardo explica que la cantidad de productores que realizan un manejo orgánico o agroecológico “es bajísimo” y esto se debe a diferentes factores que tienen que ver con investigación, acceso a nuevas tecnologías, controles y normas de buen manejo de las prácticas agrícolas, entre otros.

San Andreas y Albión destacan entre las variedades de mejor adaptación a suelos del sur.

San Andreas y Albión destacan entre las variedades de mejor adaptación a suelos del sur.

Variedades recomendadas

Si hablamos de las variedades de frutillas que mejor se adaptan a los suelos Patagónicos, el ingeniero Miserendino recomienda la San Andreas y Albión. “San Andreas es como el caballito de batalla, después de muchos años es la que mantiene una estabilidad en los rendimientos. Albión que es una variedad más vieja rinde menos, pero es muy dulce” explica.

Sobre todos estos temas disertará el Ingeniero Agrónomo Eduardo Miserendino en su charla: Pautas para el éxito en el cultivo de frutilla: implantación, manejo integral y Puntos Críticos en el Alto Valle. El encuentro virtual será el jueves 27 de agosto a las 8:30 horas, organizado por CPIA, dirigido a productores agrícolas, asesores técnicos y emprendedores.

Una buena oportunidad para asesorarse, actualizarse y evacuar todas las dudas posibles sobre este cultivo, con gran potencial en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. La temporada de frutillas se acerca, y una alternativa productiva se ofrece, ante quien se tiente a apostar por la producción en la Patagonia.

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