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Italia ocupa en Brasil las góndolas de manzana que dejan libres los exportadores argentinos

Un informe muestra a Brasil virando hacia un consumidor que privilegia trazabilidad y origen, terreno donde la manzana de la Unión Europea viene ganando lugar. Pero el cruce de datos comerciales muestra otra explicación, más terrenal.

El mercado brasileño de manzana atraviesa una transformación en las preferencias de consumo: según un informe del Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (CEPEA), el comprador brasileño evalúa cada vez más el origen, los métodos productivos y la trazabilidad de la fruta que consume. Aprovechando esos cambios en las preferencias de los consumidores, la Unión Europea construyó una narrativa de "alta calidad" con campañas de promoción específicas en el mercado, respaldada por un rendimiento productivo del bloque que ronda los 11 millones de toneladas anuales.

Los envíos europeos a Brasil en la temporada 2025/2026 sumaban 78.218 toneladas al cierre de mayo último, según cifras oficiales de la Comisión Europea. La pregunta que se desprende es directa: ¿qué pasa, en ese mismo mercado, con la manzana argentina, geográficamente mucho más cercana?

Chile domina, Italia es la voz cantante de Europa

En manzanas, el proveedor de referencia de Brasil no es europeo ni argentino: es Chile, que en el relevamiento de enero a octubre de 2025 colocó 90.600 toneladas en el mercado brasileño, en torno al 60% de las importaciones totales del país según cifras de 2024.

Dentro de la oferta europea, el proveedor de referencia es Italia: en la temporada 2024/2025 exportó 42.664 toneladas a Brasil —más de la mitad del total del bloque europeo— y sumó otras 32.387 toneladas en los primeros meses de la temporada 2025/2026 si se tiene en cuenta el reporte del CEPEA.

La manzana argentina, de récord de una década a caída abrupta

Entre enero y octubre de 2025, Argentina exportó 35.100 toneladas de manzana a Brasil, el mejor registro en una década —en 2017 habían sido apenas 9.800 toneladas—, con una suba interanual del 23%.

Ese volumen representó el 43% de las exportaciones totales argentinas de manzana y ubicó al país como segundo proveedor de Brasil, por delante de Italia (24.500 toneladas en el mismo período) y detrás de Chile.

El envión, sin embargo, no se sostuvo. En el primer cuatrimestre de 2026 las exportaciones argentinas de manzana a Brasil cayeron a 6.200 toneladas —un 34% menos que un año atrás y un 25% por debajo del promedio 2021-2025—, dentro de una baja generalizada del 34% en el total exportado (18.100 toneladas, frente a las 37.800 toneladas del mismo período de 2020). Detrás de la caída hay, en primer lugar, un problema productivo: heladas tardías durante la floración, granizo y el añerismo —el ciclo natural de alternancia productiva del manzano— redujeron la cosecha 2026 cerca de un 30% respecto de 2025.

Lo que paga Brasil: un buen precio, pero no el mejor

El precio que paga Brasil no es, en rigor, un dato menor dentro del reclamo del sector exportador: en el primer trimestre de 2026, el precio FOB promedio que obtuvo la manzana argentina en destino brasileño fue de 1,29 dólares por kilo, apenas por debajo de Reino Unido (1,32 dólares, el destino más rentable) y muy por encima de Paraguay (0,38 dólares).

El promedio general de exportación de ese trimestre —con todos los destinos incluidos— fue de 0,84 dólares por kilo, un 17% más que un año atrás y un 31% por encima del promedio de los últimos cinco años.

Tomando el período enero-octubre de 2025, el FOB promedio hacia Brasil había sido de 0,96 dólares por kilo, un valor 31% superior al de 2020 y el tercer mejor promedio de la última década.

Pero ahí aparece un dato que explica, al menos en parte, por qué la manzana argentina ha perdido protagonismo en el mercado brasileño pese a la cercanía geográfica. El propio Mercado Central de Buenos Aires, el mercado mayorista de referencia del país, permite chequear la hipótesis con un dato propio: según su relevamiento de precios, la fruta rionegrina cotizó en promedio unos 2.296 pesos por kilo —cerca de 1,52 dólares al tipo de cambio mayorista actual—, por encima de los 1,29 dólares por kilo que la manzana argentina obtuvo, en FOB, en Brasil durante el primer trimestre de 2026.

El dato no es parejo entre variedades y calibres: la Royal Gala de calibre chico (100/125) cotizó a apenas 1.333 pesos por kilo —0,88 dólares, por debajo del FOB a Brasil—, mientras que variedades como Kissabel llegaron a 4.000 pesos (2,65 dólares). Es la fruta de mejor calibre y variedad la que encuentra en el mercado interno un precio que Brasil no iguala; la de calibre más chico, en cambio, sí puede tener más sentido económico exportarla, tal como lo explicaron empresarios del Alto Valle a +P hace dos semanas.

Gusta y vale

Una aclaración necesaria: el precio del Mercado Central es el que paga el comprador mayorista en Buenos Aires, después de que la fruta viajó cerca de 1.200 kilómetros desde el Alto Valle, y no es estrictamente comparable al FOB de exportación —calculado en el punto de embarque— ni al ingreso neto del productor, que en ambos circuitos debe descontar fletes, comisiones y otros costos de comercialización. Aún con esa salvedad, buena parte de la manzana argentina, sobre todo la de mejor calidad, encuentra dentro del propio país un comprador dispuesto a pagar tanto o más que Brasil.

A nivel de consumidor final la brecha es todavía mayor: en el primer trimestre de 2026, el precio de la manzana en góndola rondó los 3,14 dólares por kilo según el INDEC, y en junio llegó a 3.982 pesos por kilo (2,68 dólares), un 67% más que un año atrás, con variedades premium en Capital Federal y el norte del Gran Buenos Aires cercanas a los 4,50 dólares por kilo.

La propia caída de las exportaciones a comienzos de 2026 confirma esa lectura: los relevamientos del sector atribuyen la retracción, además del problema productivo, a que los precios internos elevados incentivaron la venta doméstica por sobre la colocación externa, en un año además de cosecha más chica y con menos excedente exportable. El resultado es una reconfiguración hacia mercados regionales —Brasil, Paraguay y Bolivia concentraron el 72% de lo exportado en el primer trimestre de 2026— y la pérdida de destinos más lejanos, como Rusia.

FUENTE: CEPEA con aportes de Redacción +P