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Historia de la Ruta 22: El eje productivo que transformó el Norte de la Patagonia

Desde su inauguración en 1935 como enlace vial entre Bahía Blanca y Neuquén, la Ruta Nacional 22 acompañó el desarrollo del Alto Valle y la Patagonia norte.

La ruta 22 es un eje vial fundamental para la conexión de la región pampeana con el Alto Valle y Valle Medio, que atraviesa las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Río Negro y Neuquén. Testigo del paso del tiempo y de la producción frutícola en uno de sus tramos, y de la producción de hidrocarburos y el turismo en otro.

Asimismo, la ruta 22 y sus transformaciones en algunos trayectos, fueron a la par del crecimiento poblacional y el desarrollo de las ciudades que forman parte de su recorrido. Sin embargo, en varias zonas aún se esperan obras de mantenimiento y restructuración.

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Inaugurada en 1935, la ruta nació para unir Bahía Blanca con el Alto Valle y Neuquén.

A su vez, el trazo de esta ruta envuelve un gran valor simbólico, histórico y cultural, presente en cientos de historias de camioneros, artistas y viajeros. Como así también se podría analizar desde el punto de vista social, económico y territorial, como la columna vertebral del Norte de la Patagonia.

Particularmente, el trayecto de ruta que atraviesa la Ciudad de Neuquén, hoy Avenida Mosconi, se encuentra en plena modernización. Una obra que marca un nuevo capitulo en la historia que comienza en la década del 30, y se extiende por más de 90 años hasta la actualidad.

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De senda de arrieros a eje vial: los orígenes de la mítica Ruta 22 en el norte de la Patagonia.

De senda a ruta

Felipe Stelzer es profesor de historia y guía del Museo de la Ciudad Paraje Confluencia de la Municipalidad de Neuquén. Hace pocos días, desde la cuenta de Instagram del museo, realizaron una serie de publicaciones en la que se destacan el origen y la importancia estratégica de la ruta 22.

Entre los datos compartidos por el museo se recuerda que la inauguración de la ruta data de septiembre de 1935 “como enlace vial entre el este y el oeste del país, desde Bahía Blanca (provincia de Bs. As.) hasta la provincia del Neuquén”.

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Vista aérea de la traza original en los años 30, cuando el tren aún dominaba el transporte.

Desde Vialidad Nacional se le designó el número 22 y el nombre Ceferino Namuncurá para el tramo entre Río Colorado y Neuquén. A pesar de esto, durante varios años el tren siguió siendo el principal medio de transporte en la región.

Según explicó Stelzer, el desarrollo de la Ruta 22 estuvo directamente ligado al crecimiento económico de la región. “En la década del 30 surge una necesidad muy clara del Estado nacional de mejorar las comunicaciones en el norte de la Patagonia. Se buscaba conectar el sur de la provincia de Buenos Aires con el Alto Valle y el territorio del Neuquén, una región que ya empezaba a mostrar un fuerte potencial productivo”, señaló.

Dos años después, en 1937, se inauguró el puente carretero sobre el río Neuquén, lo que favoreció el aumento de la circulación de automóviles. La pavimentación de la ruta comenzaría recién en la década del 40 y se realizaría por tramos durante los años 50, 60 y 70.

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El antiguo trazado por calle San Martín, testimonio del crecimiento urbano de Neuquén capital.

Una vía fundamental para el comercio

Inicialmente la ruta llegaba hasta el paso internacional Pino Hachado, en la frontera con Chile. Sin embargo, desde 2004 su extremo occidental se ubica en Zapala, donde empalma con la Ruta Nacional 40, con una extensión cercana a los 685 kilómetros.

El trazado original seguía una antigua huella conocida como la “senda de los chilenos” o “senda de los cuatreros”, utilizada desde fines del siglo XIX para el tránsito de arrieros y comerciantes entre ambos lados de la cordillera. En Neuquén capital, esa huella coincidía con el actual eje de las calles Independencia y San Martín, con ingreso por la avenida Primeros Pobladores.

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Calle San Martín: el corazón comercial de Neuquén que nació sobre la antigua huella del arriero.

El historiador remarcó que durante varios años la ruta convivió con el ferrocarril como principal vía de transporte. “Hasta bien entrado el siglo XX el tren era el medio más importante para mover personas y mercancías. Pero con el aumento del parque automotor y la expansión de la fruticultura en el Alto Valle, la ruta empezó a cobrar cada vez más relevancia”, explicó.

Con el crecimiento de las ciudades del Alto Valle y la confluencia, la necesidad de desviar el tránsito pesado llevó a modificar el recorrido original de la ruta en distintos sectores. Aun así, en localidades como General Roca todavía se conserva y utiliza parte del antiguo trazado.

Con el paso de las décadas, la Ruta 22 fue acompañando el desarrollo productivo del norte patagónico, desde la expansión de la fruticultura en el Alto Valle hasta el crecimiento de la actividad petrolera y el turismo cordillerano. El aumento del parque automotor también transformó su fisonomía.

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Perspectiva aérea: el trazado original que dio forma al Alto Valle en la década del 30.

La ruta y sus transformaciones

En Neuquén capital, uno de los cambios más importantes se produjo en la década de 1990, cuando el tramo urbano se convirtió en una multitrocha. Años más tarde, el crecimiento de la ciudad llevó a que ese sector pasara a jurisdicción municipal y se consolidara como una de las principales arterias urbanas.

En paralelo, se construyeron nuevas vías de circunvalación, como la conexión por el tercer puente entre Neuquén y Cipolletti, pensada para desviar el tránsito pesado y mejorar la circulación regional.

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El Puente Carretero sobre el río Neuquén, clave para el auge del automóvil desde 1937.

Hoy, la antigua traza de la Ruta 22 dentro de la ciudad se transforma y hasta se habla de cambio de nombre, un corredor que sigue adaptándose a las necesidades de una capital patagónica en constante expansión.

Las obras de modernización buscan mejorar la circulación, el drenaje pluvial y la integración urbana de una vía que, desde hace casi un siglo, forma parte del entramado productivo y social del norte de la Patagonia.