En cerezos el desarrollo y activación del crecimiento responde linealmente a la acumulación térmica; a mayor temperatura mayor velocidad de hidratación y actividad metabólica, por lo cual aumenta el consumo de carbohidratos, en primera instancia correspondientes a las reservas nutricionales y luego a los fotoasimilados generados por las hojas.
Este año se cubrió el requerimiento de frío de la mayoría de las variedades de cerezo cultivadas en Patagonia norte al 31 de julio. Se acumulo un total de 1100 unidades de frío o su equivalente de 57 pulsos de frío. La humedad ambiental y los periodos lluviosos otorgaron homogeneidad en la acumulación de frío en las diferentes zonas de la región. Los periodos de acumulación de calor posteriores son significativos para determinar el momento de floración, pero además condicionan la polinización, el cuaje y las tres fases de crecimiento de los frutos.
Requerimiento de frío invernal cumplido: 1100 unidades al 31 de julio aseguran brotación normal en cerezos de Patagonia norte.
El requerimiento de calor para alcanzar la plena floración también es específico para cada variedad, sin embargo, en ciertas investigaciones se establece que los umbrales de acumulación de calor, luego de una adecuada acumulación de frío, superan 8000 GDH. En la presente temporada la plena floración de cerezos tempranos fue entre el 18 y 22 de septiembre (Royal D., Nimba) y en variedades más tardías del 25 al 29 de septiembre (Lapins, Santina, Sweet H, Regina).
El desarrollo del fruto puede describirse en tres fases. La Fase I comprende los primeros 20 días desde la plena floración y se caracteriza por una rápida división de las células del mesocarpio. Esta fase es regulada en un 90% por la temperatura de aire. A mayor temperatura mayores tasas de división celular y mayor tamaño potencial del fruto. Adicionalmente, se ha evidenciado que las primeras fases del desarrollo son críticas para la síntesis de compuestos cuticulares, vinculados en la incidencia de partiduras en la madurez.
La Fase II se distingue por el cese del crecimiento del fruto, empezando el desarrollo embrionario de la semilla y el posterior endurecimiento del carozo.
Acumulado 57 pulsos de frío y humedad homogénea favorecieron desaclimatación y activación del crecimiento en variedades regionales.
Finalmente, la Fase III se distingue por la elongación celular y el inicio del cambio de color dada la síntesis de pigmentos (carotenoides y antocianinas) y azúcares, y la degradación de ácidos orgánicos. Durante esta fase de las temperaturas regulan la síntesis de fotoasimilados y junto con la humedad del suelo y el estado nutricional de la planta, determinan el tamaño final del fruto.
La presente temporada registro temperaturas óptimas los primeros 10 días después de plena floración de variedades tempranas, favoreciendo la polinización, el cuaje y la fase inicial de crecimiento de frutos en cerezos. Para variedades de floración tardía no hubo buenas condiciones en los primeros 15 días de la fase de división celular.
La frecuencia de periodos lluviosos, genero una significativa disminución de la radiación global incidente, en términos fisiológicos disminuye en consecuencia la radiación fotosintéticamente activa (PAR). La combinación de menor temperatura ambiente y menor recepción de radiación disminuyen la tasa de fotosíntesis de los frutales y en consecuencia la producción de fotoasimilados. Este escenario puede afectar más a las variedades de floración tardía en términos de rendimiento (cuaje y tamaño de fruto).
Temperatura media de aire y lluvias ocurridas en primavera. Elaboración propia, datos meteorológicos de la zona de Alto Valle.
La acumulación de calor post floración ha sido inferior a otras temporadas. Referentes locales señalan que esta situación retrasa el momento de cosecha. Hasta el día 5 de noviembre el acumulado desde el 18 septiembre (registro de plena floración de primeras variedades), es 200 GDD (Tb10°C). De acuerdo a expertos de Chile, se requiere un acumulado medio superior a 300 GDD para alcanzar la madurez.
El momento de inicio de cosecha, generalmente se define cuando el fruto alcanza color adecuado y los umbrales establecidos para cada variedad en cuanto a firmeza, contenido de azúcares y la tolerancia a daños, factores claves para mantener la calidad. Uno de los principales problemas de calidad que afectan a la producción durante el periodo de cosecha es el cracking o partidura por lluvias. En los últimos años se ha buscado desarrollar tecnologías que permitan evitar o atenuar este problema.
El fenómeno de rápido crecimiento, y la consecuente tensión en la superficie cuticular se intensifica en las variedades de cosecha temprana, volviéndolas más propensas a sufrir partiduras y otros tipos de daños asociados. El uso de materiales de cobertura ha sido una de las tecnologías con mejores resultados en la disminución del cracking, sin embargo, requieren ajustar otras prácticas de manejo como la nutrición adecuada de calcio y el manejo de riego.
Plena floración temprana (18-22 sep) y tardía (25-29 sep); umbrales de calor post-frío superan 8000 GDH según investigaciones.
Por otro lado, también se implementan herramientas para el secado de los frutos como el uso de turbinas o helicópteros cercanos al momento de cosecha. Los escenarios climáticos actuales presentan ciertas complicaciones, principalmente debido a la variabilidad en las lluvias combinadas con periodos de fuertes vientos y altas temperaturas.
La logística de cosecha de cerezas es compleja, considerando que además de precisar los índices de madurez para dar inicio, se deben contemplar los tiempos entre la recolección y el enfriado. Localmente se especifica que este periodo no debe superar las 4 horas. El enfriamiento inmediato de los frutos es un punto clave para mantener la calidad postcosecha; porque permite reducir la tasa respiratoria y la deshidratación (principalmente del pedúnculo), extendiendo la vida útil del fruto.
En los valles irrigados de Patagonia norte se está próximo a dar inicio a la cosecha de cerezas. Los pronósticos meteorológicos indican para los próximos días a partir del lunes 9 de noviembre se prevén altas temperaturas, por encima de los 30°C y vientos de moderados a fuertes entre miércoles y jueves. Los días soleados y el incremento térmico favorecerán la evolución del crecimiento y desarrollo de los frutos en los próximos días.