Ajuste norteamericano: Entre enero y septiembre de 2026, los envíos de pera a Estados Unidos cayeron un 40% (21.000 toneladas menos), tras los excesos de la temporada anterior.
En pera, el freno a EE.UU. corrige el desborde de 2025
La curva mensual muestra el cambio. Los envíos a Estados Unidos arrancaron con fuerza: 7.785 toneladas en febrero, 8.490 en marzo y 6.956 en abril. Pero a partir de junio se volvieron marginales: 452 toneladas ese mes, 214 en julio, 93 en agosto y 117 en septiembre. Con ese volumen, Estados Unidos pasó de absorber el 16,7% de la pera exportada en 2025 al 10,8% en 2026.
El resto de la canasta se movió mucho menos. Las exportaciones totales de pera cayeron 8%, a 289.106 toneladas. Brasil, el principal comprador, subió 3% y llegó a 126.636 toneladas, el 44% de lo exportado. Rusia bajó 5%, a 50.394 toneladas, y México, 8%. Es decir, el ajuste se concentró casi por completo en un solo destino.
El propio sector lo había anticipado. En febrero, en diálogo con +P, el presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), Nicolás Sánchez, hizo la autocrítica de la temporada anterior. Con una cosecha estadounidense más chica, la demanda de pera argentina se disparó y los exportadores respondieron cargando de más: "todos cargaron más Estados Unidos, e hicimos bolsa Estados Unidos", resumió. El caso testigo fue un buque con la bodega completa de pera: "eso fue un error", reconoció Sánchez, quien planteó que "es mejor que (a Estados Unidos) vaya llegando de a contenedores".
Ese exceso tuvo además un costo político. En diciembre de 2025, la asociación California Pears pidió a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y a sus legisladores una restricción estacional o un cupo para la pera argentina. Sánchez, en la entrevista de febrero, reconoció la existencia de una campaña en redes del comité de la pera Bartlett de California "desprestigiando la producción argentina".
Los números del Senasa, de todos modos, muestran que el freno fue más allá de una vuelta a la normalidad: las 31.248 toneladas de 2026 quedan por debajo del rango de 37.000 a 40.000 toneladas que la propia CAFI consideraba habitual, y por debajo de los totales anuales de 2022 (39.889), 2023 (41.682) y 2024 (45.077).
Los excedentes por la menor exportación tampoco se volcaron a las góndolas argentinas. En los primeros nueve meses del año, el mercado interno absorbió 76.106 toneladas de pera, alrededor de un 12% menos que las 86.100 toneladas del mismo período de 2025. Del total de pera en fresco, el 52% fue a exportación, el 14% al mercado interno y el 34% a la industria.
Doble impacto en manzana: Con una cosecha reducida en torno al 30% por heladas y granizo, las exportaciones totales de manzana se desplomaron un 41%.
En manzana, el mercado interno le ganó la pulseada a la exportación
La caída de la manzana exportada tiene un primer motivo productivo. Heladas tardías en floración, granizo y añerismo redujeron la cosecha 2026 en torno a un 30% respecto de 2025. Con menos fruta, todos los destinos recibieron menos. Pero no en la misma proporción.
Entre enero y septiembre, el mercado interno recibió 158.305 toneladas de manzana, alrededor de un 14% menos que las poco más de 185.000 toneladas de igual período de 2025. La exportación, en cambio, cayó 41%: casi tres veces más. Hoy la manzana en fresco de Río Negro y Neuquén se reparte así: 43% al mercado interno, 45% a la industria y apenas 12% a la exportación.
Brasil explica buena parte del retroceso. Pasó de absorber el 41% de la manzana exportada en 2025 al 33% en 2026, con 15.870 toneladas menos. Paraguay cayó 25%, Estados Unidos 70%, y los destinos europeos casi desaparecieron: Alemania bajó 94%, Países Bajos 59% y Reino Unido 36%, mientras que España e India no recibieron envíos. Solo Bolivia (3%), Perú (33%) y Canadá, que pasó de 85 a 1.995 toneladas, crecieron.
Como publicó Más Producción en septiembre, el lugar que dejó la manzana argentina en las góndolas brasileñas lo ocupa la fruta italiana. Los relevamientos del sector atribuyen la retracción, además del problema productivo, a que los precios internos elevados incentivaron la venta doméstica por sobre la colocación externa.
Un precio interno firme, y en dólares
El mercado interno no solo absorbe más fruta proporcionalmente: también paga. En la semana 36 del año, a comienzos de septiembre, la manzana cotizó en el Mercado Central de Buenos Aires a un promedio de $2.318,82 por kilo, según el Departamento de Información, Estadística y Transparencia del mercado. La variación semanal fue de apenas -0,76%. Al dólar mayorista de $1.513, equivale a unos US$1,53 por kilo, y a unos $41.700 —cerca de US$27,6— por cajón de 18 kilos.
La comparación con Brasil es elocuente. En el primer trimestre de 2026, la manzana argentina obtuvo allí un precio FOB promedio de US$1,29 por kilo, el segundo mejor destino después del Reino Unido. El mayorista porteño quedó así un 19% por encima de los valores pagados en Brasil por las manzanas de la región. No son valores estrictamente equivalentes: el precio del Mercado Central incluye el flete de unos 1.200 kilómetros desde el Alto Valle y los costos de comercialización, y el FOB se mide en el punto de embarque. Aun así, marcan la dirección del incentivo, sobre todo para la fruta de mejor calibre y variedad.
La señal del mes de septiembre merece seguimiento. Los envíos de manzana a Brasil subieron a 3.041 toneladas, el mayor registro mensual del año, aunque el total certificado para exportación en septiembre (6.224 toneladas) quedó 34% por debajo del mismo mes de 2025. De cara al segundo semestre, el desempeño de la manzana dependerá, sobre todo, del mercado interno, según anticipaba el propio sector a mediados de año.
FUENTE: Redacción +P