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¿Cómo se convirtió Río Negro en el principal polo de avellanas de Argentina?

Con más de 700 hectáreas y el 95% de la producción de Argentina, la provincia de Río Negro se consolida un cultivo estratégico para la industria alimentaria global.

Río Negro concentra el 95% de la producción argentina de avellanas y se posiciona como uno de los polos con mayor potencial de crecimiento para este cultivo clave en la industria alimentaria mundial. Más de 700 hectáreas implantadas en el Valle Inferior demuestran el éxito de una estrategia sostenida que combina infraestructura, planificación y apoyo técnico específico.

Este liderazgo no surge de manera espontánea. Se construye a partir del desarrollo del sistema de riego del IDEVI, la planificación territorial y la creación de herramientas destinadas al sector. Estas acciones generaron condiciones favorables que atrajeron inversiones privadas, incorporaron tecnología y fortalecieron la inserción internacional de la producción rionegrina.

Las ventajas naturales del territorio completan el panorama. La acumulación de horas de frío, la cercanía al río Negro, la disponibilidad de agua para riego y la influencia marítima que modera las temperaturas crean un ambiente ideal para el avellano europeo.

Los rendimientos habituales oscilan entre 2.000 y 2.500 kilos por hectárea en montes bien manejados. Algunas experiencias productivas consolidadas ya alcanzan rendimientos cercanos a los 4.000 kilos por hectárea. Estos números reflejan el alto potencial productivo de la región y justifican el interés creciente de inversores.

Demanda global y oportunidades

La actividad se beneficia de una demanda mundial en expansión. El aumento del consumo de frutos secos, impulsado por hábitos de alimentación más saludables, abre puertas en mercados clave. La expansión en Asia y la demanda regional de Chile fortalecen las perspectivas comerciales para los productores rionegrinos.

En este contexto, la presencia de Ferrero representa un factor estratégico. La compañía, que adquiere cerca del 40% de las avellanas comercializadas a nivel mundial, mantiene plantaciones propias y un centro de acopio y procesamiento en la zona. Además de su propia producción, compra avellanas a establecimientos locales y genera una salida comercial confiable para gran parte de la oferta provincial.

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Más de 700 hectáreas de avellanos en el Valle Inferior consolidan el liderazgo de Río Negro con el 95% de la producción nacional argentina

Apoyo provincial a la inversión productiva

La provincia acompaña activamente a quienes invierten en este cultivo. Los productores acceden a herramientas de la Secretaría de Fruticultura, que incluyen financiamiento para labores culturales, cosecha, adquisición de maquinaria e insumos para el sostenimiento sanitario de los montes.

Además, se declara la emergencia agropecuaria ante contingencias climáticas. Esta medida protege inversiones que requieren varios años para alcanzar su máximo potencial productivo.

“La historia de la avellana en Río Negro es también la historia de una provincia que, bajo la mirada del Gobernador Alberto Weretilneck, decidió diversificar su matriz productiva y generar nuevas oportunidades económicas”, explicó el Secretario de Fruticultura, Facundo Fernandez.

“Donde décadas atrás la actividad era prácticamente inexistente, hoy se desarrolla una cadena con inversiones privadas, incorporación de tecnología, generación de empleo y vínculos comerciales con mercados internacionales”, añadió Fernandez.

Proyección global y modelo de desarrollo

Con un cultivo que integra innovación, escala y demanda sostenida, Río Negro no solo lidera la producción nacional de avellanas. Demuestra cómo la articulación entre infraestructura pública, planificación estratégica y desarrollo privado transforma ventajas naturales en una actividad con proyección global.

Este modelo de diversificación productiva genera empleo, dinamiza la economía regional y posiciona a la provincia como referente en el cultivo de frutos secos en el hemisferio sur. La consolidación del avellano europeo en el Valle Inferior confirma que la combinación de políticas públicas consistentes y condiciones agroecológicas favorables produce resultados concretos y duraderos.

La experiencia rionegrina sirve de referencia para otras regiones que buscan diversificar su producción agropecuaria hacia cultivos de alto valor. El crecimiento sostenido de las hectáreas implantadas y los rendimientos crecientes anticipan un futuro prometedor para esta cadena de valor que ya mira con confianza a los mercados internacionales.

FUENTE: Prensa Río Negro con aportes de Redacción +P