Frutales de carozo en floración, la etapa más vulnerable frente a las heladas tardías.
¿Alcanza una sola madrugada bajo cero para condicionar toda una cosecha? En Mendoza, la ciruela volvió a quedar expuesta a -6,6 °C.
Entre el domingo 6 y el lunes 7 de septiembre de 2026, una masa de aire antártico avanzó sobre Mendoza y provocó un descenso térmico abrupto en los principales oasis productivos de la provincia. El contraste resultó especialmente marcado: apenas tres días antes, el miércoles 3 de septiembre, la temperatura en Mendoza alcanzó los 31 °C, un salto térmico que, según especialistas del sector, acelera la brotación de los frutales y los deja más vulnerables frente a un golpe de frío posterior.
La Dirección de Contingencias Climáticas del Gobierno provincial emitió una advertencia oficial ante la probabilidad de heladas parciales en zonas agrícolas. Para la madrugada del domingo 6 de septiembre, el organismo proyectó temperaturas bajo cero en Luján de Cuyo, Santa Rosa, Tupungato, Tunuyán, San Carlos, San Rafael y General Alvear. Un día después, el fenómeno se extendió también a distritos de Lavalle y Maipú.
El registro de la Red de Estaciones Automáticas AEMSA correspondiente al domingo 6 de septiembre confirmó la magnitud del evento en el sur y este provincial, zonas donde se concentra buena parte de la producción de ciruela para industria. Real del Padre marcó -6,6 °C, seguido por Bowen con -6,5 °C y La Marzolina con -6,0 °C. Villa Atuel y El Ceibo registraron -5,5 °C, mientras que La Escandinava llegó a -5,1 °C. En un segundo tramo, La Llave y Monte Comán coincidieron en -3,9 °C, Cuadro Benegas marcó -3,7 °C y Las Paredes junto con Resolana registraron -3,5 °C. Cerraron la tabla El Cerrito con -3,0 °C, El Piquillín con -2,9 °C, Las Malvinas con -2,3 °C y Goudge con -1,9 °C.
Los técnicos coinciden en que no solo importa la intensidad del frío, sino también el momento del calendario en que ocurre. Comienzos de septiembre coincide con la etapa de floración de los frutales de carozo, el período en el que yemas y flores presentan mayor sensibilidad a las temperaturas negativas. El daño potencial depende de la especie, la variedad, el estado fenológico de cada planta y el tiempo que la temperatura permanece por debajo de cero.
Este episodio se suma a una temporada que ya venía golpeada. El pronóstico de cosecha de ciruela industria para la campaña 2025/26, elaborado por la Dirección de Agricultura de Mendoza, había sido ajustado de 80.956 toneladas a 72.879 toneladas, luego de una serie de tormentas de granizo registradas en diciembre y de una fuerte tormenta ocurrida el 6 de enero en San Rafael. El oasis Sur concentra alrededor del 89% de la producción provincial, seguido por el oasis Este con cerca del 7%, mientras que las zonas Norte y Valle de Uco completan el resto.
Especialistas agronómicos vienen advirtiendo que el cambio climático acorta los inviernos y adelanta la brotación de viñedos y frutales, lo que expone a los cultivos con mayor frecuencia a heladas tardías primaverales. Frente a este escenario, los productores recurren a equipos móviles de calor, riego antiheladas y mantas térmicas para reducir el impacto sobre las plantaciones.
Según los pronósticos meteorológicos, las temperaturas mínimas extremas se sostuvieron hasta las primeras horas del lunes. A partir del martes 8 de septiembre, el aire frío comenzó a retirarse en forma gradual, lo que permitiría una recuperación paulatina de las temperaturas máximas en los próximos días.
FUENTE: Redacción +P
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