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Cerezas chilenas: el desafío de adaptarse a un mercado global en reconfiguración

Precios a la baja, eventos climáticos y una alta dependencia del mercado chino marcan la temporada 2025/26 de la cereza chilena.

La industria de las cerezas chilenas atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Tras un prolongado ciclo virtuoso de altos precios, expansión de plantaciones y crecimiento sostenido de exportaciones, la temporada 2025/2026 se presenta como un período de ajuste estructural, donde convergen desafíos productivos, comerciales y estratégicos. Así lo advierte el economista agrario del INIA Quilamapu, Jorge González, quien analiza un escenario global marcado por la sobreoferta, la presión a la baja de los precios y una fuerte dependencia del mercado chino.

“La industria de la cereza está en un período de ajuste de estrategias globales”, afirmó González en un comunicado del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), al evaluar el proceso exportador que culmina con el Año Nuevo chino, celebrado este año el 17 de febrero. Según el especialista, el mercado global de la cereza enfrenta un reordenamiento inevitable, donde factores como eventos climáticos desfavorables, dificultades en la fijación de precios en China, la necesidad de diversificar destinos y un balance final aún incierto, configuran un panorama desafiante para los productores y exportadores chilenos.

Un mercado global en reconfiguración

China continúa siendo el eje central de la industria. Se trata del mayor productor, consumidor e importador mundial de cerezas, mientras que Chile se mantiene como el principal exportador, con una posición privilegiada en el hemisferio sur y envíos preferentes al mercado chino durante su temporada de mayor demanda. Sin embargo, esta relación estratégica también ha evidenciado una de las principales vulnerabilidades del sector: la alta concentración de exportaciones en un solo destino.

En paralelo, otros mercados comienzan a ganar protagonismo. Europa ha incrementado su consumo en los últimos años, con países como Italia, Polonia, España, Grecia y Alemania destacando tanto como demandantes como productores. En este contexto, González calificó como un hito relevante el ingreso de España al mercado chino, un hecho que podría intensificar la competencia por ese destino clave y presionar aún más los márgenes de la fruta chilena.

Estados Unidos, en tanto, sigue siendo un actor relevante en producción y comercialización, consolidándose como el segundo destino de las cerezas chilenas. En el hemisferio sur, Chile mantiene su liderazgo exportador, aunque ya no en solitario. Sudáfrica avanza con perspectivas concretas de acceder al mercado chino, mientras que Argentina, si bien en menor escala, ha optado por diversificar destinos y enfocarse en nichos de fruta de alta calidad. Este escenario competitivo obliga a la industria chilena a replantear su estrategia de largo plazo.

Fin del ciclo de altos precios

Uno de los puntos de inflexión fue la fuerte caída de los precios en China durante la temporada 2024/2025. Para González, este descenso no fue una sorpresa. “Ciclos virtuosos de subida de precios, junto con un aumento de plantaciones, incremento de producción y crecimiento de exportaciones —que alcanzaron un 51 % en la temporada 24/25— son insostenibles para un solo mercado y, tarde o temprano, derivan en exceso de oferta y quiebre de precios”, explicó.

El investigador sostuvo que esta situación se vio agravada por la concentración de exportaciones a China, lo que generó una mayor vulnerabilidad para la industria de la cereza chilena frente a cambios en la demanda, estrategias del retail y decisiones de los importadores.

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La fuerte concentración de exportaciones en China expone la vulnerabilidad del modelo exportador chileno.

Pese a este contexto adverso, González destacó avances relevantes en la industria nacional, especialmente en materia de calidad exportable. Chile ha fortalecido su infraestructura de acopio, frío, selección y embalaje, junto con mejoras en logística, un mayor volumen de envíos Cherry Express, diversificación de destinos y un incremento en las acciones de promoción internacional.

Como ejemplo, mencionó a la Región de Ñuble, donde se ha incrementado la capacidad instalada de postcosecha con nuevas plantas en Bulnes, Chillán Viejo, Talquipén, San Carlos y Cato, entre otras localidades. Sin embargo, el economista fue claro en señalar que el escenario de precios extraordinarios quedó atrás. “Difícilmente se podrán retomar los precios de hace dos o tres temporadas… es el fin de un ciclo”, afirmó.

Los factores que definirán el balance final

Desde el punto de vista productivo, la temporada 2025/2026 ha sido especialmente contrastante. La cosecha comenzó con un ritmo acelerado de envíos a mediados de noviembre de 2025, registrando un incremento del 145 % respecto del mismo mes del año anterior. No obstante, las proyecciones iniciales de volumen total, que superaban los 130 millones de cajas, se ajustaron rápidamente a la baja.

Según González, en esta temporada incidieron dos variables clave en el campo: el aumento productivo de los nuevos huertos y la ocurrencia de eventos climáticos desfavorables. En la Región de Ñuble se registró una insuficiente acumulación de horas frío, intensas heladas en agosto y lluvias durante el período de polinización, factores que impactaron negativamente en la producción y calidad de la fruta.

En materia de comercialización, los precios comenzaron de forma moderada, pero cayeron rápidamente debido al gran volumen de envíos tempranos, alcanzando un piso de entre 3 y 3,5 dólares por kilo. Diciembre fue un mes complejo, con un repunte que se extendió hasta inicios de enero, seguido de una nueva tendencia a la baja. El mercado, explicó González, se ha mantenido en un delicado equilibrio entre arribos de fruta, demanda, variedad, calidad y estrategias del retail chino.

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Un mercado global en reconfiguración obliga a la industria a replantear su estrategia productiva y comercial.

Datos de consultoras indican que a mediados de enero el precio promedio general en China se situó en torno a los 6,6 dólares por kilo, con importantes diferencias según calibre y variedad. Rainier lideró los valores con 11,1 dólares/kg, seguida de Kordia, mientras que variedades relevantes para Ñuble, como Lapins y Regina, se ubicaron en torno a los 6,3 dólares/kg.

En cuanto a destinos, China concentró más del 85 % del volumen total recibido, aunque se observó un avance en la diversificación, con aumentos significativos de envíos a Estados Unidos, Taiwán, Corea del Sur, Brasil, Tailandia, India y algunos mercados europeos. Aun así, la conclusión del especialista es clara: China seguirá siendo el factor decisivo que determinará el resultado económico final de la temporada 2025/2026 de la cereza chilena.

Fuente: Instituto de Investigación Agropecuaria - INIA, Portal Frutícola y aportes de Redacción +P.