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Frutillas bajo control: el operativo clave para evitar plagas en Argentina

Un sistema de cuarentena y monitoreo durante meses garantiza que los plantines de frutilla ingresados al país estén libres de enfermedades.

El control sanitario de los cultivos es una pieza clave para sostener la producción agroalimentaria de un país. En ese marco, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) avanza con un riguroso esquema de fiscalización fitosanitaria sobre plantines de frutillas importados, con el objetivo de proteger el patrimonio productivo argentino frente a posibles amenazas biológicas.

La medida se implementa a partir del ingreso de material de propagación proveniente de Estados Unidos y España, dos de los principales proveedores internacionales de genética vegetal para este cultivo. Este tipo de importaciones resulta estratégico para mejorar la productividad y calidad de la frutilla, pero también implica riesgos asociados a la introducción de plagas o enfermedades no presentes en el territorio nacional.

Controles desde el ingreso al país

En este contexto, la localidad de Plottier, en la provincia de Neuquén, se convierte en uno de los puntos clave de control. Allí, agentes del Centro Regional Patagonia Norte del SENASA llevan adelante tareas de fiscalización en el marco de la denominada “cuarentena post-entrada”. Este procedimiento es fundamental para asegurar que los plantines ingresados cumplan con todos los estándares sanitarios antes de ser liberados para su uso productivo.

El proceso comienza en los puntos de ingreso al país, donde se realiza un primer control en frontera. En esta etapa inicial, los inspectores toman muestras del material vegetal importado y disponen su resguardo en depósitos cuarentenarios especialmente habilitados. Estos espacios cuentan con condiciones controladas que impiden la propagación de posibles organismos nocivos mientras se desarrollan los análisis correspondientes.

Una vez que las muestras son evaluadas en laboratorio y se obtienen resultados preliminares, los plantines son trasladados a sitios específicos aprobados como “sitios de cuarentena”. Este paso suele concretarse a partir del mes de noviembre, coincidiendo con el calendario productivo del cultivo. En estos predios, el material vegetal es implantado bajo estricta supervisión técnica.

Monitoreo y liberación del material vegetal

Durante un período aproximado de cinco meses, profesionales del área de Protección Vegetal del SENASA realizan inspecciones periódicas y documentadas. El objetivo es monitorear el estado fitosanitario de las plantas a medida que se desarrollan, especialmente en la etapa de formación de estolones, que son estructuras clave para la multiplicación de la frutilla. Este seguimiento permite detectar de manera temprana cualquier síntoma o signo compatible con plagas de importancia cuarentenaria.

El monitoreo no solo incluye la observación visual, sino también registros sistemáticos que respaldan cada intervención técnica. Este enfoque integral garantiza la trazabilidad del proceso y refuerza la confiabilidad de los controles sanitarios aplicados.

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Argentina refuerza su control fitosanitario sobre frutillas importadas para proteger la producción y evitar riesgos sanitarios.

Argentina refuerza su control fitosanitario sobre frutillas importadas para proteger la producción y evitar riesgos sanitarios.

A partir del mes de marzo, se realiza un muestreo final del material vegetal. Esta instancia es decisiva, ya que los resultados de laboratorio determinarán si los plantines pueden ser liberados. Solo en caso de obtener diagnósticos favorables se procede al levantamiento de la cuarentena, certificando que el material multiplicado es apto y seguro para su distribución y uso en el sistema productivo.

Este tipo de procedimientos forma parte de una política más amplia orientada a preservar el estatus fitosanitario del país. La introducción de plagas exóticas podría generar impactos económicos significativos, afectando tanto la producción como el acceso a mercados internacionales.

En definitiva, el trabajo del SENASA en la fiscalización de plantines de frutilla refleja la importancia de los controles preventivos en la agricultura moderna. A través de la cuarentena post-entrada y el seguimiento técnico especializado, se busca equilibrar la incorporación de nuevas tecnologías productivas con la protección de los recursos naturales y la sanidad vegetal, pilares fundamentales para el desarrollo sostenible del sector agroalimentario argentino.

Fuente: SENASA con aportes de Redacción +P.

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