A diferencia de campañas anteriores, el mercado interno aparece como una alternativa relativamente más atractiva para algunos operadores. En determinados segmentos, los precios obtenidos dentro del país resultaron superiores a los registrados en temporadas previas, una situación que también contribuyó a restar incentivo a la actividad exportadora.
Una tendencia negativa que se consolidó mes a mes
Los registros mensuales muestran con claridad la pérdida de dinamismo de los envíos externos. Enero fue el único mes que logró superar los volúmenes exportados en campañas anteriores. Sin embargo, desde febrero en adelante la tendencia se revirtió de manera sostenida. Los despachos de febrero, marzo, abril y mayo quedaron por debajo de los niveles observados en iguales períodos de años previos, reflejando un escenario más complejo para la fruta argentina.
Al analizar el acumulado de los primeros cinco meses del año, la situación mantiene la misma dirección. Entre enero y mayo se exportaron poco más de 196.500 toneladas de peras, cifra que representa una caída cercana al 11% respecto del mismo período de 2025. Además, el volumen también se ubica un 3% por debajo del promedio registrado para esos mismos meses en las campañas comprendidas entre 2021 y 2025.
Pese al retroceso general, Brasil continúa consolidándose como el principal destino para la pera argentina. De acuerdo con las estadísticas oficiales, el mercado brasileño absorbió más de 73.400 toneladas durante los primeros cinco meses del año. En segundo lugar se ubicó Rusia, con 35.200 toneladas, mientras que Estados Unidos completó el podio con alrededor de 30.300 toneladas importadas.
Menor cosecha y desafíos para la comercialización
La menor disponibilidad de fruta explica buena parte de la retracción observada en las exportaciones. Según estimaciones elaboradas a partir de datos de la Secretaría de Estado de Fruticultura de Río Negro y del SENASA, la cosecha teórica de peras para la presente campaña alcanzó aproximadamente las 517.000 toneladas. Este volumen representa una disminución cercana al 8% respecto de la temporada anterior.
La caída productiva tuvo un impacto particularmente fuerte en la fruta destinada a la industria, aunque también se reflejó, en menor medida, en los envíos orientados tanto a la exportación como al mercado doméstico. La menor oferta disponible obligó a redistribuir los volúmenes entre los distintos destinos comerciales.
Sin embargo, no todas las señales son negativas para el sector. Operadores consultados coinciden en que los precios internacionales se mantienen relativamente estables y permiten obtener retornos atractivos para la producción exportada. Las cotizaciones alcanzadas en los principales mercados de destino han mostrado una evolución favorable durante los últimos meses, generando expectativas positivas para la segunda mitad de la campaña.
Expectativas favorables por la evolución de los precios
Uno de los factores que será determinante en las próximas semanas es el comportamiento de la fruta almacenada en cámaras frigoríficas. Al cierre del primer cuatrimestre, las existencias superaban las 174.000 toneladas, un volumen significativo aunque levemente inferior al registrado en igual período del año pasado. La calidad con la que esa fruta llegue a los mercados será clave para sostener los actuales niveles de precios y garantizar una adecuada rentabilidad para los operadores.
En este contexto, las perspectivas para los próximos meses se mantienen moderadamente optimistas. La combinación de una oferta más limitada y precios firmes tanto en el exterior como, en menor medida, en el mercado interno, permite proyectar que las buenas cotizaciones podrían sostenerse durante el resto de la temporada. No obstante, el desempeño final de la campaña dependerá de la evolución de la demanda internacional y de la calidad comercial de la fruta que permanece almacenada.
FUENTE: SENASA con aportes de Redacción +P.