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Rutas 6 y 8: la apuesta de Río Negro para salvar la producción y conectar Vaca Muerta

¿Podrá la infraestructura vial de Río Negro resistir la presión combinada de Vaca Muerta y la cosecha frutícola? La respuesta reside en las rutas 6 y 8.

El gobierno de Río Negro impulsa la obra de infraestructura vial más importante de la provincia mediante la repavimentación de las rutas 6 y 8. Este proyecto alcanza un 38% de avance y cubre una extensión total de 180 kilómetros. La iniciativa busca unir el corazón productivo del Alto Valle con la Región Sur, facilitando la circulación de energía, turismo y producción primaria. Con una inversión que supera los 32.000 millones de pesos, financiada íntegramente con recursos provinciales, la obra representa un pilar para la integración territorial.

La ejecución se divide en dos sectores clave. El Tramo 1, adjudicado a la empresa CN Sapag, comprende 57 kilómetros desde la rotonda de la Ruta Nacional 22 hasta el empalme con la Ruta Provincial 68. Por su parte, el Tramo 2, bajo la responsabilidad de Centro Construcciones S.A., abarca 128 kilómetros de la Ruta Provincial 8 hasta el paraje La Esperanza. Este último sector incluye el paso por la localidad de El Cuy, donde se proyecta un derivador de grandes dimensiones para optimizar el flujo vehicular.

Impacto directo en la producción primaria de la Norpatagonia

La cadena productiva de la manzana depende críticamente de estas arterias. En la Patagonia norte se generan 500.000 toneladas de este fruto por año, lo que representa el 98% de la producción nacional. Río Negro lidera este sector con el 79% del total regional. Variedades como la Red Delicious, que explica el 65% de la producción, requieren una logística ágil para llegar a los mercados internos y externos.

El mal estado de las calzadas encarece los costos logísticos y daña la mercadería. La fruta fresca, que representa el 72% del destino comercial, sufre golpes y machucamientos durante el transporte si las rutas presentan irregularidades.

Los productores denuncian que la falta de mantenimiento estructural en la región dispara los costos de flete por rotura de unidades y reduce la competitividad regional. Por ello, la mejora en las rutas 6 y 8 resulta vital para asegurar que las 69.366 toneladas exportadas anualmente mantengan su calidad internacional.

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El colapso de las rutas nacionales 151 y 22

El proyecto provincial se da al mismo tiempo que varias voces se levantaron por el deterioro de la red vial nacional. La Ruta Nacional 151 exhibe baches profundos. Cerca de Cipolletti, esta ruta registra picos de hasta 22.000 vehículos diarios, saturada por el transporte para la industria petrolera. Los informes técnicos revelan desniveles importantes en tramos críticos, lo que obliga a los conductores a circular por la banquina.

La Ruta Nacional 22 enfrenta una crisis similar en el tramo Allen-Cipolletti, donde el 24,3% del flujo corresponde a transporte pesado. La actividad en Vaca Muerta genera el movimiento de más de 2.000 camiones de arena por día, los cuales exceden habitualmente su carga permitida en dos a cinco toneladas. Esta sobrecarga acelera la fatiga del pavimento y crea un cuello de botella logístico que asfixia tanto a la fruticultura como al sector energético.

Seguridad vial y control de pesaje

La inversión en las rutas 6 y 8 incorpora elementos para mitigar el deterioro prematuro. En el puente de Paso Córdoba, Vialidad Rionegrina construirá una dársena de control de pesaje para fiscalizar el tránsito pesado. Además, la obra prevé banquinas asfaltadas y nuevos accesos en los empalmes con la Ruta 7 para mejorar la seguridad de ciclistas y vehículos livianos.

Estas mejoras buscan reducir la siniestralidad vial, en una región donde las víctimas fatales aumentaron un 14% recientemente. La infraestructura moderna es la única garantía para sostener un modelo productivo que combine el potencial de Vaca Muerta con el esfuerzo histórico de la fruticultura valletana.

Fuente: gobierno de Rio Negro con aportes de Redacción +P