Para empezar a responder, repasemos sus propiedades. Las cerezas poseen un alto aporte de potasio, vitamina C, flavonoides, alcohol perílico y ácidos orgánicos. Respecto al valor energético, esta fruta contiene cerca de 65 kilocalorías por cada 100 gramos de ración comestible, es rica en hidratos de carbono (13,5 gramos) y está compuesta principalmente por agua (83,7 gramos), según la Fundación Española de la Nutrición (FEN).
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Se cosechan entre finales de la primavera y principios de verano. Foto: INTA
Aportan importantes cantidades de potasio y, en menor medida, de otros minerales como el fósforo, el calcio, el magnesio o el hierro. Sus propiedades contribuyen al correcto funcionamiento del sistema muscular y nervioso.
Por último, en su composición cabe destacar la presencia de compuestos bioactivos como las antocianinas (localizadas en la porción carnosa de la fruta), monoterpenos, concretamente, alcohol perílico y flavonoides (ácido elágico), según FEN. De tal manera que están compuestas por cantidades relevantes de vitamina C, tiamina, folatos y provitamina A, aunque en menor cantidad que en otras frutas. Estas tienen propiedades antioxidantes que protegen las células del organismo de la acción nociva de los radicales libres. Son ricas en azúcar, 9-12 gramos por cada 100 gramos).
A pesar de ello, las cerezas no aportan muchas calorías, 50 por cada 100 gramos, y tienen un índice glucémico bajo, de 22, lo que las convierte en un alimento adecuado incluso para quienes padecen diabetes o tienen la glucemia alta, limitándose a la cantidad recomendada por día.
La pregunta del millón
Teniendo en cuenta las características de las cerezas, ¿cuál es la ración aconsejada? Según la Fundación para la Diabetes (FDNN), una ración de cerezas está compuesta por unas 12 o 15 piezas, lo que equivaldría a unos 120 gramos de peso. Las cerezas contienen muy pocas kilocalorías porque una gran parte de su composición está formada por agua: en concreto, casi el 84% de las cerezas es agua. El resto de la composición está formado, principalmente, por hidratos de carbono y por fibra.
Esos carbohidratos son azúcares simples que, sin embargo, no perjudican a nuestra salud. Se tratan de azúcares intrínsecos, es decir, que se encuentran naturalmente presentes en esta fruta y están contenidos en una matriz de fibra. Esto repercute en que estos azúcares se absorben lentamente en el torrente sanguíneo y, por eso, no hacen daño a órganos como el páncreas, que segrega insulina para nivelar la glucosa en nuestro organismo.
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Una ración de cerezas está compuesta por unas 12 o 15 piezas. Foto: Freepik
Por cada 100 gramos de cerezas que comemos, esta fruta sólo aporta unas 65 kilocalorías. Aunque no se considera fuente de ningún nutriente, entre las sustancias que las componen destacan el potasio y la vitamina C. Pero, además, las cerezas contienen una cantidad interesante de antocianinas, unas sustancias conocidas por su efecto antioxidante.
Exagerar en el consumo de cerezas (la dosis recomendada es de 150 gramos al día) también puede provocar, sobre todo si se es sensible a los salicilatos, molestias como hinchazón abdominal y movilidad intestinal. También deben evitarlas quienes padezcan el síndrome del intestino irritable.
Las cerezas son las estrellas de estos días y vasta una recorrida por el Valle para comprobarlo.