ver más

Polinización en riesgo en el Alto Valle: por qué los apicultores ya no quieren volver

El 60% de la polinización de los valles la hacen abejas que traen los apicultores “trashumantes” del sur de Buenos Aires. No quieren venir más.

“Hoy, venir al valle, es como jugar a la ruleta rusa”, aseguró Juan Fernández, un apicultor trashumante de Necochea que descubrió que 300 de sus colmenas, que trae cada año a la región para que se alimenten (y forman parte del necesario proceso de polinización), resultaron con todas sus abejas muertas. Un capital de unos 45 millones de pesos que se le esfumó de las manos en unas pocas horas.

En su caso, no tiene dudas respecto del causante de esta mortandad, que la atribuye a la aplicación “en plena floración”, de nicotiniodes. Se trata de una familia de insecticidas químicos sintéticos derivados de la nicotina que actúan directamente sobre el sistema nervioso central de los insectos. Se usa para combatir el pulgón verde del duraznero o el pulgón ceniciento del ciruelo, y también el “Piojo de San José”.

En su caso las afectadas fueron 300 colmenas, y un productor local perdió otras 150. Pero aún deben llegar a la zona otros productores bonaerenses que hace algunos días dejaron sus colmenas en la costa del río. Las primeras estimaciones hablan de 10 millones de abejas muertas.

“No sé con qué se van a encontrar otros trashumantes, como el caso de una gente que viene de Tres Arroyos”, se lamentó este productor, quien reconoció que “no es la primera vez que nos pasa, pero todo queda en la nada a pesar de las denuncias”.

Estima que las mortales aplicaciones “se deben haber hecho la semana pasada, porque nos dimos cuenta de la mortandad esta semana”, y adelantó lo que puede transformarse un problema a futuro. Hoy, quienes prestan el servicio de polinización con sus colmenas aseguran que la abeja aumenta el rendimiento y la calidad de la fruta.

No quieren venir más

Las estimaciones de los técnicos privados, indican que el Alto Valle y Valle Medio (son claves las abejas en la polinización y productividad de los cerezos), necesita el servicio de unas 150.000 colmenas, y que el stock total de Río Negro llega a las 50.000.

Ese déficit de 100.000 colmenas se cubre con los “trashumantes”, pero se considera que “en muchos productores no hay una conciencia general del beneficio”, del rol de la abeja en la adecuada polinización.

Your browser doesn’t support HTML5 video

“No solo perdemos nosotros, sino que pierde el chacarero también”, sostiene este productor que hace 20 años se hace 800 kilómetros para asentar sus colmenas junto al río, en Mainqué. Sobre el trato comercial, en su caso es una especia de canje: Al productor le conviene una buena polinización, al apicultor las flores de los ciruelos y durazneros es alimento para sus abejas.

Reconoce que, por estos incidentes, cada vez más frecuentes, “muchos colegas han dejado de venir”, y comentó con ironía: “Si siguen así, van a terminar como los chinos polinizando a mano”. La abeja lleva el polen de las plantas macho hasta el estigma de las plantas hembras para la fecundación, y puede desplazarse entre 3 y 4 kilómetros por día.

Y advirtió que, con la reticencia de los trashumantes a cruzar con sus camiones al río Colorado hacia el sur, “se van a arrepentir, porque es increíble que hagan estas aplicaciones en plena floración, cuando saben que están las abejas trabajando”.

Por lo pronto, Fernández sostuvo que se realizó una denuncia en el Sistema Integrado de Gestión de Trazabilidad (SIGTraza), que depende del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

“Ya vinieron sacaron fotos, pero siempre ha quedado en la nada”, dijo algo desilusionado, y advirtiendo que, además de los 2 o 3 productores apícolas grandes que se vieron afectados, “hay varios más chicos que a medidas que visiten las colmenas se irán dando cuenta de cómo están las cosas”.