Alertan por la escasez de manzana de calidad en Argentina tras una temporada marcada por el granizo
El impacto climático redujo la oferta de fruta premium y complica la comercialización en un contexto de caída del consumo interno y menor volumen de exportaciones.
La campaña frutícola 2025/26 quedará marcada como una de las más complejas de los últimos años para los productores argentinos de manzana. Las severas condiciones climáticas registradas durante la temporada provocaron importantes pérdidas en las principales zonas productoras y generaron un escenario de fuerte escasez de fruta de calidad premium, situación que hoy condiciona tanto el mercado interno como las exportaciones.
Así lo describió Lourdes Raimondo, presidenta de Trevisur, firma productora y exportadora radicada en Argentina, quien advirtió sobre el impacto que tuvieron las intensas tormentas de granizo ocurridas entre octubre y finales de enero.
"Este año enfrentamos condiciones climáticas sumamente adversas. Varias tormentas de granizo azotaron distintas regiones productoras de manzana entre octubre y finales de enero, afectando no solo los volúmenes de producción, sino también la infraestructura", explicó la empresaria.
Según detalló, la magnitud de los fenómenos meteorológicos superó todos los antecedentes recientes del sector. "La intensidad de los eventos provocó incluso la rotura de mallas antigranizo, una situación excepcional que nunca habíamos experimentado. El granizo impactó amplias zonas productivas y las pérdidas fueron muy significativas", sostuvo Raimondo.
Las consecuencias de estos episodios se reflejan actualmente en la oferta disponible. Si bien existe fruta en el mercado, gran parte corresponde a categorías inferiores, lo que genera dificultades para atender la demanda de productos de mayor calidad. Independientemente de ello, se observa una caída en los volúmenes de manzana enviados este año al mercado interno.
"Hoy existe una abundante oferta de fruta de segunda categoría, pero una marcada escasez de fruta premium. Lo que realmente falta es manzana de mejor calidad, lo que ralentiza las ventas y dificulta la comercialización, especialmente en un contexto de consumo más retraído", indicó la titular de Trevisur.
Esta situación representa un desafío adicional para toda la cadena comercial. La menor disponibilidad de fruta premium limita las posibilidades de abastecimiento de determinados segmentos del mercado y obliga a extremar la selección y el manejo de los volúmenes disponibles.
Consumo en baja y preocupación por las exportaciones
A ello se suma un escenario económico complejo en el plano doméstico. El consumo interno, históricamente el principal destino de la producción nacional de manzanas, atraviesa una marcada desaceleración como consecuencia del contexto recesivo que afecta a la economía argentina.
"Estamos en una recesión en Argentina", señaló Raimondo, quien remarcó que la caída del consumo no es exclusiva de la actividad frutícola. "El mercado local en la Argentina este año bajó volumen en casi todos los productos", afirmó.
La retracción de la demanda interna obliga al sector a buscar mecanismos para sostener el equilibrio comercial. En ese sentido, la presencia de fruta proveniente de Chile está contribuyendo a cubrir parcialmente el faltante de manzanas de alta calidad y a mantener cierta estabilidad en el mercado.
"Trayendo buena fruta y controlando los volúmenes como están ahora. Los precios han estado equilibrados", explicó Raimondo al referirse al comportamiento del mercado regional. Sin embargo, las dificultades coyunturales se suman a una problemática estructural que preocupa al sector exportador argentino desde hace más de una década. Las estadísticas muestran una fuerte reducción de los envíos al exterior, reflejando la pérdida de competitividad y las dificultades que enfrenta la actividad.
Mientras que en 2013 Argentina exportaba alrededor de 163.000 toneladas de manzanas, para 2025 las ventas externas se ubican en torno a las 91.000 toneladas, una caída que evidencia el retroceso del país en los mercados internacionales.
Para los referentes de la actividad, la recuperación de los volúmenes exportables dependerá no solo de la evolución de las variables económicas, sino también de la posibilidad de contar con campañas climáticamente más favorables que permitan recuperar la producción de fruta premium, hoy convertida en el recurso más escaso y demandado del negocio.
En un contexto de menor producción, consumo retraído y caída de las exportaciones, el desafío para la fruticultura argentina pasa por sostener la rentabilidad y preservar la calidad, un atributo que este año se transformó en la principal limitante para el mercado.
FUENTE: Fresh Plaza con aportes de Redacción +P.
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