Para el pequeño y mediano productor del Alto Valle, la ecuación de esta temporada se resuelve primero en la chacra. Por ejemplo, si las lluvias afectan o no el color de los frutos y si causan daños en la piel de la cereza.
Argentina parte de una base baja
La temporada 2025/26 no logró alcanzar las 5.000 toneladas, y las proyecciones para esta campaña apuntan a un escenario de recuperación. La floración y el cuaje fueron buenos, por lo que la proyección inicial es positiva.
El problema es la primavera. Hasta el momento se presentó fría, con muchos días nublados y lluvias, y la maduración está retrasada entre 5 y 10 días. La humedad y las lluvias exigen un mayor cuidado fitosanitario, y el informe advierte que las próximas semanas serán fundamentales para el desarrollo del fruto: si persisten la alta humedad y algunas lluvias, el riesgo de partiduras aumenta.
Mientras tanto, la oferta argentina se amplía con el ingreso de nuevos jugadores al negocio, como los que están desarrollando montes ultras tempranos en Jujuy. En la semana 39 se cosecharon las variedades Minnie Royal, Royal Lee y Royal Lynn, del programa genético de Zaiger Genetics, en Finca Machuca, ubicada en Monterrico, Jujuy. El proyecto comenzó hace cuatro años y esta campaña registró un incremento significativo de producción respecto de la primera cosecha, obtenida en 2025. Si esa zona se consolida y se articula con las regiones actuales, la oferta argentina se extendería desde fines de septiembre hasta fines de febrero, y la campaña arrancaría unos 15 días antes que las zonas tempranas de Mendoza y de Chile.
Chile perdió su primicia, pero no su volumen
La Asociación de Exportadores de Frutas de Chile (ASOEX) había proyectado que los envíos de cerezas de la temporada 2026/27 podrían alcanzar los 132 millones de cajas, equivalentes a unas 667.000 toneladas, un 17% más que en 2025/26.
La producción llegaría a 727.000 toneladas, un 16% más que en la campaña previa, por la entrada en producción de nuevos huertos y una mayor productividad.
Si bien la expansión de superficie se desaceleró en los últimos años, el sector se volcó a mejorar rendimientos y a cambiar hacia variedades de mejor comportamiento comercial.
Sobre ese crecimiento cayó El Niño. Lluvias intensas, vientos fuertes, granizo y aludes dañaron cultivos en el norte y el centro del país. Las organizaciones agrarias están relevando la magnitud de los daños y el Comité de Cerezas presentará un informe durante noviembre. Las lluvias tienen una cara positiva: tras 15 años de sequía se recuperaron embalses y napas, y se espera que en las próximas dos a cuatro campañas no exista la falta de agua de los últimos años.
La zona más castigada fue la de valle, polo de la producción ultratemprana, donde se anunció una caída productiva estimada entre 60 y 70%, atribuida a lluvias intensas, problemas en la acumulación de horas de frío y altas temperaturas después de la floración y el cuaje. Hay huertos puntuales con mermas superiores al 80%, donde la cosecha no es comercialmente viable. A eso se sumaron nuevos focos de mosca de la fruta, que restringen el envío aéreo de cerezas tempranas a China.
En la zona central, en cambio, el impacto fue marginal. Regiones como O’Higgins y el Maule registraron lluvias primaverales de entre 50 y 110 milímetros en algunos sectores, y hubo reportes iniciales de partiduras en fruta expuesta y sin coberturas plásticas. Allí se concentra más del 80% de la producción chilena y la mayor parte de la fruta todavía no había cambiado de color, lo que la salvó del daño severo. La conclusión es que el golpe se concentra en el nicho de “primores” o primicia, y que el centro-sur compensará el volumen total: Chile tendrá cerezas suficientes para cumplir sus compromisos internacionales.
China no está exultante
Los primeros envíos llegaron al aeropuerto internacional de Shanghái-Pudong. El importador Shanghai Haojiu Industrial Development recibió 1.066 cajas de 2,5 kilos de Cherry Cupid y Royal Tioga, en calibres de J a 4J, que se llevaron al mercado mayorista Shanghai Huizhan. La Cherry Cupid se cultivó en la Región de Coquimbo y la exportó Grupo Cochrane. El 18 de octubre llegó además un envío de 222 cajas de 2,5 y 5 kilos de cerezas AG2, producidas por Global Talsa AG en el Valle de Colchagua.
Haojiu señaló que la condición y la calidad de la fruta se veían buenas, con “piel limpia y colores brillantes”. La firmeza fue en general adecuada, aunque algunas unidades se percibían levemente blandas, y el sabor se describió como agridulce, con una marcada tendencia a la acidez. Como es habitual, hubo preferencia por los calibres grandes y la coloración oscura, mientras que los calibres más chicos fueron más difíciles de vender.
Esa primera fruta se destinará a Shanghái, Jiangsu, Zhejiang y Pekín, y se comercializará a través de cadenas minoristas y plataformas como Xianfeng, Douyin y JD.com, que comenzó la preventa de cerezas chilenas la semana pasada.
Por tratarse de volúmenes muy chicos y de fruta transportada por avión, la primicia se posiciona en un segmento de lujo. Las referencias de campañas previas para estos canales rondan los 40 a 55 dólares por kilo. Este año, sin embargo, la observación es que los precios no mostraron los picos habituales, por lo que ese rango sirve como referencia del canal premium y no como precio de mercado de la temporada.
Estados Unidos es el segundo destino en importancia para Chile. Aunque sus volúmenes son mínimos frente a China, es el más relevante dentro de los “otros destinos” y el que más creció en los últimos años: en 2025/26 recibió 27.300 toneladas. En las primeras semanas predomina el envío aéreo y luego el marítimo, con una proporción total de 20% y 80%; el 80% de la fruta va a la costa este. La temporada local, según el balance final de Northwest Cherry Growers, que reúne a productores de Washington, Oregón, Idaho, Montana y Wyoming, cerró en 18,2 millones de cajas, levemente por debajo de la estimación de mayo, que la ubicaba entre 18,4 y 19,2 millones.
Brasil aparece como el destino a seguir. Es secundario para Chile, con unas 5.600 toneladas en 2025/26, pero uno de los que más creció, y el Comité de Cerezas chileno se propuso desarrollarlo como parte de su estrategia para diversificar mercados. Para la cereza argentina, eso anticipa más competencia en un destino regional.
La partidura
Conocida como cracking, se produce por un desequilibrio osmótico cuando el fruto recibe exceso de agua cerca de la madurez. Durante su maduración la cereza concentra una gran cantidad de azúcares y solutos. El agua de lluvia o el rocío prolongado entra en contacto con la cutícula y atraviesa la epidermis por microfisuras o por ósmosis. Como el interior es muy rico en azúcares y el agua exterior es casi pura, se genera una fuerte presión: las células de la pulpa se hinchan más rápido de lo que la piel puede estirarse, y la cereza se fractura.
La experiencia chilena de este año deja dos variables a la vista. Una es el estado de madurez: la fruta que todavía no había cambiado de color se salvó del daño estructural. La otra es la protección: los primeros reportes de partidura en la zona central se dieron en fruta expuesta y sin cobertura plástica.
FUENTE: TopInfo con aportes de Redacción +P