Como presa del puma y dispersor de semillas, el guanaco sostiene la cadena trófica andina.
www.rewildingchile.orgMientras Argentina debate el aprovechamiento comercial del guanaco, Chile impulsa su repoblamiento y conservación para dar alivio a la ganadería.
Mientras en Argentina en general y en Patagonia, en particular, buena parte de la discusión sobre el guanaco gira en torno a su aprovechamiento productivo —esquila de lana, control poblacional en campos ganaderos, uso comercial de la fibra—, en Chile la Región Metropolitana viene desarrollando un modelo distinto, centrado en la restauración ecológica (como soporte de la ganadería) antes que en su explotación económica.
¿En qué consiste el modelo chileno? El eje es el Programa de Repoblamiento del Guanaco, impulsado por la Universidad de Chile junto a la Red de Santuarios de la Región Metropolitana, con apoyo del Gobierno de Santiago y Fundación Rewilding Chile. Su método combina conservación in situ y ex situ: por un lado, protección y monitoreo de poblaciones silvestres en los santuarios de la cordillera; por otro, centros de reproducción en cautiverio pensados exclusivamente con fines de conservación, no de producción.
El programa acaba de completar su tercer núcleo reproductivo, en el Santuario El Plomo (Lo Barnechea), donde llegó un trío formado por un macho y dos hembras que iniciará el ciclo de reproducción en cautiverio de cara a la próxima temporada. Con esto quedan operativos los tres Centros de Reproducción de Guanacos de la Región Metropolitana, cuyo objetivo es criar ejemplares para eventualmente liberarlos y fortalecer las poblaciones silvestres.
A esto se suma una dimensión de gobernanza: en el primer "Encuentro por el Guanaco", realizado en Santiago, más de 20 organizaciones —públicas, privadas, académicas y de sociedad civil— adhirieron a la "Declaración de Acción por el Guanaco", comprometiéndose a coordinar acciones de conservación y repoblamiento en lugar de actuar de forma aislada. El turismo de naturaleza aparece como beneficio derivado de esa restauración, no como su motor.
La justificación ecológica del programa no pasa por el valor comercial del animal, sino por su función dentro de la cadena trófica andina. El guanaco es la presa base de los dos grandes predadores de la cordillera: el puma y el cóndor. Sin una población de guanacos suficiente, ambas especies pierden su principal fuente de alimento, lo que debilita toda la estructura del ecosistema de montaña.
El gobernador de Santiago, Claudio Orrego, describió esta doble función con la imagen del guanaco como "jardinero" de los Andes: además de servir de presa, actúa como herbívoro dispersor de semillas, ayudando a regenerar vegas, praderas y humedales de la zona. Repoblar al guanaco, entonces, no es solo recuperar una especie puntual, sino reponer un eslabón que sostiene tanto a sus depredadores naturales como a la vegetación que depende de su pastoreo.
Ahí está la diferencia de enfoque con el debate argentino: mientras allí se discute cuánto guanaco se puede aprovechar productivamente sin comprometer la especie, en la Región Metropolitana de Chile la pregunta de partida es otra —cuántos guanacos hacen falta para que pumas, cóndores y humedales andinos vuelvan a funcionar como un sistema completo.
FUENTE: Universidad de Chile con aportes de Redacción +P
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