Sin embargo, a diferencia del año pasado, para esta temporada se espera una pera con un alto grado de calidad. Si bien en algunos sectores del valle los fuertes vientos de esta última semana lastimaron la fruta, no todas las explotaciones sufrieron este problema. “Mucho tiene que ver el tipo de poda que se hizo. Si esta fue larga, seguramente encontraremos algún daño mayor; pero si fue corta, el último viento no debería haber generado daño alguno”, confió la fuente.
En definitiva, todo indica que se espera una producción dentro del marco de la media de los últimos años, pero con una característica diferencial muy importante: la buena calidad que existe en el campo hasta la fecha. Pero a no adelantarse que todavía faltan pasar dos momentos críticos en el sector: las tormentas de granizo y las altas temperaturas previo a la cosecha.
Un productor de la zona de Cipolletti sumó, en relación a la proyección de volumen, "en realidad se esperaba una cosecha muy buena, pero la planta fue naturalmente purgando su carga. Eso pasa tradicionalmente con la pera".
Cabe recordar que la cosecha pasada de peras fue muy abundante, sin embargo, fue uno de los peores años en calidad presentada.
Tal como se refleja en los gráficos adjuntos, en términos nominales y relativos, fue récord la cantidad de fruta destinada a industria por carecer de calidad para se comercializada en el mercado en fresco.
Para la temporada que se inicia, la pera del Valle de Río Negro y Neuquén tiene un horizonte comercial totalmente distinto al del año pasado. La buena calidad de la producción sumada a la potencial mayor demanda de peras proveniente de Europa, son dos factores clave para pensar que este puede ser un cambio de tendencia para lo que fueron los últimos años comerciales del producto.