Peras

Histórico: el mercado interno recibe la menor cantidad de peras y manzanas de los últimos diez años

Los datos oficiales muestran que las ventas de peras y manzanas en el mercado interno alcanzaron mínimos históricos durante los primeros cinco meses de 2026, en un contexto marcado por la baja cosecha y la escasez de stock.

Los números que exhibe el mercado interno para las peras y las manzanas durante los primeros cinco meses de 2026 reflejan un escenario complejo para toda la cadena frutícola del Valle. Los datos oficiales difundidos por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) muestran que las colocaciones de ambas especies en el mercado doméstico se encuentran en los niveles más bajos de la última década, una situación que responde principalmente a la menor producción de la presente temporada y a los reducidos stocks almacenados en cámaras frigoríficas.

La combinación de estos dos factores ha modificado la estrategia comercial de las empresas frutícolas, que buscan dosificar las ventas al mercado interno con el objetivo de sostener los precios durante el mayor tiempo posible. La escasez de fruta disponible se transformó así en una herramienta para evitar una mayor presión bajista en un contexto económico donde el consumo sigue mostrando señales de debilidad.

La manzana registra la menor oferta de la última década

En el caso de la manzana, las estadísticas oficiales indican que entre enero y mayo de 2026 se destinaron al mercado interno poco más de 86.100 toneladas. Se trata de un volumen que representa una caída interanual del 11% y una baja cercana al 10% cuando se compara con el promedio de las campañas comprendidas entre 2021 y 2025.

La cifra adquiere mayor relevancia cuando se analiza la evolución histórica de las colocaciones. Durante la última década, el máximo nivel de oferta para este período se registró en la campaña 2020, mientras que el volumen alcanzado en 2026 constituye el más bajo de los últimos diez años. El dato confirma una tendencia de retracción que afecta al mercado doméstico y que está estrechamente vinculada a la menor disponibilidad de fruta.

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Sin embargo, la caída no se limita al consumo interno. Los registros del SENASA muestran descensos similares en prácticamente todos los destinos de comercialización de la manzana cosechada durante la presente temporada.

La industria procesadora, especialmente la destinada a la elaboración de jugos concentrados, recibió unas 130.800 toneladas de fruta, alrededor de 16.000 toneladas menos que en igual período de la campaña anterior. La exportación también evidenció una fuerte retracción: entre enero y mayo se colocaron poco más de 24.300 toneladas en los mercados externos, frente a las aproximadamente 38.400 toneladas registradas durante el mismo lapso de 2025.

Esta diferencia representa una caída interanual cercana al 37%, uno de los retrocesos más significativos observados en los últimos años para este destino comercial.

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Como consecuencia de este escenario, el volumen total de manzanas comercializado a través de los tres canales principales —mercado interno, industria y exportación— alcanzó al 30 de mayo las 241.200 toneladas. Comparado con el mismo período del año pasado, esto implica una reducción cercana a las 43.000 toneladas, equivalente a una caída del orden del 15%.

La pera también muestra fuertes retrocesos

La situación de la pera presenta características muy similares. Durante los primeros cinco meses de 2026 se orientaron al mercado interno unas 50.400 toneladas, cifra que representa una disminución del 9% respecto de igual período de 2025 y una caída del 19% frente al promedio de las últimas cinco campañas.

Al igual que ocurre con la manzana, el mercado interno de pera registra el menor nivel de abastecimiento de la última década. Se trata de un dato que llama particularmente la atención debido a la tradicional importancia que tiene esta especie dentro de la producción regional y al peso que históricamente ha tenido el consumo doméstico como complemento de la actividad exportadora.

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Las bajas también se reflejan en los restantes destinos comerciales. En materia de exportaciones, durante los primeros cinco meses de 2026 se colocaron en el exterior unas 197.200 toneladas de pera, frente a las 220.900 toneladas registradas en igual período del año anterior. Esto representa una disminución del 11%.

Por su parte, la industria también absorbió un volumen inferior al de la campaña pasada, consolidando una tendencia generalizada de reducción en la oferta disponible para todos los mercados.

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De acuerdo con las estadísticas oficiales, el total de peras comercializadas entre mercado interno, exportación e industria alcanzó las 416.500 toneladas hasta fines de mayo. La cifra se ubica unas 46.300 toneladas por debajo de la registrada durante el mismo período de 2025, lo que equivale a una retracción cercana al 10%.

Perspectivas para el segundo semestre

Los números reflejan claramente el impacto que tuvo la menor cosecha de la temporada 2025/26. La reducción de la producción no solo limitó los volúmenes disponibles para la comercialización inmediata, sino que también derivó en menores existencias almacenadas en cámaras frigoríficas, una variable clave para abastecer los mercados durante la segunda mitad del año.

Frente a este panorama, los operadores del sector coinciden en que la oferta continuará siendo limitada durante los próximos meses tanto para peras como para manzanas. La escasez de fruta disponible aparece como el principal factor que permitirá sostener las cotizaciones a lo largo de gran parte de la campaña.

En consecuencia, las expectativas de los comercializadores apuntan a que los precios se mantengan firmes, siempre y cuando no surjan complicaciones derivadas de la situación económica general o de eventuales desequilibrios macroeconómicos que afecten el poder de compra de los consumidores.

La gran incógnita pasa ahora por la evolución de la demanda durante el segundo semestre del año. Desde distintos sectores de la actividad consideran que una recuperación del consumo sería fundamental para consolidar la firmeza de los precios y mejorar la rentabilidad de la cadena frutícola.

Si la demanda logra recomponerse en los próximos meses, el mercado podría encontrar un equilibrio más favorable entre oferta y consumo. En cambio, si persiste la debilidad del poder adquisitivo, la menor disponibilidad de fruta podría no alcanzar por sí sola para generar mejoras significativas en los valores de venta.

Por el momento, el escenario parece definido por una oferta históricamente reducida y por existencias limitadas en los frigoríficos. Dos factores que explican por qué, pese a la caída de los volúmenes comercializados, las expectativas del sector siguen enfocadas en la posibilidad de sostener precios firmes durante buena parte de la campaña 2026.

FUENTE: SENASA con aportes de Redacción +P.

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