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Las exportaciones de manzana tocaron un piso histórico: fue el peor junio de los últimos 20 años

Los envíos al exterior cayeron 46% interanual durante junio y acumulan un retroceso del 37% en el primer semestre.

Las exportaciones argentinas de manzana continúan mostrando un deterioro sostenido durante la presente temporada. Lejos de encontrar un punto de recuperación, los envíos al exterior volvieron a caer con fuerza durante junio, consolidando un semestre que refleja una de las peores performances de los últimos años y que expone con claridad las dificultades estructurales que atraviesa la fruticultura del Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

Los datos difundidos por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) indican que durante junio se exportaron poco más de 4.800 toneladas de manzanas. La cifra representa una caída del 46% respecto del mismo mes de 2025 y un retroceso del 43% en comparación con el promedio de los últimos cinco meses de junio correspondientes al período 2021-2025.

Se trata de un dato especialmente preocupante porque convierte a junio de 2026 en el peor junio de las últimas veinte campañas frutícolas si se consideran los volúmenes exportados. La estadística confirma una tendencia que se viene observando desde comienzos del año: todos los meses del primer semestre registraron envíos inferiores a los del mismo período de 2025.

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La situación resulta aún más llamativa si se tiene en cuenta que, mientras Argentina pierde participación en el comercio internacional, el resto de los países exportadores del hemisferio sur continúa incrementando su oferta de manzanas en los mercados mundiales. Es decir, el retroceso argentino no responde a una caída de la demanda global, sino a problemas propios de la producción y de la competitividad del sector.

Menor cosecha, el principal factor

La fuerte reducción de las exportaciones tiene una explicación central: la significativa pérdida de producción registrada durante la actual campaña. Diversas estimaciones privadas coinciden en que la cosecha de manzana fue una de las más afectadas de los últimos años, especialmente en las variedades tradicionales, como Red Delicious. Dependiendo de la zona productiva analizada, las mermas oscilaron entre el 30% y el 45% respecto de una temporada considerada normal.

Con una oferta mucho más reducida desde el inicio de la campaña, el volumen disponible para abastecer simultáneamente al mercado interno y al comercio exterior disminuyó considerablemente. Como consecuencia, muchas empresas exportadoras debieron reducir sus programas de embarques o directamente resignar determinados mercados.

Sin embargo, la menor cosecha no explica por sí sola el complejo escenario que atraviesa la actividad. Otro de los factores que aparece con fuerza es la escasa incorporación de nuevas variedades de manzana dentro de la oferta exportable argentina.

Mientras los principales competidores internacionales han desarrollado programas de reconversión varietal orientados a producir manzanas de mayor calidad, mejor color, mayor firmeza y con características especialmente demandadas por los consumidores, Argentina continúa dependiendo en gran medida de variedades tradicionales.

Esta situación limita seriamente las posibilidades comerciales del país en mercados de alto poder adquisitivo, donde justamente se pagan los mejores precios por fruta premium.

En otras palabras, además del problema de cantidad existe también una limitación en términos de calidad y diferenciación del producto, dos aspectos cada vez más relevantes dentro del comercio internacional de frutas frescas.

El mercado interno absorbe buena parte de la oferta

A esta realidad se suma otro elemento que influye directamente sobre el comportamiento de los exportadores: la firmeza que mantiene el mercado interno. Durante buena parte de la temporada los precios domésticos permanecieron elevados, ofreciendo rentabilidades superiores a las que hoy pueden obtenerse en numerosos destinos internacionales.

En consecuencia, muchas partidas que originalmente podían destinarse a la exportación terminaron reorientándose al consumo interno, donde los valores resultan más atractivos y los riesgos comerciales son considerablemente menores.

Esta combinación de menor producción y mejores precios internos termina reduciendo aún más la oferta disponible para los mercados externos.

Un semestre con cifras históricamente bajas

La evolución mensual confirma que junio no fue un hecho aislado. Entre enero y junio de 2026 las exportaciones argentinas totalizaron poco más de 29.700 toneladas de manzanas, según las estadísticas del SENASA. El volumen representa una caída del 37% respecto del primer semestre de 2025 y un descenso del 33% frente al promedio registrado entre 2021 y 2025.

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Las cifras muestran además un deterioro mucho más profundo cuando se amplía la comparación histórica. En el primer semestre de 2020 Argentina había exportado más de 70.000 toneladas de manzanas. Comparado con aquel período, los actuales embarques representan una reducción cercana al 60%.

Se trata de una pérdida muy significativa para una actividad históricamente orientada al comercio exterior y que durante décadas encontró en las exportaciones uno de sus principales motores económicos.

Brasil consolida su liderazgo

La composición de los destinos también refleja importantes cambios en la matriz exportadora argentina. Durante el primer semestre de 2026 Brasil se consolidó como el principal comprador de manzanas argentinas con poco más de 8.400 toneladas.

Sobre un total exportado de 29.700 toneladas, el mercado brasileño concentró aproximadamente el 28% de todos los envíos realizados por el país.

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En segundo lugar aparece Paraguay, que continúa incrementando su participación y ya recibió unas 5.700 toneladas durante los primeros seis meses del año. El tercer puesto corresponde a Rusia, con compras cercanas a las 3.800 toneladas.

Estos tres mercados concentran actualmente alrededor de las tres cuartas partes de las exportaciones argentinas de manzana.

La comparación con la campaña 2017 permite observar con claridad cómo cambió la estructura del comercio exterior argentino en apenas una década. En aquel entonces, Rusia era el principal destino con poco más de 10.600 toneladas exportadas.

Estados Unidos ocupaba el segundo lugar con aproximadamente 9.300 toneladas, mientras Paraguay aparecía tercero con unas 6.100 toneladas. Sin embargo, uno de los cambios más importantes no pasa únicamente por el ranking de destinos.

En 2017 el grupo denominado "otros mercados" representaba más del 50% del total exportado. Actualmente, ese conjunto apenas explica poco más del 39% de las ventas externas. Esto significa que Argentina no solamente exporta menos volumen, sino que además vende a menos destinos.

La pérdida de diversificación comercial constituye otro indicador del deterioro competitivo que atraviesa el sector. Con menor disponibilidad de fruta exportable y una oferta menos atractiva para los mercados de mayor valor, las empresas terminan concentrando sus operaciones en un número reducido de países.

Un escenario que difícilmente cambie en el segundo semestre

Las perspectivas para la segunda mitad del año tampoco resultan alentadoras. Todo indica que las tendencias observadas durante el primer semestre se mantendrán prácticamente sin modificaciones.

Los stocks de manzana continúan siendo bajos como consecuencia de la escasa producción registrada durante la cosecha. Al mismo tiempo, el mercado interno mantiene niveles de precios elevados que siguen ofreciendo mejores incentivos económicos que la exportación.

A esto se agrega otro aspecto señalado reiteradamente por empresarios de la región: buena parte de la fruta almacenada actualmente en las cámaras frigoríficas no presenta la calidad premium requerida por los mercados internacionales más exigentes.

Esta limitación restringe aún más las posibilidades de colocar fruta en destinos de alto valor, donde las exigencias comerciales son mucho mayores en materia de color, firmeza, conservación y presentación.

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El peor junio de las últimas dos décadas refleja una crisis que va más allá de una mala cosecha: menos producción, menos mercados y menores incentivos para exportar configuran un escenario cada vez más desafiante.

Como resultado, la mayor parte de la oferta exportable continúa orientándose hacia mercados como Brasil, Paraguay y Rusia, que presentan menores requerimientos de calidad en comparación con los principales compradores de Asia o algunos países europeos, aunque también ofrecen precios considerablemente más bajos.

Una crisis que excede una sola campaña

Si bien la fuerte caída de la cosecha explica buena parte del derrumbe registrado este año, los números muestran que la crisis exportadora de la manzana argentina viene desarrollándose desde hace varios años.

La reducción sostenida de los volúmenes, la pérdida de mercados, la escasa renovación varietal y la creciente concentración de los destinos comerciales configuran un escenario complejo para una actividad que históricamente fue uno de los pilares económicos del Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

Los datos del primer semestre de 2026 no hacen más que profundizar esa tendencia. Con el peor junio de las últimas dos décadas, exportaciones que se ubican 60% por debajo de las registradas apenas seis años atrás y perspectivas poco alentadoras para el resto de la temporada, la fruticultura regional enfrenta uno de los desafíos comerciales más importantes de los últimos tiempos.

La recuperación del sector dependerá no sólo de volver a contar con mayores volúmenes de producción, sino también de avanzar en una reconversión varietal, recuperar mercados de alto valor y mejorar la competitividad de una actividad que continúa perdiendo espacio frente a sus competidores internacionales.

FUENTE: Redacción +P.